Es de todos conocido el problema de la crisis que afecta a todo el mundo, a unos más y a otros menos, pero sin duda a todos ha llegado, síntoma inequívoco de la globalización, que si bien no ha derramado equitativamente la riqueza entre todos los países, sí lo ha hecho en cuanto a las pérdidas.
Esta crisis es el fruto del capitalismo financiero, que en su desmedida búsqueda de utilidades cada vez más altas y más frecuentes, ha propiciado este descalabro. Que por otro lado hay que reconocer que ha sido posible gracias al culto al becerro de oro bíblico, que hoy más que nunca parece estar presente en nuestra sociedad.
No quiero decir que este fenómeno sea privativo de nuestro tiempo, ya que la ambición ha estado presente en la naturaleza del hombre desde tiempo inmemorial. Sin embargo, el hedonismo o cultura del bienestar sobre todas las cosas, sí se ha firmemente establecido como modo de vivir.
El mínimo esfuerzo guía la conducta de grandes sectores de la población
La comodidad y el mínimo esfuerzo son los parámetros que guían la conducta de grandes sectores de la población. Basta con ver los comerciales que se pasan por la televisión. Ante esta situación, es fácilmente comprensible la cultura de la evasión de la realidad, vía alcohol, telenovelas y por supuesto, el futbol. Todo esto ha dado como resultado una población débil y resignada, siempre con la esperanza de que milagrosamente los problemas se arreglarán y vendrá la felicidad. A esto que bien podríamos llamar mal muy extendido, quiero oponer la cultura del empresario, que a contrario sensu es de lucha cuesta arriba y cayendo y levántandose en consecución de su objetivo.
Ejemplos de ese comportamiento los tenemos al alcance de la mano y estoy seguro que los amables lectores, pueden confirmarlo. Así se puede afirmar que la gran mayoría pertenece al primer sector y una relativa minoría al segundo. Los primeros, dada su manera de pensar, son presa fácil de las noticias que auguran malos tiempos; pero que dada su firme creencia en la mano invisible que todo lo arregla y hace retornar la pequeña felicidad que añoran, aceptan mansamente los hechos y se disponen a sufrir en aras de un mejor futuro. Por este comportamiento, se han creado especialistas en difundir noticias que ayudan a consolidar esta enfermiza conducta, ignoro si lo hacen de manera conciente o son únicamente fruto de la misma perversa situación.
En días pasados, gracias a una invitación de amigos, asistí a la comida mensual de COPARMEX de Aguascalientes. Una de las conferencias fue dada por un especialista económico. Las cifras que mostró fueron impecables; los números son los números, pero el cariz negativo que no objetivo, predominó en su presentación y a más de alguno de los asistentes debe haberles dejado mal sabor de boca.
Se han creado especialistas en difundir noticias que auguran malos tiempos
Respeto al conferencista, pero de ninguna manera comparto su punto de vista. Es innegable el negro panorama, pero creo que olvidó a quienes se estaba dirigiendo. Estaba hablándoles a empresarios, que con sus más y sus menos, todos comparten un espíritu de lucha y de tenacidad que los define como tales.
No conozco, quizá existan, empresarios cuya vida profesional haya sido un lecho de rosas, por lo que estoy seguro que no se dejarán vencer por esta adversidad.
Los mexicanos podemos considerarnos hijos de sucesivas crisis, que periódicamente se han dado, dados los pésimos manejos de nuestros gobiernos; por lo que puedo decir que tenemos la piel curtida.
El empresario siempre ha sido una persona tirada hacia delante, con gran afán de logro y sin duda con gran reciedumbre.
De esta crisis, el empresariado de Aguascalientes saldrá fortalecidoMax Weber, en su obra “ El Espíritu del Capitalismo y la Ética Protestante”, resalta las virtudes que se requieren para ser un emprendedor, no dejando de lado el marco de referencia religioso, que constituye un elemento clave en el proceso.
Estoy convencido que de esta crisis el empresariado de Aguascalientes saldrá fortalecido, aunque lamentablemente algunos caerán en el camino, pero como bien dijo Job, “ La vida es milicia”.
En esta época de dificultades, que agobian a la gran mayoría de la población, el empresariado tiene la obligación de redoblar los esfuerzos, para dar el ejemplo de tenacidad y creatividad que el país requiere. No hay que dejar todo en manos del gobierno. Hay que tener siempre presente, que los empresarios son los únicos que crean riqueza. |