Señores: ¿cuántas veces una mujer les ha preguntado algo así como “en qué estás pensando” y cuántas veces han dado por respuesta “nada”?
Lo más probable es que a cambio de su respuesta, haya recibido alguno de los siguientes comentarios: "¡no es posible que estés pensando en nada!... ¡claro, lo que pasa es que no quieres decirme en qué estás pensando!"...
A Ustedes señores les conviene saber que para la mujer es algo inconcebible que una persona no piense en algo. Y Ustedes, mujeres, se ahorrarían muchos disgustos si aceptaran el hecho de que hay momentos en que efectivamente un hombre piensa en nada.
Esas reacciones tan dispares entre la mujer y el hombre son motivo de conflictos en el noviazgo, en el matrimonio, en la familia y en el trabajo. Lo curioso es que pudieran evitarse muchos malos momentos si la mujer y el hombre tuvieran siempre presente cómo funciona el cerebro del otro.
Si bien no existe evidencia científica alguna de que las capacidades intelectuales dependan de si la persona es hombre o mujer, cada vez hay más pruebas de que los cerebros femenino y masculino tienen diferencias biológicas.
Y esas solas diferencia anatómicas, funcionales y celulares, a decir de algunos investigadores, pueden explicar porqué la mujer y el hombre no reaccionan igual ante un mismo acontecimiento.
Así que, mujeres, la próxima vez que les desespere su marido o novio, su hermano o su hijo, recuerden el contenido del siguiente video. Corresponde a una conferencia sobre el matrimonio dictada por Mark Gungor. Véala, le ayudará a entender porqué su marido no puede pensar en cinco cosas al mismo tiempo, ni mantener simultáneamente cuatro conversaciones cruzadas, ni atenderla mientras habla por teléfono, ni es capaz de elegir el menú y escuchar la conversación de la mesa de junto en el restaurante.
Ellos dicen que a las mujeres no se debe tratar de entenderlas, que basta con quererlas. Pero a ellos, para llegar a quererlos, primero hay que entenderlos.
Por ello no se sientan ofendidas si cuando el esposo está en el trabajo y Usted le habla, apenas contesta con monosílabos. O si llega a la casa y se abstrae ante la TV, al grado de ya no hacer otra cosa, o si dice que le rompe los fusibles mentales cuando Usted brinca de un tema a otro en la conversación sin antes avisarle del cambio.
Entiéndalos, y verá que llega a quererlos.
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