Por Claudia Bermúdez, psicoterapeuta
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Desde los primeros días de vida, el ser humano necesita de la presencia de otro para sentirse amado. Esta necesidad no sólo se manifiesta a nivel físico y emocional sino también intelectual.
El encuentro amoroso que tiene el recién nacido con el contacto piel a piel es de suma importancia para su desarrollo afectivo. La piel es el órgano que se convierte en el primer límite físico con el que cuenta el infante y que, gracias a las caricias le permitirá, con el tiempo, aprender a poner el límite afectivo hacia los demás.
Las primeras experiencias de vida relacionadas con el amor, pueden provenir desde los propios padres al brindarle al recién nacido muestras de amor como caricias, palabras afectuosas, atenciones y cuidados físicos, mismas que conforman el apego y la autonomía, lo que se convierte en la herramienta para establecer relaciones con las demás personas.
La definición de amor es tan compleja como cada persona decida hacerla, ya que depende, en gran medida, de la percepción individual y del momento por el que está pasando la misma. En términos generales, es el sentimiento de afecto, afinidad y apego que surge por la convivencia con otra persona con quien se comparten intereses, experiencias y sueños similares o convergentes.
Sternberg indica que el amor existe en las relaciones interpersonales que se caracterizan por la intimidad, la pasión y por el compromiso. La supervivencia de una relación está estrechamente vinculada a la profundidad de estos factores por lo que el amor se vuelve selectivo para hacer un compromiso a largo plazo.
El amor se basa en la necesidad de atención, de tacto, conexión emocional y de reconocimiento. Para amar a otra persona se requiere de una adecuada comprensión de sí mismo y de la pareja, aunque muchos sufren por la carencia de habilidades en sus las relaciones; sin embargo, la asistencia profesional puede hacer una diferencia significativa.
Una persona enamorada gasta energía de forma similar a como lo hace un atleta de alto rendimiento
El principio de reciprocidad desempeña un papel predominante en el amor y ser amado, ya que el amor es una necesidad de presencia física y de apoyo emocional, de procuración y responsabilidad. Es el deseo de contacto cercano y confidencial para compartir pensamientos y sentimientos de un modo más completo que con cualquier otra persona.
Es necesario diferenciar el amor de la compañía que se refiere al afecto que se experimenta con aquéllos con los que se siente que la vida está entrelazada, como lo son los amigos íntimos o la misma pareja. A su vez, el amor romántico y pasional, se refiere a un estado de intensa abstracción con el otro, lo que incluye intensa excitación fisiológica dándole al amor una dimensión bioquímica, ya es una emoción compleja en la que, de acuerdo a cada fase, intervienen diversos tipos de neurotransmisores.
Por su parte, el enamoramiento es un estado emocional intenso donde se idealiza al otro, pero se termina tan rápido como empezó. Basta con que la realidad se imponga para ver los defectos del otro y el interés se esfume; mientras que el amor es un sentimiento sólido y profundo que perdura por encima de las cosas superficiales, no decae por situaciones desagradables momentáneas ni incomodidades pasajeras, lo cual caracteriza a las relaciones duraderas que son compensadoras; es decir, proporcionan seguridad, diversión, alegría y compañerismo, y aunque muchas veces, se tornen complejas, demandantes e inestables no terminan abruptamente como en el enamoramiento.
Hammas considera que las personas perciben sus sentimientos acerca de los demás en términos de utilidades, es decir, que entre mayor sea la recompensa y menor el costo, mayores serán las utilidades y la atracción. Otros hacen el símil con una cuenta bancaria donde hay que realizar depósitos y hacer retiros, y si el balance resulta positivo entonces la relación se volverá atractiva y duradera, si no, será decepcionante y poco atractiva. Según Blau, las interacciones entre personas son costosas, requieren tiempo, energía, compromiso, y pueden abarcar emociones y experiencias displacenteras y así, lo que se obtiene debe superar lo que se invierte en ellas. En este sentido, sí la inversión emocional crece, se corre el peligro que las expectativas se derrumben en un fuerte choque psicológico ante la ausencia del ser amado. Otro de los riesgos de la inversión emocional, es que una persona se puede volver adicta a querer a otras y entonces se habla de dependencia afectiva.
Otro tipo de inversión se encuentra en la parte social, la cual conlleva ser identificado y reconocido por los demás como uno de los miembros de la díada, como parte de una pareja; es decir, se crea una nueva identidad. La cohesión, solidaridad, la posible competencia entre sus miembros, la lucha por el poder, la capacidad de ser empático y entender al otro, el contar con formas de resolver conflictos y tener planes de vida en común, son parte de la dinámica cotidiana de la pareja.
El enamoramiento no siempre es recíproco
Si por alguna razón la persona se siente rechazada o no amada, empieza a cuestionar su propia inversión emocional, considerando que es su responsabilidad la carencia, puesto que cada vez que se quiere a una persona, se invierte emocional y sentimentalmente acrecentando las expectativas sobre la retroalimentación afectiva.
Cuando la persona se siente enamorada difícilmente analiza el costo emocional que tiene su estado y lo disfruta sobremanera; sin embargo, enamorarse puede ser una conducta experimentada por uno solo de los miembros de la pareja y el otro desconocerlo o no importarle. Las personas se enamoran de ideales, de carencias afectivas propias o ajenas, de lo similar o diferente a cada uno y muchas veces también de lo que nos causa daño.
La ventaja del enamoramiento es que aunque pensamientos, palabras y acciones se incorporan en la totalidad de la persona, no dura eternamente. Existen diversas estimaciones, hay quien señala que dura de 2 a 3 años y otros más que estamos programados para sentir pasión y emoción entre 18 y 30 meses.
Un enamorado presenta una lucha constante entre pensamientos y sentimientos. Goleman señala: "Tenemos dos mentes, una que piensa y la otra que siente; la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos conscientes: reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a esta existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional".
Una persona enamorada gasta energía de forma similar a como lo hace un atleta de alto rendimiento, pero dedicado las 24 horas del día a entrenar. Es por ello, que si el enamoramiento se termina, se producen efectos devastadores en las personas, al grado extremo de no tener deseos de vivir o dejar de creer en el amor. Se produce también ansiedad, celos, tristeza, pesimismo, estrés, vacío existencial, pérdida de la autonomía, baja en el sistema inmunológico, aislamiento y rechazo social, síndrome de abstinencia, apego disfuncional, pérdida de identidad como pareja y disminución de la libido.
Existen algunas teorías sobre el amor y el enamoramiento tales como:
Teoría triangular del amor. Sternberg caracteriza el amor en una relación interpersonal según tres componentes diferentes: intimidad, pasión y compromiso:
- La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión.
- La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades.
- La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor.
Cuando una relación se sostiene en varios elementos, es más sólida
Las diferentes etapas o tipos de amor pueden ser explicados con diferentes combinaciones de estos elementos. De acuerdo al autor, una relación basada en un solo elemento es menos probable que se mantenga que una basada en dos o en los tres. De esta concepción se divide a las formas de amor en:
- Cariño: es el afecto que caracteriza las verdaderas amistades, en donde se siente un vínculo y una cercanía con la otra persona, pero no pasión física ni compromiso a largo plazo.
- Encaprichamiento: es lo que se siente como "amor a primera vista", sin intimidad ni compromiso y puede desaparecer en cualquier momento.
- Amor vacío: existe una unión por compromiso, pero la pasión y la intimidad han muerto, no sienten nada uno por el otro, pero hay una sensación de respeto y reciprocidad. En los matrimonios arreglados, las relaciones suelen comenzar con un amor vacío.
- Amor romántico: las parejas románticas están unidas emocional y físicamente, mediante la pasión.
- Amor sociable: se encuentra en matrimonios en los que la pasión se ha ido, pero hay un gran cariño y compromiso con el otro. Se encuentra presente también en la familia y en los amigos profundos, que pasan mucho tiempo juntos en una relación sin deseo sexual.
- Amor fatuo: se da en relaciones en las que el compromiso es motivado en su mayor parte por la pasión, sin la estabilizante influencia de la intimidad.
- Amor consumado: es la forma completa del amor, representa la relación ideal, Sternberg señala que mantener un amor consumado puede ser aún más difícil que llegar a él. El amor consumado puede no ser permanente. Por ejemplo, si la pasión se pierde con el tiempo, puede convertirse en un amor sociable. Enfatiza la importancia de traducir los componentes del amor en acciones. “Sin expresión, hasta el amor más grande puede morir”.
Para conservar una relación es necesario tener intereses comunesCuando la persona se siente atraída por otra, supone que existe algo interno que le hace tener una percepción positiva a primera vista de la persona querida, cuando encuentra a la persona deseada se dispara la señal de alarma y su organismo entra en ebullición. A través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina. Sus efectos se hacen notar al instante: el corazón late más deprisa, la presión arterial sube, se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular y se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.
Los síntomas del enamoramiento son el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen a todos sentir casi lo mismo, aunque a nuestro amor lo percibamos como único en el mundo. El verdadero enamoramiento sobreviene cuando se produce en el cerebro la Feniletilamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas. Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer), norepinefrina y oxiticina (además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche, parece ser además un mensajero químico del deseo sexual), y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales. Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño.
Su actividad perdura de 2 a 3 años, incluso a veces más, pero al final la atracción bioquímica decae. La fase de atracción no dura para siempre. La pareja, entonces, se encuentra ante un dilema: separarse o habituarse a manifestaciones menos intensas de amor como compañerismo, afecto y tolerancia. Con el tiempo, el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y la pasión se desvanece gradualmente y comienza otra fase que denominada de pertenencia dando paso a un amor más sosegado, de seguridad, comodidad y paz. Dicho estado está asociado a las endorfinas (compuestos químicos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos). Por ello se sufre tanto al perder al ser querido.
Para conservar la pareja es necesario buscar mecanismos socioculturales como convivencia agradable, similitud de costumbre, intereses mutuos, etc., de tal manera de que el proceso deje de ser sólo químico. Si no se han establecido intereses comunes y empatía, la pareja, tras la disminución de la feniletilamina, se sentirá cada vez menos enamorada y llegará la insatisfacción, frustración, separación e incluso el odio.
Algunas investigaciones afirman que nuestro aparato psíquico tiene guardada la imagen de la pareja que buscamos y que ésta se dispara como una alarma cuando encontramos a la persona que encaja con estos rasgos ya sea por:
- Correspondencia: buscamos a una persona de parecidos rasgos físicos, sociales, culturales, intelectuales, etc.
- Espejo: nos enamoramos de quien anhelamos ser o bien de lo que tiene el otro.
- Perpetuar la especie: después de una evaluación por "instinto" se busca a la persona con la cual nuestros genes se mezclen de la mejor manera. Esta hipótesis tiene en cuenta la realidad animal de la persona humana, que, aunque sea sólo la parte corporal, es real.
- Creación de gustos: cuando la persona encuentra a otra que se asemeja a la imagen que se creó desde la infancia, por ejemplo: si un niño ve a alguna niña y le gusta, y esa niña tiene el cabello rubio, va a buscarlo.
Existe una química interna de las emociones, sentimientos y el comportamiento
Pensar en el ser amado, soñar con él, encontrar en la calle alguien parecido, lugares y situaciones asociados a este ser amado son reacciones similares a las que se presentan en un Trastorno Obsesivo Compulsivo, puesto que actuamos pensando en el ser querido de forma compulsiva, repetitiva e irracionalmente, la mayor parte del tiempo. Es una adicción completa a emociones, sentimientos y fantasías tales como alegría, aceptación, optimismo y sorpresa, cuando activamos su presencia real o imaginaria. En estrecha relación con la parte fisiológica, experimentar felicidad inhibe los sentimientos negativos y favorece un aumento de la energía disponible acallando los pensamientos destructivos.
Para que una persona sea candidata a ser amada de manera tan irresistible, se conjugan factores que tienen que ver con la evolución, la genética y la bioquímica cerebral, produciendo un mapa o estructura mental del amor, el cual se fortalece en la adolescencia y determina lo que convertirá a alguien en especial.
Es un hecho científico que existe una química interna de las emociones, sentimientos y el comportamiento, pero se relaciona íntimamente con los significados que le damos a los estímulos que serán interpretados por cada uno que los vive de acuerdo con sus recursos personales y su historia, por eso es difícil aceptar que la persona amada ya no nos quiere o nos quiere a medias, con limitaciones y dudas. Cuando se descubre esta situación es importante:
- Estar consciente que el ideal no existe y que entre más altas sean las expectativas, hay mayores probabilidades de sufrir cuando se disuelva ese vínculo.
- Se debe aprender a desapegarse de la pareja pasando por una etapa de duelo y su elaboración para poder concluir con la relación en los mejores términos.
- La relación afectiva es un acto voluntario y nadie tiene por qué cobrar posteriormente la factura.
- Saber que en caso de terminar una relación, si se produce el síndrome de abstención, se requiere buscar el apoyo de un especialista.
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