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No discutir delante de los hijos…
Los enojos entre papá y mamá, afectan en
alto grado la salud mental de los hijos
  • Les enseñan con hechos a ser agresivos
  • El primer síntoma: bajas calificaciones
  • La salud mental no se aprende en los libros, sino en la familia
Aguascalientes, Ags., México. 9 de octubre, 2008

 
 
 
 
 

 

     
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En muchas ocasiones, cuando un niño manifiesta problemas en sus emociones y es incapaz de llevarse bien con los compañeros, puede ser reflejo de problemas de su casa, especialmente de hostilidad entre papá y mamá.

Pocas impresiones hay que afecten tanto a la personalidad y al comportamiento de un niño como el ser testigo de discusiones alteradas y pleitos entre sus padres, nos dice la Psicóloga Claudia Bermúdez. “Los hijos sufren no sólo por el conflicto entre los padres, sino especialmente por la manera en que ellos manejan sus disputas”.

Los niños se sienten afligidos cuando son testigos de peleas entre sus padres, comenta. "Y sus reacciones pueden ir desde el llanto hasta el aislamiento (taparse los oídos, esconderse) o inclusive pueden llegar hasta tratar de lesionarse ellos mismos para descargar la ansiedad que les provocan las peleas entre dos personas a las que quieren".

Los hijos de parejas muy conflictivas tienen dificultades para regular sus emociones, concentrar su atención y calmarse a sí mismos cuando están perturbados. El maltrato emocional (que a eso equivale el presenciar un pleito entre papá y mamá) puede manifestarse hasta en problemas de salud como tos o resfriados frecuentes, y llegan inclusive a cuadros de estrés crónico a pesar de la corta edad.

Otra manifestación, añade la Psicóloga, es la baja en calificaciones. “Muchos niños fracasan en los estudios no por problemas intelectuales o físicos, sino por la inestabilidad emocional que reciben en su propia casa.”

Además, los padres que llevan un matrimonio insatisfactorio dan a sus hijos un mal ejemplo de la forma de relacionarse con los demás, ya que si los niños son testigos de la agresividad o del desprecio, tienen mayores posibilidades de manifestar la misma conducta en las relaciones con sus compañeros y amigos.

“Si no tienen modelos que les enseñen a escuchar, a comprender y a resolver los problemas de manera conjunta, tienden a seguir el que ven y se confirman en un modelo erróneo al pensar que la agresividad y el comportamiento hostil son la respuesta adecuada para conseguir lo que quieren y para comportarse en caso de conflicto".

Es preferible dar a los hijos ejemplo de comprender, de sostener los puntos de vista propios sin llegar a enojarse y mucho menos a ofender a quienes no piensan igual. Verlo manifestado en la conducta de sus padres, será el mejor ejemplo para que aprendan a relacionarse en un estilo adaptable y en armonía con los demás. La salud mental, concluye la psicóloga Claudia Bermúdez, no se enseña en los libros, se construye a través del ejemplo cotidiano dentro del núcleo familiar.

“De nosotros depende que nuestros hijos sean gente de bien”, dice.

Si quiere contactar a la psicoterapeuta Claudia A. Bermúdez Borja, escríbale al correo electrónico clalmondpsi@yahoo.com.mx

 
 

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