Con frecuencia, en la consulta de un especialista en psicología clínica se encuentran casos de personas, en muchos casos mujeres, que viven una situación de maltrato por parte de sus esposos, padres, hermanos, jefes y sin embargo no ponen los medios para marcar de manera efectiva límites a ese maltrato. Por el contrario, parece como si de alguna manera se adaptaran a la condición de víctimas y hasta ven a la persona que las maltrata o las atosiga, con un cierto afecto y respeto. Sin embargo, esa condición no es exclusiva de las mujeres, ya que muchos hombres se ven afectados de ese tipo de situaciones, nos dice la psicoterapeuta Claudia Bermúdez.
Cuando alguien está inmerso en una relación enfermiza que la hace prácticamente desaparecer como persona bajo la influencia de otro, se dice que esa persona es “co dependiente”.
El término comenzó a usarse hace más de cincuenta años. Cuando se hacía referencia a las mujeres que eran esposas de algún enfermo alcohólico, se decía que eran “co alcohólicas”. Posteriormente, al ver que una relación parecida se daba en las esposas de un dependiente de sustancias consideradas como drogas, se decía que eran “co dependientes”. De ahí derivó el término que se usa en la actualidad.
Manifestaciones de la codependencia
Los co dependientes suelen tener condiciones y manifestaciones que de alguna manera pudieran clasificarse, comenta Claudia Bermúdez. Los rasgos característicos son:
- Dificultad para establecer y mantener relaciones íntimas sanas.
- Incapacidad para expresar ansiedad, enojo, miedo, culpabilidad.
- Necesidad patológica de aprobación por parte de otras personas.
- Sentirse responsable por las conductas de otros
- Conductas compulsivas
- Necesidad compulsiva de controlar la conducta de otros
La codependencia puede presentarse en cualquier persona que esté en contacto con la adicción o patología de otra persona, ya sea un familiar, un amigo o un compañero. En algunos casos, las propias relaciones familiares se enferman de manera progresiva y se llega a encubrir y a justificar la conducta del adicto o del enfermo.
Puede llevar al aislamiento familiar
Con el paso del tiempo, añade la psicoterapeuta Claudia Bermúdez, se convierte en un estilo de vida familiar que lleva a aislar a esa familia de los contactos sociales y llegan incluso a aceptar reglas de comportamiento que son injustas, ya que la conducta codependiente se manifiesta en una gama de acciones que van desde la colaboración hasta la agresión.
Hay, sin embargo, tratamientos que han demostrado ser eficaces para atender el padecimiento y que combinan la psicoterapia individual con las sesiones de terapia familiar. Sin embargo, es necesario que la persona codependiente reconozca la necesidad de conseguir su propia recuperación.
Cuando se viven situaciones de este tipo o se presentan manifestaciones como las mencionadas, lo conveniente es acudir a un profesional especializado que apoye la recuperación, finaliza diciendo la psicóloga Claudia Bermúdez.
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