Es muy posible formar a los hijos en la honradez, la alegría, el espíritu de servicio y otros valores.
Todo esto se aprende en casa, pero no con sermones.
Algunos jóvenes ven con recelo el decidirse a formar una familia, porque consideran que les será muy difícil inculcar en sus hijos valores como la verdad, la responsabilidad, la solidaridad, la bondad, la lealtad, la gratitud, el perdón…
Estos jóvenes consideran que el mundo donde les ha tocado vivir hace muy difícil trabajar por el bien común, la igualdad, la libertad, la unidad, la sinceridad…Ese pesimismo desaparece cuando se entiende que todos esos valores se aprenden precisamente en la familia.
Inculcar a los hijos los valores no es misión imposible, tanto que el tema central del VI Encuentro Mundial de las Familias que se realizará en México del 13 al 18 de enero del 2009, será “La famillia, promotora en los valores”.
El ejemplo de los padres, compromete
- Si los papás hablan con respeto de las demás personas, los niños aprenderán a respetar a todos los seres humanos, sin importar su condición.
- Si los papás se han metalizado, los niños se apegarán a los bienes materiales y buscarán como finalidad en su vida solamente el ganar dinero, a costa de lo que sea. Pero si la familia es humanitaria, los hijos tendrán siempre presente el bienestar de los demás.
- Es en el hogar donde se aprende a ser digno, siempre y cuando los padres se traten mutuamente con respeto, den a sus hijos la debida importancia y brinden a todos un trato amable y respetuoso.
Una buena inversión: buscar hacer el bien
Es una realidad que las personas tienen criterios muy diferentes sobre el bien y el mal. Entonces, ¿cómo educar a los hijos en este valor?
- La ayuda de los padres es fundamental para que los hijos descubran que el bien no es lo que a uno le conviene o no conviene, lo que gusta o disgusta, ni lo que la mayoría opina o hace. El bien existe independientemente de la moda o del gusto de las personas. Viene de las leyes escritas por la naturaleza en el corazón de los hombres, que son las mismas para todos los hombres de todos los tiempos, independientemente de cuestiones como la cultura y la religión.
- Perseverar en el bien, a pesar de las renuncias que eso implica, trae por consecuencia: paz interior, benevolencia, gozo y madurez humana.
- Se habla mucho de la libertad, siendo que la verdadera libertad es el compromiso con el bien y esa libertad no se acaba aunque se viva en una situación de opresión o, incluso en la cárcel y con cadenas.
Ideas tomadas del Portal oficial del Encuentro Mundial de las Familias. http://www.emf2009.com |