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Opinión

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Ricardo SerranoRicardo Serrano: Licenciado en Administración y Negocios Internacionales. Maestría en Desarrollo Social. Director de Desarrollo Social Universidad Panamericana Bonaterra. Presidente de la Comisión de Desarrollo Social en Consejo de la Ciudad.

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Reelección de alcaldes y legisladores no es solución mágica
  Ricardo Alfredo Serrano Rangel
rserrano@up.edu.mx
  • Hace 80 años: “Sufragio efectivo no. Reelección”
  • Hoy para remediar un sufragio inefectivo plantean la reelección
  • Buscar otros sistemas que aconsejen la reelección de un funcionario
Aguascalientes, Ags., a 4 de diciembre del 2009
 

Ya he comentado el tema en otra ocasión, pero el presidente Calderón me ha dado la pauta para retomar el tema: La reelección de alcaldes y gobernadores.

Recuerdo que en alguna clase el maestro Muggenburg, Federico, un buen maestro y promotor del conocimiento de la Historia como medida para no pisar los mismos charcos, comentaba en alguna de sus tantas anécdotas políticas del legendario Partido Nacional Revolucionario, cuando Plutarco Elías Calles, aquel bandolero con bigote y pistola que llegó a la Presidencia de la República, proponía cambiar en los documentos oficiales, aquella frase de “Sufragio efectivo. No reelección”, por la de “sufragio efectivo no. Reelección”.

Hoy, el asunto es la reelección, a través de un sufragio que es cada vez menos efectivo. Remitido el sufragio a un intercambio paupérrimo de intereses sociales: un voto por 500 pesos o una despensa. En fin.

La reelección, sin embargo, es un tema complicado en la medida que podría compararse con una cuasimonarquía periódica o en términos más políticos, sería el regreso al estilo sistemático del “priiato”, pero ahora sería el “partidato”, en la medida en que la población renueve los votos por el mismo personaje de un mismo partido.

Esto sinceramente tiene algunas implicaciones de sentido común.

Primero, en la utopía política la reelección sería la posibilidad de una evaluación ciudadana que premie o castigue a un político en su actuar, y por lo tanto al partido que representa ese político. Eso está muy bien, porque así los políticos tendrían que esforzarse para hacerse por necesidad más competitivos.

Esto es una visión digamos empresarial en la medida en que se integran a un mundo de competencia por convencimiento.

La objeción a esto es la realidad. Para nadie es oculto que los políticos tejen un entramado de poder, que en la vieja escuela del “profesor” Hank González se llevaba a cabo por sus súbditos, quienes tenían prácticamente comprado el entorno de los medios de comunicación, las cámaras empresariales—casi todas—y los grupos de la sociedad civil.

Reelección: perpetuar las formas clientelares de ejercer el poder

La actualidad muestra este viejo esquema reformado y renovado. Los presidentes municipales hacen uso de su maquinaria política basada en su ejército de seguidores en las distintas dependencias. Algún parecido con la actualidad, no es coincidencia, es una muestra más que lo que le digo es verdad.

Los políticos se viven en la gestión social para mantener sus cuadros políticos, para no perder poder y mantener al partido ahí o escalar un escaño en su carrera política: los regidores a diputados y éstos a presidentes municipales y otros que de pronto se sienten políticos en un corto tiempo a gobernadores o presidentes.

Es vergonzoso pero así es. Entonces, promover la reelección tiene el peligro de ejercer con más ahínco y presión estas formas clientelares de poder, en la que hasta los regidores deben estar trabajando para el panal, tal cual abejas obreras. Esto es algo que yo llamo el nuevo caciquismo. Operativos políticos para perpetuarse en el poder con permiso de la ley, es por fin, la vivencia de aquellas serpientes con alas que nos prometieron los viejos en sus cuentos más tenebrosos.

Otra falacia es aquello de las reelecciones de legisladores. Siempre he comentado y cuando el tiempo amerita, que las promesas de candidatos a diputados tanto de los congresos locales como federales son pura demagogia, porque éstos al final siempre responden a las órdenes de su partido y no a sus propias convicciones cuando. Y si no me cree, revise los nuevos impuestos, a pesar que nos juraron defender la economía... solamente defendieron la suya.

Oposición de los dinosaurios al fin de los pluris

Hay que revisar además la propuesta del Presidente en el tema de la reelección de legisladores federales, porque entonces dejarán sin trabajo a, muchos que son plurinominales. Y no creo que alguno de los viejos lobos de mar que han aprendido a brincar de un lado para otro permitan que les quiten esa cajita chica (que es tan grande) y de la cual han vivido por muchos sexenios. Y si no, preguntémosle a gente como Héctor Hugo Olivares quien tras las sombras de dichos puestos, sigue operando muy a gusto los recursos de nuestros impuestos. Es más, el mismo Carlos Lozano llegó al Senado por porcentajes, no por elección popular. Las elecciones populares son las buenas, las otras son puras movidas de ajedrez.

Reelegir dichos puestos, tal vez pudiera provocar una decisión de trabajar por parte de los presidentes municipales o de los diputados, pero por otro lado, pudiera generar más uso de los recursos públicos para la autopromoción personal, para el trampolín político.

El hecho de sólo votar no implica ejercicio pleno de la Democracia

Hoy, reelegir a un político o a un partido es un tema de intercambios en su mayoría, y como ya he dicho, hemos reducido al mínimo la democracia y creemos que solamente se trata de votar. Pero la verdadera forma de cambiar por un lado la malísima fama que a pulso se han ganado muchos políticos, es involucrando a la ciudadanía. Por eso, yo sí veo necesario revisar la forma en que se evalúa a un partido o a un candidato. Antes que pensar en reelegirlo, hay que arreglar el tema de cómo evaluarlo para así tomar una decisión objetiva. De otro modo, se promoverá más la corrupción y el clientelismo.

Es mejor pensar en una adopción ciudadana en la que un grupo de distinguidos ciudadanos, académicos, empresarios, comunicadores, etc., evalúen el desempeño de un político y lo califiquen. Así podremos, como en las empresas, revisar el perfil de puestos de un “empleado” nuestro de acuerdo a sus resultados.

Entonces, esta adopción ciudadana podría funcionar mejor para validar la calidad y la eficacia del trabajo de un presidente o de un diputado, que la mera reelección.

Por otro lado, es cierto que los presidentes municipales apenas andan tomando vuelo, cuando ya se les acabó el tiempo. Por ello, otra propuesta podría ser revisar la posibilidad de alargar el periodo de los ejercicios en las alcaldías para que tengan más tiempo y puedan darle continuidad a los proyectos que se han planteados. El problema es que cada que llega una administración, cree tener la solución a todos nuestros problemas, que el anterior era un idiota que se dedicó a la farándula, y se echa por la borda proyectos que pudieron ser importantes y a los cuales por un asunto de “orgullo estatutario-partidista” es mejor eliminar o cambiar de nombre. Por ejemplo, nunca he visto a un panista hablar de programas revolucionarios o a un priísta hablando de un cambio en acción o algo.

Yo confío en la ciudadanía. Por ello, hay que darle un peso importante para evaluar a los políticos y para reelegirlos de una manera inteligente. De otro modo seguiremos hablando de monopolios políticos, caciquismos y delfines del gobernador, esto, porque no nos hemos involucrado lo suficiente. Ahora sí que como dice el viejo adagio popular: “el pueblo tiene el gobierno que se merece”.

Escríbame a: rserrano@up.edu.mx

 
 
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