Una de las figuras importantes del siglo XIX y que ha dejado huella hasta el día de hoy, ha sido sin duda Benito Juárez. Político polémico, admirado por muchos y odiado por otros tantos, sentó las bases del estado mexicano que rigió durante largos años. Su lucha por preservar la soberanía nacional amenazada por los intereses coloniales de Napoleón III, le ha valido un importante lugar en la historia nacional, aún cuando ésta fuera a costa de en cierto modo entregarla a los también expansionistas vecinos del norte.
Hombre formado en la lucha y en una disciplina ideológica seguida a pie juntillas, su manera de gobernar y de vivir en lo personal, necesariamente reflejaban una conducta congruente en ambas facetas. Su concepto de austeridad republicana fue durante sus diversos mandatos, norma de comportamiento y sin duda tenía su origen en la remota república romana, que constituyó una reacción a la ostentación y derroches de otros gobernantes.
Juárez implantó una línea de pensamiento que por largos años fue al menos de palabra, estandarte de muchos gobiernos del PRI, recordemos a Luís Echeverría y a su gabinete, que traían en boca y discurso a Benito Juárez, aunque nunca en hechos, dado que su principal preocupación consistió en enriquecerse a manos llenas.
La enorme profusión de estatuas, literatura y mención en discursos políticos, podría hacer pensar en la vigencia de los postulados de Juárez, sin embargo, nada más lejos de ello. Para corroborarlo basta con ver el comportamiento de nuestros ex presidentes, y con la llegada al poder del PAN, el benemérito ha pasado a ser una referencia para ocasiones especiales y nada más.
La crisis que atraviesa el país, debida a circunstancias externas y por ello poco o nada controlables, desafortunadamente se ha visto agravada por la ineficacia de las autoridades hacendarias, misma que en una empresa privada ya les hubiera costado el puesto, pero en el gobierno no pasa nada, el pueblo aguanta eso y más.
Debido a la mala situación económica, las declaraciones catastrofistas del señor Carstens para el 2010 han puesto al país en estado de alarma total, que está generando miedo e incertidumbre en la población. Más aun cuando hasta el mismo señor Calderón ha dicho que a todos nos hace falta apretarnos el cinturón, por lo que habrá que hacer sacrificios. Grave declaración del Presidente, que llama a la unidad, pero desafortunadamente es un llamado parcial, que sólo tendrá respuesta en una parte de la población, la de los causantes cautivos.
El llamado presidencial es lo que en España se llama “agua de borrajas”
El llamado presidencial, concediéndole buena intención, es lo que en España se llama “agua de borrajas”, o sea, algo que no va a nada y por lo tanto es estéril y que no vale ni el esfuerzo empleado en ello. Creo que la presidencia tratará de hacer recortes y ahorros, sin embargo, lo que pudiera lograrse va a ser de poca monta. Si verdaderamente quiere llevar a cabo cambios tendrá que hacer movimientos radicales.
Un segmento de los beneficiarios del absurdo sistema político que tenemos, es el cuerpo legislativo, que además de constituir lo que podemos llamar una “ínsula barataria” como la descrita en El Quijote, son un poder ajeno a las necesidades y realidades del pueblo. Cuánto nos gustaría escuchar que ambas cámaras, la de senadores y la numerosa de diputados, se rebajaran a la mitad sus dietas y jugosas prestaciones, para ser solidarios con el llamado del primer mandatario. Cosa que estoy seguro no va a suceder, pues ambas instituciones forman parte de otro mundo y su espíritu no da para tanto. La chusma no merece sus sacrificios. Llegaron a esos puestos para adquirir poder y dinero.
Otra jugada que tendría que llevarse a cabo requiere del decidido apoyo de su gabinete económico, éste es el de cambiar el sistema tributario y hacerlo equitativo, sencillo, con una base amplia y que incluya a los grandes causantes. Esto puede traer malestares entre ellos y por supuesto oposición, incluida la de sus funcionarios, pero ya está bien de consideraciones y excepciones que constituyen anomalías que dañan a la mayoría.
La fuerte dependencia que ha propiciado el modelo neoliberal impuesto por las grandes instituciones financieras mundiales, ha probado ser un fracaso por su mala implementación en nuestro país. Los más de 70 millones de pobres y la tremenda concentración de la riqueza son prueba fehaciente de su inoperancia.
Íntimamente ligado a lo anterior está el problema del sistema financiero, que con la enorme cauda de atrocidades con las que opera, merece la atención del gobierno, si es que verdaderamente le interesa el bien del país y no está maniatado ante el gran capital, por obscuros intereses particulares de algunos altos funcionarios. Como ejemplo está la tasa de fondeo fijada por el Banco de México, la institución encargada de la política monetaria, que es de 4.5%. Nadie ha visto que las tasas de los bancos al público bajen ¿Por qué permiten esto nuestras autoridades?
Como vemos, la llamada del señor Calderón a la austeridad parece ser que a fin de cuentas sólo será obligatoria para el pueblo, mientras que los sectores favorecidos terminarán acumulando más riqueza. Qué lejos está la austeridad republicana de Benito Juárez. |