Le dije a un amigo que no alzara la voz para no despertar al monstruo de la ignorancia, pero el ignorado fui yo. Apenas ayer, en algunos medios escritos se volvió a tomar el tema del aborto y las leyes antiaborto que han promovido algunos estados, donde aún prevalece la cordura legislativa y social para proteger la vida de seres inocentes. Le dije a mi amigo, pero no me escuchó.
Con este comienzo tan atractivo, es necesario explicar primero que las leyes, como dice el filósofo Kant, se han de cumplir por deber, es decir, nuestro deber es respetar la ley. Pero a veces, y en este país más, algunas leyes son irrespetuosas con la poca o mucha inteligencia de la ciudadanía. Es por ello, que aunque en el Distrito Federal prevalezca una ley para matar fetos en el vientre de sus “desnaturalizadas” madres, no por ello, todos la tengan que cumplir, todos la tengan que observar. Es así, que con esta dura crítica a mi amigo, y a Kant en el sentido del respeto a la ley, propongo un argumento de justicia.
Para decir Sí a la vida, hay que educar
Me preocupó ayer que titulares como “negocian empresarios con legisladores ley antiaborto” fueran la comidilla de lectores que muchas veces ignoramos un trasfondo en el tema. Primero, porque según me acuerdo, la noticia surge cuando un organismo de empresarios que se encargan de promover la responsabilidad social en Aguascalientes y en México, llamado la Unión Social de Empresarios de México, USEM, organizó un desayuno cuyo tema fue precisamente no el aborto, sino la promoción de la vida. Desde el sentido estricto del momento positivo de la palabra, no es lo mismo decir no al aborto, que sí a la vida. Y mi argumento es que, para decir sí a la vida, hay que educar, para decir no al aborto, hay que asustar.
Entonces pues, dicho desayuno tuvo ese preámbulo interesante de promover la vida. Por lo tanto, ninguna ley nos garantizará que alguna mujer bajo su ignorancia y estando embarazada, no vaya a decidir abortar. De alguna manera, si esa es su decisión, lo hará. Tristemente, como dice el mismo Kant, el hombre vive en una minoría de edad autoculpable. En esta minoría de edad, me gustaría hacer saber a la comunidad que las leyes se respetan en la medida de la justicia, y si la ley es justa muchos la respetarán pero no todos.
Todos respetarían las leyes justas si desde niños nos enseñaran a ser justos y a respetar las leyes y la vida. Es decir, en palabras de mi amigo Jorge Álvarez, si “nos construyeran” ciudadanamente, no necesitaríamos tantas leyes y menos mujeres tendrían que siquiera pensar en abortar, porque no habría que llegar a un embarazo accidental, o no deseado como dicen “las enfermeras del seguro”, sino que seríamos una ciudadanía en un punto más cercano a su mayoría de edad.
Sin embargo, como somos en muchos temas menores de edad, hemos obligado a los políticos a delimitarnos un camino más o menos “caminable” con leyes que tratan de ser como esos postes del camino nevado cuya punta asoma un color rojo, guías para llegar a una convivencia social más humana. Sin embargo, a veces los que más necesitan de luces para su trabajo son los mismos políticos. Saludos.
Educar en la promoción y protección de la vida
Entonces, la propuesta debe ser, que para evitar cada día más estos temas tan espinosos, como el aborto, es necesario educar. Educar para la promoción y protección de la vida.
Atraigo el proceso tan espinoso que se inició con los movimientos ecologistas en los 70’s, como el Club de Roma o la Conferencia de Estocolmo para comenzar a tratar el tema del cuidado ambiental, de la vida equilibrada entre humanidad y planeta. Este proceso costó incluso vidas, pero durante estos casi cuarenta años, ha habido grandes avances. La gente podría preguntarse entonces ¿por qué tenemos problemas de cambio climático? o ¿por qué el agua de las tuberías salió recientemente contaminada por heces fecales en algunas colonias del Distrito Federal?. Pero solamente imagínense si aquellos iniciadores de estos movimientos verdes se hubieran tardado siquiera un año, o que no los hubieran iniciado. Seguramente estaríamos peor de lo que estamos hoy. Es un proceso largo, pero necesario, difícil, pero caminable. Hay que empezarlo ya.
Por ello, el voluntariado Universitarios en Toda su Expresión, UNETE, viendo tanta confusión y tanto “conocimiento” que parece cierto en estos temas de la vida, iniciará una cruzada permanente en nuestro estado para promover la vida. Esta campaña se llamará “Educar para la Vida”. Conferencias, talleres y actividades lúdicas con fines formativos, entre otras, serán las que se organizarán para llevarlas a primarias y secundarias públicas. Asimismo, una propuesta al Instituto de Educación para que integre en sus actividades talleres sobretodo de información acerca de este tema en particular cuya bandera ha sido secuestrada por pseudopolíticos que engañan a la población en aras de una libertad individualista que más bien es un egoísmo irracional.
Siempre he pensado que la guerra es el peor de los males de la humanidad, pero a veces por estas cosas, dudo. Tal vez el mal más triste de la humanidad es que cada vez nos educan para ser más y más ególatras.
Convoco pues a la población a que se informe, a que se eduque en el tema y a que por favor iniciemos este proceso de educación de nuestros hijos y niños de Aguascalientes, para que no estemos al rato quejándonos de problemas que parecen haber surgido de la nada, cuando salieron de esa apatía e indiferencia de una sociedad a la que no le importó proteger el patrimonio más importante, que son los ciudadanos en potencia, la vida de seres humanos.
Hay que propugnar que nuestros políticos locales sí promuevan y apoyen esa ley en términos de la estructura que nos rige, tan positivista. Es necesario acotar los casos de aborto actuales, sin embargo, más bien hay que educar para borrar del vocabulario de la comunidad estos fenómenos que lo único que hacen es permitir crecer un instinto animal del ser humano, que empobrece su existencia.
La propuesta es educar. Es la respuesta más segura a nuestros problemas.
Escríbame: rserrano@unete.org.mx |