Aguascalientes, Ags. Cuando un niño tiene problemas para aprender a leer (dislexia) o para trazar letras (disgrafía), por lo general pierde interés en el estudio, y esto lleva a la mayoría de las familias y profesores a tacharlo de “flojo”.
Como esos dos problemas provocan un bajo rendimiento escolar, el niño o el joven manifiestan entonces problemas de conducta que pueden dividirse en dos grandes grupos: o se comporta como una persona inhibida y retraída o como alguien impulsivo y retador.
Por lo que toca a la dislexia, la terapeuta Claudia Bermúdez Borja comenta que se puede presentar en muchos grados, “desde pequeños problemas superables en breve plazo, hasta una dificultad que se arrastra de por vida”.
Hay padres de familia y maestros que prefieren ignorar el problema o atribuirlo a la indolencia o a la inmadurez. Lo conveniente, dice Claudia, es descartar cuanto antes cualquier deficiencia intelectual y hacer el diagnóstico.
“El papel más importante que tienen que cumplir los padres de niños disléxicos quizás sea el de apoyo emocional y social. El niño debe saber que sus padres comprenden la naturaleza de sus problemas de aprendizaje”.
Detección temprana
“En el aula, la dislexia se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje de la lectoescritura, la tendencia a deletrear, la escasa comprensión lectora, la falta de ritmo y la ausencia de puntuación.
“Con el tratamiento oportuno, se suelen obtener resultados positivos y una clara mejora en el rendimiento escolar. La efectividad depende de factores tales como la profundidad del trastorno, el nivel de motivación, grado de compromiso de la familia y profesorado, adecuado diagnóstico, duración y seguimiento del trabajo”.
Los especialistas, nos dice Claudia, proponen clasificar a la dislexia según los síntomas:
- Con alteraciones viso-espaciales y motrices
- Escritura en espejo
- Confusiones e inversiones al escribir
- Torpeza motriz
- Disgrafías (dificultades en el trazo de las letras)
- Con alteraciones verbales y de ritmo
- Pronunciación deficiente
- Pobreza de expresión
- Poca fluidez verbal
- Dificultad para redactar y para relatar oralmente
Afectaciones
Por lo general, los niños y jóvenes con dislexia destacan en el aula por prestar poca atención a las actividades y a las tareas que les son asignadas. Como necesitan hacer un gran esfuerzo intelectual, es muy fácil que se fatiguen y que el aprendizaje les resulte algo muy árido. Y como con el paso del tiempo se les exigen más habilidades, el problema escolar se acentúa.
Si bien hay niños que compensan sus deficiencias de lectura y escritura mediante la atención auditiva, en la mayoría de los casos, entre lo que produce la dislexia está:
- Desinterés por el estudio, sobre todo cuando el medio familiar y/o escolar es poco estimulante. Las calificaciones escolares son bajas y con frecuencia son marginados del grupo y llegan a ser considerados (y a considerarse a sí mismos) como niños con retraso intelectual.
- Si la familia y los profesores creen que el niño tiene un retraso evolutivo o es flojo, es común que le hagan reproches, lo que perjudica la personalidad del niño, que se rebela mediante conductas inadecuadas para hacerse notar o aislamiento total.
- Inadaptación personal, desajuste emocional, inseguridad y postergación continua para iniciar cualquier trabajo.
Apoyo escolar
Entre lo que los profesores pueden hacer para apoyar al niño o al joven, destaca:
- Hacerle saber que se interesan por él y que desean ayudarle, y tener en cuenta que él se siente inseguro y preocupado por las reacciones del profesorado.
- Darle atención individualizada siempre que sea posible, brindarle la confianza para preguntar sobre lo que no comprenda y darle tiempo para organizar sus pensamientos y terminar su trabajo.
- La información nueva, debe repetírsele más de una vez, debido a su distracción.
- Ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos que les ayudan leyendo y repasando las lecciones oralmente.
- Evitar la corrección sistemática de todos los errores en la escritura y sólo hacerle notar aquéllos sobre los que se está trabajando. De ser posible hacerle exámenes orales.
- Procurarle un trabajo más ligero o más breve que al resto de los alumnos para no aumentar su frustración y rechazo.
- Elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible. Evite compararle con otros alumnos en términos negativos. Considerar la posibilidad de evaluarle con respecto a sus propios esfuerzos y logros, y no respecto de los otros alumnos de la clase.
Apoyo familiar
El papel más importante que tienen que cumplir los padres de niños disléxicos quizás sea el de apoyo emocional y social. El niño debe de saber que sus padres comprenden la naturaleza de sus problemas de aprendizaje:
- Es importante comunicarle que se le seguirá queriendo, aunque no vaya especialmente bien en la escuela. Hay que evitar que la ansiedad de los padres aumente la angustia del niño.
- Los padres deben dejar muy claro al niño que puede llegar a tener éxito, aunque implique una cantidad considerable de trabajo o tenga que recibir una ayuda específica para poder superar el problema.
- Si los padres han tenido dificultades similares hay que compartirlos con el niño; esto lo hará sentirse aceptado.
- Es importante desarrollar la autoestima en todos los niveles sin llegar a la sobreprotección o carencia de límites. La guía es tener clara la escala de valores en la que se desenvuelve el niño, la situación de partida, el esfuerzo realizado.
- Tener en cuenta otras dificultades prácticas asociadas con la dislexia: confusiones con los horarios, equivocaciones del lugar donde se colocan las cosas, tendencia al desorden, torpeza en ocasiones, dificultad en el cumplimiento de las instrucciones.
- Mantener una buena relación entre padres e hijos y dotarse de paciencia y tranquilidad.
- Buscar ayuda profesional, ya que a veces no es posible o aconsejable que los padres ayuden a sus hijos porque la situación se encuentra tan cargada de ansiedad que la calma se pierde con facilidad, surgen los enfados y aún la agresividad, que ocasionan que las condiciones para un aprendizaje exitoso y de refuerzo positivo sistemático se vuelvan inalcanzables.
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