Por no ser un trastorno común, pocas personas conocen de su existencia. Nos referimos al impulso irresistible que tienen algunas personas por arrancarse su propio cabello o los vellos del cuerpo, sobre todo de cejas y pestañas.
A este comportamiento se le conoce como Tricotilomanía, vocablo que proviene del griego trichós (cabello) y manía (impulso).
Los especialistas la consideran como un trastorno del control de los impulsos poco común que requiere de mucho tiempo para ser tratado.
El inicio de este trastorno se da sobre todo durante la infancia y la adolescencia. Los inicios tempranos ocurren entre los 3 y 6 años y suelen derivarse de un acontecimiento estresante, como pueden ser la muerte de uno de los padres, problemas familiares e incluso el cambio de residencia y de colegio, entre otros.
Se le considera como un trastorno obsesivo compulsivo por la forma en que se manifiesta, nos dice la psicoterapeuta Claudia Bermúdez. Esto, porque el proceso de arrancado se vuelve ritualista. “La persona comienza tocándose el pelo, elige el que siente más grueso, lo arranca, lo observa y algunas veces se come la raíz; en otras ocasiones, lo rompe en trozos más pequeños y los acumula, los enrolla y más tarde los tira fuera por miedo a que la vean y la regañen. Las personas que sufren este trastorno a menudo niegan que se arranquen el cabello.
Claudia precisa que para diagnosticarlo primero se descartan las enfermedades dermatológicas.
“La mayoría de las personas en esta situación no pueden dejar de arrancarse el pelo ni tampoco saben por qué lo hacen. La ligera molestia que resulta del arrancamiento se convierte en sensación de alivio, relajación y comodidad”.
La Tricotilomanía puede desaparecer una vez superado el periodo de estrés, o bien persiste hasta convertirse en un hábito.
Claudia agrega que existe la posibilidad de que la Tricotilomanía se manifieste de manera aislada y no como resultado de otras alteraciones psicológicas, “aunque es muy frecuente que se relacione con trastornos del estado de ánimo y trastornos de ansiedad”.
Síntomas
- Jalar, tirar o retorcer constantemente el cabello
- Aumento de la tensión antes de jalarse el cabello
- Sensación de alivio, placer o gratificación después de arrancarse el cabello
- Se presentan zonas descubiertas en la cabeza o pérdida del cabello difusa
- El cabello que vuelve a crecer en áreas descubiertas se siente como cerdas
- Se pueden presentar otros comportamientos de autoagresión
Tratamiento
La Tricotilomanía se trata con fármacos y terapia psicológica. En este punto, Claudia dice: “pero una cosa es tomar medicamentos para no ser impulsivo y otra es eliminar la conducta ritualista. Si bien no existe un consenso entre los expertos, algunos antidepresivos han mostrado eficacia en la reducción de los síntomas”.
Y como en todos los padecimientos, la detección temprana sigue siendo la mejor forma de prevención, ya que se le puede dar un tratamiento precoz. “La disminución del estrés en el ambiente podría ayudar, debido a que éste puede incrementar el comportamiento compulsivo”.
Claudia también manifiesta que suele utilizarse una terapia cognitivo-conductual, “mediante la cual se enseña a estas personas un método estructurado para ayudar a controlar y disminuir la frecuencia de ese comportamiento. También aprenden a utilizar comportamientos sustitutivos incompatibles y otras técnicas encaminadas a romper el hábito”.
Si quiere contactar a la psicoterapeuta Claudia A. Bermúdez Borja, escríbale al correo electrónico clalmondpsi@yahoo.com.mx |