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Consejos de un gran educador

Once ideas para enseñar a pensar a los hijos

  • El futuro será de quien sepa pensar
  • Disfrutar de pensar y de innovar
Aguascalientes, Ags. México. 17 de septiembre, 2008

 
 
 
 
 

 

     
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En nuestro tiempo se valora más “una cabeza capaz de pensar a una cabeza llena de datos”. Cualquier persona que tenga una empresa o un negocio contrataría sin pensar a un colaborador capaz de pensar y capaz de encontrar los conocimientos que requiera, a uno con muchos datos en la cabeza pero incapaz de actualizarlos, renovarlos o sacar provecho de ellos.

Por ello, la tarea de las instituciones de educación, pero principalmente de los padres de familia, es que sus hijos aprendan a pensar.

Fernando Corominas, un destacado escritor y educador español, Presidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación, da 11 ideas o consejos para enseñar a pensar a los hijos.

1.- Enseñe a sus hijos a ser sinceros y coherentes. No basta con tener el conocimiento sino hay que saber lo que se debe hacer con él. “Podemos conocer la química cerebral que explica el movimiento de un dedo, pero eso no explica por qué ese movimiento se usa para tocar la tecla de un piano o para apretar el gatillo de un arma. No podemos abaratar la verdad devaluando su valor como si estuviera de oferta”.

2.- La práctica hace al maestro. Para aprender a pensar hay que ejercitarse a diario. Enriquezca su lenguaje, enséñeles cada día nuevas palabras, fomente el diálogo y el ejercicio mental que supone defender una causa, argumentar las propias decisiones. Si tiene hijos adolescentes, plantee el problema de la dictadura de la moda y cómo reaccionar a ella. Enséñeles a liberarse de la jaula de la moda que encarcela a muchos jóvenes, y a no sacrificar la verdad por algo tan cambiante como la moda, por ejemplo.

“La tierra no labrada se llena de abrojos y espinas aunque sea fértil. Así sucede con el entendimiento del hombre”, en palabras de Teresa de Ahumada, conocida también como Santa Teresa de Avila.

3.- Aprender de las equivocaciones. Es imposible no equivocarse, pero es posible aprender de los errores. Si quiere que aprendan a pensar, deben conocer el mundo del error, tan propio de los humanos.

4.- Conocer y evaluar la realidad. Serán más inteligentes y libres cuando conozcan la realidad, sepan evaluarla y sean capaces de encontrar nuevas vías para solucionar los problemas. Sería un error pensar, dice citando al filósofo Leonardo Polo, que el hombre inventó la flecha porque tenía necesidad de comer aves. También los gatos tienen esa necesidad y no inventaron nada. El hombre inventó la flecha porque su inteligencia descubrió la oportunidad que le ofrece el arma.

5.- Enseñarles a que quieran pensar. Tanto o más importante que enseñar a pensar es motivar a pensar por cuenta propia. Con actitudes positivas, los hijos pueden “comerse” al mundo; con actitudes negativas el hecho de pensar se les hace algo cansado y su actuar será mediocre.

6.- Enseñe a tomar decisiones. La inteligencia es capaz de resolver problemas vitales. No es muy inteligente quien no sea capaz de decidir para resolver sus propios problemas, aunque pueda resolver “problemas de trigonometría”. Si educar consiste en enseñar a crecer en libertad y en responsabilidad, uno de los aspectos clave de la educación es ayudar a decidir bien. Cuanta más capacidad de decisión, más libertad.

7.- Fomentar en los hijos la capacidad de preguntar continuamente. Las tres preguntas fundamentales son: ¿qué es?, ¿por qué es así?, ¿Usted, cómo lo sabe?. Según Aristóteles, la ciencia es el conocimiento cierto por las causas. Corresponde a los padres estimular y favorecer el clima para que arraiguen los hábitos intelectuales de los hijos.

8.- Aprender a aprender y aprender a disfrutar aprendiendo. El aprendizaje puede ser divertido si se plantean nuevas preguntas. El filósofo Leonardo Polo dice que el hombre no sólo es capaz de solucionar problemas sino de plantearse nuevos problemas y encontrar las soluciones.

9.- Aprender a discurrir y a escribir. La inteligencia se parece a un río, que discurre. Aprender a pensar es aprender a tocar dos instrumentos del pensamiento: la escritura y el discurso, la argumentación fluida de las ideas.

10.- Enseñar a ser “más inteligentes que la pantalla”. Fomentar lectura y disuadir de TV y juegos de video o juegos por Internet. Enseñar a valorar los libros que “alimentan la inteligencia sin dejar seco el corazón.”

11.- Enseñar a encontrar tiempo para reflexionar. Es imprescindible reflexionar sobre los grandes temas de la vida: el sentido de la vida, de las cosas, del hombre, de Dios. Unamuno decía que le gustaba ir a pasear con pastores de ovejas para aprender a pensar. Los pastores tienen mucho tiempo para pensar y por ello dan rienda suelta a la imaginación y descubren nuevos horizontes que no se le habían ocurrido a nadie.

Fernando Corominas concluye estos 0nce Consejos con la exhortación a sembrar cosas buenas en la mente de los hijos antes de que les lleguen las malas. “Llegar antes es educar en futuro. Siempre que nos abandonamos, regresamos a la selva, y la selva metafórica de la que hablo es una claudicación de la inteligencia”.

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