El día de 10 de diciembre, se cumplirán 61 años de que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas modifico y entregó un documento final sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). Las circunstancias seguramente eran otras entonces, pero la realidad de los derechos humanos es la misma que en nuestros días.
Para aclarar los puntos, cabe decir, que los derechos humanos son una condición inseparable del ser humano por el sólo hecho de serlo. Aunque hoy se habla hasta de los derechos de los perros y de otras especies animales, hay que explicar que esos derechos son humanos, y para el goce y cuidado de las cosas que hay en el planeta. Es más, atraigo una parte de dicha declaración: "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos" y tienen todos los derechos y libertades proclamados en la Declaración "sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".
Estas disposiciones son un marco de dignidad para los que habitamos el planeta. Para recordar este documento me gustaría enumerar algunas cuestiones y hacer un comentario.
Los derechos se dividen en: aclaratorios, refiriéndose al primero y segundo artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que se enmarcan en lo que acabo de citar antes. Además, están los derechos civiles y políticos en los que resalto el derecho a la vida, a la libertad, a no ser esclavo, a no ser torturado o mal tratado, a casarse y a fundar una familia. El derecho a la propiedad y a la nacionalidad. Otro es el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión.
Luego vienen los derechos económicos, sociales y culturales que van desde el derecho a la seguridad social, derecho al libre esparcimiento, a la educación y a la participación ciudadana. Corresponde a los artículos del 22 al 27.
En los últimos tres artículos se habla del derecho al orden mundial y al logro de que estos derechos se reconozcan en todos los países, así como a los deberes que tiene cualquier persona que vive en comunidad.
A esos Derechos Humanos corresponden unos Deberes
Respecto de los deberes, quisiera comentar algunos de los que marca la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su documento Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (DADDH) que fue aprobada en la Novena Conferencia Internacional Americana
de Bogotá en 1948.
Estos deberes abarcan: desde el deber de convivir en sociedad, hasta el deber de asistir, alimentar, educar y amparar a los hijos, así como el apoyo recíproco de los hijos con los padres cuando ya los padres son adultos mayores.
También habla del deber de votar y participar en la comunidad, el deber de pagar impuestos, el deber de trabajar, el deber de colaborar con la nación y obedecer la ley.
Me pareció interesante tratar el tema, porque el concepto de derechos humanos ha sido ya muy manoseado por diversos entes políticos y sociales. Porque además, es importante que “los ciudadanos de a pie”, a los que no nos interesa tanto saber nuestros derechos y obligaciones, sepamos y apliquemos dichos preceptos.
En los Derechos Humanos hay que comenzar por la propia casa
El caso de supuesta esclavitud que se ha encontrado hace algunos días en el Estado de México—puntos malos para el pre precandidato del PRI a la Presidencia de la República—es increíble e indignante, primero porque estamos en el siglo “de la posmodernidad” donde nos quieren hacer pensar “de manera progresista”, pero ese hecho habla de la regresión a un contexto que desapareció, al menos en el papel, hace más de 200 años.
Por ello sería muy bueno que en el tema de los Derechos Humanos empezáramos por casa. Por nuestra familia pero también por nuestro estado. Ojalá que el recién ratificado Comisionado de los Derechos Humanos en Aguascalientes , tome cartas en el asunto, sobre el caso concreto que le envié la semana pasada, para que haga una intensa difusión e inculturación sobre estos derechos en los niños, en los jóvenes y en las autoridades de nuestro estado, aprovechando también que en los próximos eventos electorales, a los políticos se les olvida que el otro—su contrincante—también es un ser humano con derechos y obligaciones, y no respetan ni su reputación ni su familia.
Esta lectura de los Derechos Humanos debe darnos un punto de esperanza. Quiero suponer que cuando fueron escritos y pensados, tenían la intención de hacer una mejor convivencia humana. Sin embargo, por esta libertad mal entendida en la que, al parecer, cada quien puede hacer lo que le dé la gana, es por lo que los derechos quedan muchas veces en letra muerta y teorías que se escuchan bonitas en la lectura nada más.
Voy a adelantar un propósito de año nuevo, para decirle a mis lectores, que los invito a cumplir, a promover los derechos humanos entre sus amigos, entre su comunidad. No tanto porque además de ser un deber que se pronuncia en la Convención de Bogotá, sino porque es necesario para tener una sociedad más humana.
Sí, queda mucho por hacer. Y ese es nuestro quehacer.
En referencia a la aclaración de un lector
Finalmente y apelando al derecho de uno lector de rebatir un comentario que hice la semana pasada, cabe señalar que le agradezco la forma respetuosa en que corrigió el error de mi comentario anterior.
Le agradezco y le comentó que efectivamente hubo un error en la semántica que traté de argumentar, pero considero que no la hubo en el fondo. Me quise referir a la forma en que algunos personajes han vivido del sistema político durante décadas, y que su contribución ha sido marginal.
El hecho es que, además, las elecciones populares efectuadas durante los muchos años del “priato” no son un documento para argumentar que los representantes populares y los gobernantes fueran elegidos libremente y por medios transparentes y legales. A eso me refiero. De todos modos agradezco su lectura y también les agradezco a los que gustan de seguirme en este ejercicio de construcción ciudadana en la que todos somos parte importante.
Escríbame a: rserrano@up.edu.mx |