El título de este escrito corresponde a una novela inglesa que se considera como clásica. Narra la historia de un dedicado profesor de un instituto de enseñanza media en una ciudad de Inglaterra. Mr. Chips era un ejemplo de maestro, de aquéllos que verdaderamente hacen de su profesión un apostolado y que dejan huella en sus alumnos. Al retirarse, deja un profundo vacío en el centro educativo donde laboraba, pero uno mucho más grande en sus alumnos.
En pocas palabras, es una obra que trata acerca de la labor formativa que una persona realiza entre sus pupilos y de la huella que deja en ellos. En forma figurativa se usa para despedir a alguien querido a quien se extrañará.
En este escrito quiero usarlo únicamente por la forma, y de ninguna manera por el fondo, es decir que solamente la forma del decir adiós será usada.
Acabamos de ver los resultados de las votaciones intermedias y éstos han mostrado claramente el desencanto popular contra el gobierno panista, que comienza a perder las simpatías del electorado. Una explicación simplista podría ser que la alternancia en el poder es buena y que un cambio, de suyo propio, lo justifica. Sin embargo, yo creo que las causas son más de fondo, por lo que bien vale la pena un intento de análisis, ya que podrían comenzar a dar la pauta para las elecciones de Presidente en unos años más.
El resultado puede considerarse un serio revés para el Partido Acción Nacional y debe ser verdaderamente preocupante para sus altos mandos, en especial para el señor Germán Martínez, su poco avezado ex-presidente en estas lides. Quien los antecedió, el señor Manuel Espino, se caracterizó por su comportamiento poco reflexivo en el decir y el actuar y por un elevado grado de belicosidad, a grado tal que parecía copia al carbón del señor Vicente Fox, de poca agradable memoria.
Un partido sin cohesión
El resultado de la gestión de ambos al frente del partido fue pobre y de ninguna manera lograron darle cohesión a la institución blanquiazul, dejando a este ente político sin una clara visión de su futuro a corto plazo. Los resultados del señor Martínez están a la vista y el porvenir no parece ser muy promisorio.
El PAN, durante los años en que fue oposición, contaba con una consistencia ideológica y parecía ser que aspiraba a ganar pero sin mucha convicción. Quizá nunca se preparó para la eventualidad de que así fuera, por lo que el triunfo del dos mil les tomó de sorpresa y a duras penas supieron qué hacer al tener el poder en sus manos.
Existen partidos que son de influencia local, o a lo más regional, pero cuando las aspiraciones son altas, como es el caso de la presidencia del país, los partidos deben contar con una red sólida a nivel nacional que opere bajo una misma guía, aceptando los matices de cada eslabón. El ejemplo a seguir es el del PRI, que a pesar de sus muchos yerros, también tiene muchas cualidades que se reflejan en su organización y disciplina partidista, además de contar con una dirigencia con amplia experiencia, que de manera evidente se mostró en las campañas recientes.
Reingeniería de fondo
Otra de las fortalezas del tricolor son las redes que durante largo tiempo se ha dedicado a tejer en la sociedad y que están decididamente comprometidas, lo que dicho de otra manera, son lo que se llama el voto duro, que en un momento dado puede decidir una elección.
Los dirigentes del PAN no parecen haber comprendido la necesidad de crear una estructura similar. Desafortunadamente para ellos, han demostrado una incapacidad de transmitir su ideología a las masas y a grandes sectores de la clase media. Básicamente debido a que ellos mismos parecen no manejarla y menos aún, y esto es lo grave, comprenderla. Basta con ver la ausencia casi absoluta de esta ideología en sus planteamientos de campaña, haciendo que éstos fueran curiosamente similares a los de sus contrincantes y por lo tanto diluyéndose sin causar efecto en el electorado.
Si quieren al menos mantenerse en el poder, van a tener que iniciar una reingeniería de fondo, sin miedo y sin respetar principados internos que detentan algunos de sus miembros. Asimismo tendrán que trabajar formando bases sólidas y mancharse las manos con tierra, o en su caso grasa, lo que significa que tendrán que dejar de ser señoritos de escritorio y sudar con el pueblo.
El señor Calderón, a estas alturas de su gestión, ya debería haberse dado cuenta de que algunos de sus colaboradores son copartícipes de este descalabro. De modo muy destacado están los señores Carstens y Pazos, que en ocasiones por sus declaraciones más parecen empleados de los banqueros y del gran capital, que funcionarios al servicio del pueblo. Menciono a estos dos por ser los más conspicuos, pero existen otros que también ponen su esfuerzo y en su momento habría que reconocerselos.
En fin, si el presidente Calderón no enmienda la situación con su partido y entre algunos de sus funcionarios, como los mencionados, el pueblo les va a decir Good bye Mister PAN, pero sin dejar el buen sabor de boca que en su momento dejó Mister Chips.
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