Hay personas que suelen aplazar las tareas importantes que están obligadas a hacer por considerarlas difíciles y prefieren reemplazarlas por otras irrelevantes pero que les son agradables. Esta conducta recibe el nombre de procrastinación.
“Es un fenómeno muy complejo de analizar, fácilmente observable en el ámbito laboral. El término se aplica comúnmente a la sensación de ansiedad y culpa generadas por una tarea pendiente de concluir”, nos dice la psicoterapeuta Claudia Bermúdez.
¿Para que procrastinar hoy, si podemos procrastinar mañana?
A las personas en esta situación les abruma y les aburre la tarea que deben realizar. De ahí que busquen justificaciones para posponerla. “En ocasiones, esta conducta es asumida como simple pereza; sin embargo, su manifestación es distinta, pues en la pereza no se sustituye una acción por otra, por el contrario, se evade todo esfuerzo físico o intelectual”.
Claudia explica que el procrastinador suele sobrestimar el tiempo que le queda para terminar una tarea y se autoengaña con argumentos como “si trabajo bajo presión, trabajo mejor”. Como esta actitud suele repetirla, siempre le generará ansiedad y conflicto.
Si bien a simple vista pareciera que la procrastinación está ligada a la apatía, la depresión o la baja autoestima, Claudia Bermúdez comenta que no siempre es así. “El perfeccionismo en exceso o el miedo al fracaso también son factores, así como lo son la baja tolerancia a la frustración o la tendencia a gestar múltiples ideas que acaban por no realizarse ya que la persona se distrae creando otras nuevas”.
Seguramente Usted ha visto manifestaciones de esta conducta en su ámbito familiar o laboral. Ahí está el “síndrome del estudiante”, donde se pospone hasta el último minuto la entrega de un trabajo, o el realizar hasta la fecha límite los trámites burocráticos obligatorios.
Los patrones
A la procrastinación se le divide en dos grandes categorías:
- Funciones de mantenimiento: cuando se postergan rutinas cotidianas como limpiar la casa, pagar cuentas, regar el jardín. La persona acumula sentimientos de ineficiencia y desorganización.
- Autodesarrollo:
- Retardar la solución de problemas personales como fumar, comer o beber en exceso; finalizar una relación sentimental destructiva; impedir ser víctimas de abuso por parte de otros, etc.
- Postergar actividades recreativas en el tiempo libre como ir al cine, convivir con la familia, asistir a eventos culturales, etc.
- Evitar el crecimiento laboral mediante el retraso en la decisión de mejorar las oportunidades al no capacitarse o buscar mayores retos, cambiar rutinas de trabajo o tomar más riesgos.
Qué hacer
Posponer hasta el último momento las tareas puede convertirse en un hábito difícil de romper, nos dice Claudia. Y ofrece algunas sugerencias para hacerlo:
- Aceptar la imperfección: fallar es crucial, si no hay fallas, no hay avances.
- La procrastinación es un mecanismo de defensa que provoca rebelión. Cambiar la mentalidad de “tengo que” a “quiero” permite esa modificación.
- La Psicoterapia cuenta con estrategias de tratamiento más adecuadas y específicas encaminadas a la superación de este problema.
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