En al menos las últimas tres semanas y por las dos que restan del mes de junio, los ciudadanos nos hemos visto bombardeados por las ordenadas campañas televisivas, en las que todos los partidos, unos más y otros menos, nos prometen cosas que de ser ciertas, harían que sus candidatos a diputados fueran entes angélicos.
La cantidad de sus promesas, y en algunos de ellos el tono de voz usado en su discurso, reafirmarían lo antes dicho y pondrían a los ciudadanos en graves aprietos para saber a quien van a dar su voto, ya que si lo equivocan y el día de mañana canonizan al que no se lo dieron, lo más probable es que se den sentimientos colectivos de culpa, con todo lo que eso significa en la salud mental del país.
Con la esperanza de que eso no suceda, me propongo analizar las sesudas campañas de los tres principales contendientes, aunque la tentación de hablar de sÓlo dos es grande. Comenzando por el PRD o la fallida esperanza de una izquierda moderna e inteligente, ya que desafortunadamente y por los hechos probado, no han dejado de ser tribus totémicas que han girado alrededor de un supremo poder, representado por AMLO. Después del penoso proceso electoral para elegir dirigente, que dejó fuera de los altos niveles directivos del partido a la tribu del tabasqueño, éste se ha dedicado a torpedear los esfuerzos de Jesús Ortega por darle credibilidad y honorabilidad a lo que queda de su organismo. Lo que estamos viendo con el abierto apoyo de AMLO a otro partido de corriente similar, convierte al PRD en el hazmerreír de la política. ¿Sería concebible que un destacado militante del PRI apoyara a un candidato del PAN? y ¿qué no sufriera la inmediata expulsión de su partido? En resumidas cuentas, puede decirse que lo que pasa con la izquierda mexicana, es que bien podría transcurrir en una obra de Franz Kafka.
Con el PRI, entidad de gran presencia en el país y de antecedentes llenos de luz y sombras, las cosas tampoco se le presentan bien para el ciudadano. Dejando de lado lo rupestre del contenido de su campaña, llena de frases gastadas y carentes de compromiso, iniciaron una campaña publicitaria del tipo marco referencial, en la que hacen mención a su experiencia de muchos años, para transmitir el mensaje de que ellos sí saben cómo gobernar. Es indudable que sí la tienen, pero desgraciadamente para el pueblo mexicano, dicha experiencia ha sido bastante mala.
Para apoyar lo afirmado basta con hacer un breve repaso de algunos de los presidentes emanados de dicho partido y fruto de la maquinaria electoral que les garantizaba el triunfo, aun en caso de perder en las urnas.
Comenzando por Luis Echeverría, presidente de fuerte tendencia izquierdista en lo exterior y por otro lado de profundo amor al dinero, que dejó al país con una fuerte deuda externa, y por si fuera poco, dictador que tiene en su haber los muertos de Tlatelolco, protegido por sus correligionarios de la justicia y magnífico referente de mal gobierno.
José López Portillo, otro brillante ejemplo de mala gestión, con sus derroches y alegres francachelas, y con el corolario de la destrucción del sistema financiero que repartió como botín a sus amigos políticos. Así podríamos seguir con otros, pero el más conspicuo es Carlos Salinas, que si bien tuvo la visión para insertar a México en el mundo moderno, casi de manera obligada, también tuvo sus graves fallas. Tenemos como ejemplos, primero el caso de su íncomodo hermano y de toda la corrupción que giró a su alrededor, pero quizá la más grave sea el hecho de lo que hace apenas unas semanas se suscitó con las declaraciones de otro ex presidente, Miguel de La Madrid, que lanzó una gravísima denuncia contra Carlos Salinas, acusándolo de un enorme robo al erario nacional.
Lo anterior es historia y podría pensarse que ya hubo al menos propósito de enmienda, pero los hechos recientes desmienten esta esperanza. Tenemos el escandaloso caso del gobernador de Puebla, por su involucramiento con redes de pederastia, que fue evidenciado por una periodista, su respuesta fue de lo más violenta y atentatoria contra los derechos humanos y de expresión. Fue condenado por la opinión pública y diversos organismos de derechos humanos, pero el resultado es que ahí está campando a sus anchas y más seguro que nunca, pues se siente protegido por sus correligionarios del PRI.
El lamentable caso de la muerte de 45 infantes en Hermosillo ha puesto en evidencia la corrupción del gobierno de otro priísta, que sintiéndose dueño de las vidas y haciendas de sus gobernados, repartió entre sus allegados el negocio de las guarderías subrogadas. El percance ha puesto el dedo en la llaga en la corrupta operación de esta rama del IMSS, dando pie a confusas y contradictorias declaraciones de las autoridades, entre la que destacó la tibia, si no es que hasta cómplice, declaración del titular del Seguro Social.
Como vemos, fácilmente se puede asegurar que el PRI sí tiene la experiencia, y está en plena operación, como se ejemplifica con lo antes dicho. Del PAN sólo se tiene la poco afortunada de Vicente Fox, pero aún a riesgo de parecer inocente, creo que vale la pena darle la oportunidad a este partido, apoyándolo y sobretodo exigiéndole mucho. Carece de experiencia, la está adquiriendo y muy probablemente hasta llegue a entregar buenas cuentas al fin del sexenio. Para quienes alguna vez creímos que el PRI había aprendido la lección, las realidades de Puebla y Sonora nos han destrozado la ilusión y dadas éstas, es probable que se repitan en otros estados, como Veracruz, por mencionar sólo uno. Da miedo pensar en que suframos de nueva cuenta la aplicación de esta experiencia. |