Si las encuestas conocidas hasta ahora tienen razón, es posible que el PRI se alce como el gran ganador de las elecciones estatales del 4 de julio. De ser así, el panorama político y partidista, de cara a los comicios en el Estado de México en 2011 y los presidenciales y legislativos de 2012, será fascinante. Lo que sigue son algunas hipótesis de lo que puede ocurrir.
1. La agenda interna del PRI se volverá compleja y conflictiva. Por un lado, si los gobernadores de Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Veracruz (y más tarde Coahuila) sacan adelante a sus respectivos candidatos, se sentirán con el peso suficiente para disputar la presidencia nacional de ese partido, cuyo mandato actual termina en los primeros meses de 2011, con la finalidad de tripular desde allí las sucesiones estatales de ese año y, sobre todo, la candidatura presidencial. Por otro, con la seguridad, al menos por ahora, de que puedan ciertamente regresar a Los Pinos, harán particularmente laberíntico el proceso de nominación de quien en este momento aparece como su carta principal.
2. En el PAN habrá dos efectos casi inmediatos. Uno es la inevitable caída de César Nava y una batalla fratricida por el control de la dirigencia del partido que probablemente recaerá en manos de alguien distante a Calderón. El razonamiento es simple: el presidente ya jugó dos cartas —Nava y Germán Martínez— y ninguna demostró eficacia. El otro es que Calderón pasará a ser automáticamente un “lame duck” —es decir, un presidente acabado— que se dedicará a tratar de administrar, como pueda, el fin de su sexenio.
3. Enrique Peña será el aspirante a vencer, dentro y fuera del PRI. Aunque las élites partidistas saben que es su opción más competitiva, el tránsito hacia la nominación no será gratuito. Dejarán que él opere la elección del Estado de México —si gana, confirma su eficacia; si pierde, se buscará el plan B—; querrán después controlar el partido, las candidaturas al Congreso federal y construirle un esquema de gobernabilidad acotada incluso desde antes de las presidenciales de 2012. Las oposiciones, por su parte, concentrarán toda su energía en el Estado de México. Una derrota de las alianzas de este año no necesariamente liquida la posibilidad de otras, pues en mucho dependerá de los números finales. Una distancia de dos o tres puntos en Oaxaca o Sinaloa, por ejemplo, podría incentivar a repetir y mejorar el ejercicio el año que viene, especialmente si Josefina Vázquez Mota es la candidata del PAN al gobierno de esa entidad.
4. Desde luego, las socorridas reformas de todo tipo no pasarán. Las económicas porque, si son serias, son impopulares; las políticas porque no son rentables para un partido que, en teoría, va de gane. El plato principal será el presupuesto federal 2011 con todo lo que ello supone. Quién sabe si lo que viene será bueno para México. Pero seguro es que será bastante entretenido.
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