El hecho de sembrar es una actividad que le ha sido propia al hombre desde tiempos inmemoriales. El haber comprendido el fenómeno de la agricultura le permitió empezar un camino ascendente en su desarrollo y llegar hasta el día de hoy, con los aciertos y atrocidades que en el campo de la alimentación conocemos.
La agricultura es una actividad noble por definición, ya que retribuye el esfuerzo del hombre con creces y así da pie a la alimentación de enorme cantidad de personas y ha sido la base de la riqueza de muchas naciones.
El concepto de siembra se usa a menudo como parábola para muchas otras actividades, en las que se invierte esfuerzo y se esperan frutos abundantes, la mayor parte de las veces. Es en este sentido que pretendo usarla, con las limitaciones del sentido mismo de la palabra, pero con la intención de ejemplificar una idea.
La guerra que inició Israel en la Franja de Gaza tiene visos de un posible fracaso para ambas partesLa ofensiva militar que Israel ha desencadenado desde hace más de 15 días en la franja de Gaza, en contra de la agrupación Hamas, ha servido para demostrar el poderío militar del primero como instrumento para dar un castigo al grupo que los ha estado hostigando durante varios años. La tecnología aplastantemente superior del ejercito judío, sumada al entrenamiento y buena conducción de sus oficiales, podrían suponer que esta escalada bélica sería un paseo por Gaza, pero no está resultando tal.
Si bien el grupo guerrillero Hamas carece de alta tecnología, su entrenamiento y determinación no desmerecen en nada a su contraparte. Esta guerra que inició Israel tiene visos de un posible fracaso para ambas partes, este conflicto es de aquellos en que el ganar puede significar perder y viceversa.
Es obvio que desde el punto de vista militar los perdedores serán los de Hamas, pero el triunfo está teniendo un altísimo costo en vidas y destrucción, que mayoritariamente la sufre la población civil y de modo muy señalado los niños.
Me parece muy difícil poder definir los papeles de víctimas y victimarios. El Medio Oriente ha sido desde que se tiene memoria, lugar de cruentos conflictos entre los diferentes pueblos que lo han habitado, ha sido cruce de caminos y por ello escenario de enfrentamientos.
El Antiguo Testamento es buena fuente de referencia. Por mencionar un ejemplo, habla de los filisteos, pueblo de origen dórico que en su peregrinar invadió los territorios de las tribus de Israel, con las consecuentes luchas sangrientas por su posesión.
Si además a lo anterior le agregamos el interesante pasaje en el Génesis que hace referencia al hijo de Abraham y la esclava egipcia Agar, de nombre Ismael, es fácil entender la rivalidad entre los descendientes de Ismael y de su medio hermano Isaac; del primero, los árabes, y del segundo, los judíos.
Ambos son culpables y a la vez víctimas
La franja de Gaza es una figura diplomática que fue creada para los palestinos desplazados de su territorio original, fue una salida extraída de la manga de las autoridades internacionales que así trataron de solucionar el problema del desplazamiento mencionado. Esta franja tiene 1´500,000 habitantes en tan solo 360 km2. Las condiciones económicas, de salud y educación son deplorables; y si a todo esto se le agrega el férreo control israelí, las condiciones de vida son las de un gigantesco campo de concentración, según palabras del Cardenal Renato Martino, embajador del Vaticano ante la ONU.
He dicho que es sumamente difícil establecer un juicio de valor para definir el papel de los protagonistas, pero una cosa es cierta: ambos de una u otra manera son culpables y a la vez víctimas.
A los judíos se les ha olvidado el Holocausto y tratan a sus medios hermanos como ellos fueron tratados en Europa apenas el siglo pasado. Los palestinos no han podido sustraerse a la sentencia bíblica, también del Génesis, “ La mano de todos contra él y él contra todos”.
Esta situación podrá tener una solución negociada muy en breve, ya que las honradas conciencias de funcionarios de la ONU y de algunos mandatarios, pesarán para obtener un alto al fuego, que beneficiará quizá a ambas partes, pero sin duda más a Israel que a los palestinos.
La labor de siembra se está llevando a cabo con semillas de odio y dolorRemitiéndome al inicio del presente escrito, en lo que hace a la labor del sembrador y los frutos que este recoge, veo con profunda pena que la labor de siembra se está llevando a cabo con semillas de odio y dolor, que lo único que darán será lo mismo. Nada diferente puede esperarse de esos niños que a su corta edad han visto la muerte de cerca, que han vivido en privaciones extremas y cuyo futuro es incierto. Ellos serán los retoños de la destrucción y la muerte y serán los futuros terroristas, por lo que la mata no se acabará ya que está regada con sangre. Por el otro lado, el de los jóvenes soldados judíos, me pregunto, ¿qué traumas acarrearan de por vida? Se confirma el refrán “ El que siembra vientos, cosecha tempestades”. |