El escritor inglés Christopher Marlowe (1564-1593) inmortalizó una fabula medieval muy en boga en esas sociedades, en las que la lucha entre el bien y el mal estaba presente de manera muy evidente y formaba parte intrínseca del pensamiento y vida cotidiana de las personas. Una sociedad muy influida por el pensamiento religioso era propicia a estos conflictos, ya que estaba muy presente la posibilidad de salvación del alma a través de la vida con apego a preceptos de ese orden.
Fausto, estudioso de la filosofía y por lo mismo de la última verdad, fue un hombre con un enorme deseo de conocimiento, a grado tal que arriesga su alma para llegar a los secretos más profundos de Dios. Desafortunadamente para él, su parte humana lo conduce a liarse con una bella mujer llamada Gretchen, poseyéndola y engendrando un hijo.
El desapego de Fausto por ella y su hijo, llevan a un drama de enormes proporciones que lo precipitan en su caída y casi perdición. El arrepentimiento y amor por ella, le permiten salvarse, pues el perdón divino es inconmensurable.
El drama de Marlowe ha sido objeto de innumerables tratados y análisis y este escrito no pretende ni remotamente ir en esa vía. Únicamente pretendo usarlo como referencia para hacer un análisis de una situación que me ha llamado profundamente la atención. Hace unos días escuché una entrevista en la radio, que le hicieron al presidente del Partido Acción Nacional, señor Cesar Nava, en la que trataba de justificar una inminente alianza entre su partido y ¡el Partido de la Revolución Democrática! para luchar codo con codo por el gobierno del estado de Hidalgo.
La justificación es que el pueblo de ese estado se encuentra en situación deplorable en casi todos los índices de desarrollo, debido a 80 años de gobierno del Partido Revolucionario Institucional, estado de cosas que clama al cielo por justicia y que ellos están prestos a solucionar.
La justificación, si bien suena más que razonable, me parece espuria y hasta en cierto modo cínica. Resulta verdaderamente inconcebible que dos enconados contrincantes, ahora se abrasen y se enfrasquen en una cruzada por el bien de los desafortunados habitantes de dicho estado. Una explicación simplista sería que se han vuelto buenos y ahora si verán por los ciudadanos, en pocas palabras, han sido tocados por la gracia divina y han enmendado el camino. Una explicación un poco más perversa y quizá por ello más acertada tratándose de políticos, es que cada uno por su parte o quizá al alimón, está vendiendo su alma a Mefistófeles por el poder compartido, que sin duda en caso de resultar ganadores, va a ser algo así como un matrimonio mal avenido, que tarde o temprano terminará en un divorcio doloroso y con consecuencias graves.
Fausto tenía inicialmente una justificación debido a las altas miras en la búsqueda de conocimiento, pero los señores presidentes del PAN y del PRD tienen unas miras tan pedestres como es el alcanzar el poder a toda costa, haciendo a un lado sus principios doctrinales y sus fuertes rencillas en otros lugares. Basta mirar hacia el Distrito Federal y ver el pleito que traen por el matrimonio entre personas del mismo sexo y lo más grave, la posibilidad de adopción de infantes por tales parejas.
A los ojos de los ciudadanos, este contubernio, por que tal cosa es, no hace sino levantar sospechas y desconfianza y de alguna manera se reflejará en las próximas votaciones. Los votantes ya no somos los ingenuos que se iban a la cargada, ya hemos comenzado a pensar y en algunos casos hasta a cuestionar a los partidos.
Esta asociación de turbio trasfondo tiene muchas lecturas y voy a mencionar algunas que me parecen dignas de resaltar. La primera es la de que a los señores Nava y Ortega se les aplica la máxima de que El Fin Justifica los Medios, con toda la carga de inmoralidades y tropelías de toda índole que esta manera de pensar conlleva. Lo que me hace pensar que si aún existen ideólogos en estos partidos, de modo muy relevante me refiero al PAN, que en lo que hace a su doctrina, no hay que olvidar su fuerte raigambre en el pensamiento social de la Iglesia. Del PRD a este respecto hay poco que decir, ya que siguen una línea muy clara que se presenta en muchos otros países y hasta podría decirse que son congruentes con ella.
Otro aspecto a señalar es el de la sospecha de que en el PAN existe una corriente que cree en la política de circunstancia y de acomodo según las realidades de cada región del país. Esto nos abre la posibilidad de que en breve pudiéramos ver alianzas con otros partidos, según las necesidades o hasta caprichos de los dirigentes.
Un tercer punto es la reafirmación de que los partidos políticos únicamente ven por sus propios intereses y éstos incluyen la permanencia en el poder al precio que sea. Lo que también significa que los votantes les importan poco o nada.
El Doctor Fausto alcanzó el perdón por su arrepentimiento y por el amor sincero aunque tardío, a Gretchen, que lo humanizó y le permitió dejar de lado su enorme soberbia. Considerando los elementos que ayudaron a Fausto, veo poco probable que éstos se den en el seno de los partidos políticos. |