Con la mente puesta en la instalación de la economía del conocimiento, la transferencia del conocimiento y la consolidación de los retos de su misión hacia el 2015, que promueve la formación de personas éticas con una visión humanística, el Tecnológico de Monterrey cuenta con un modelo de incubación que trata de hacer frente a los retos del llamado “nuevo orden económico mundial”.
En 1985, el Tecnológico de Monterrey da inicio al Programa Emprendedor, buscando darle a sus egresados un sello distintivo que, además de un nivel académico de excelencia, propiciara el desarrollo del espíritu emprendedor e innovador, la vocación de líderes comprometidos con el desarrollo de sus comunidades, el respeto a la dignidad humana, así como el aprecio por los valores culturales, históricos y sociales de la comunidad.
En octubre del 2001, se establece la primera incubadora física de empresas, en el Campus Monterrey, con el fin de apoyar la generación de nuevas empresas. Esta incubadora buscaba, además, ser parte del arranque del proyecto de implementación de la Red de Incubadora de Empresas del Sistema Tecnológico de Monterrey, la cual, a la fecha, está integrada por 26 Incubadoras en diferentes campus del Sistema, que dan atención a 1,065 empresas en formación y generan 2,274 empleos directos; constituyéndose así como la red de incubación más grande de América Latina.
Un plan de negocios: vital para el éxito de la empresa
El modelo de incubación del Tecnológico de Monterrey busca apoyar a los emprendedores en la creación, desarrollo y consolidación de empresas que logren beneficios para la comunidad, generando empleos, innovación, desarrollo tecnológico. Esta incubadora se encuentra clasificada como de tecnología intermedia por la Secretaría de Economía y conjuga las modalidades física y virtual, brindando con ella una gran flexibilidad a los empresarios en formación que en ella participan.
El proceso de incubación, bajo este modelo, comprende 3 etapas, cada una con servicios de apoyo y soporte a la empresa, orientados a potencializar su desarrollo en las distintas fases de su desarrollo.
La etapa de pre-incubación, le permite al emprendedor desarrollar su plan de negocios, con acceso a las herramientas necesarias para que pueda concretar y plasmar su idea en éste. A través de la oferta de servicios de asesoría, tutoría, consultoría, capacitación, información, orientación y enlaces de negocios, se busca dotar a la empresa de los elementos básicos de calidad, profesionalismo y emprendedurismo que consoliden su actividad empresarial a futuro.
La elaboración detallada de un plan de negocios es vital para el éxito de la empresa en creación, ya que de aquí se derivan aspectos tales como la definición del producto o servicio, la constitución legal de la empresa, el plan de mercadotecnia, la proyección financiera y la organización de la empresa, entre otros. Adicionalmente, un plan de negocios bien elaborado es indispensable para la obtención de apoyos y financiamientos de naturaleza pública o privada.
Una vez que el emprendedor ha realizado su idea en un plan de negocios definido y aprobado, se procede a la etapa de incubación, en la que se dota a la empresa del apoyo necesario para lograr su desarrollo, operación y consolidación, a través de servicios que van desde su instalación física hasta un soporte empresarial (capacitación empresarial, tutoría personalizada y asesorías especializadas, entre otros). El modelo estipula un tiempo no mayor a los 12 meses en esta fase.
La última etapa, en este modelo de incubación, es la post-incubación, en la cual la empresa inicia su desarrollo y crecimiento fuera y lejos de la mano del Tecnológico de Monterrey, quien tiene como principal responsabilidad garantizar el seguimiento al proyecto a través de capacitaciones empresariales especializadas y tutoría personalizada, además de un diagnóstico empresarial por parte de un organismo público o privado, entre otros servicios.
Un modelo en constante transformación
Con la conformación de su Red de Incubadoras, el Tecnológico de Monterrey pretende aprovechar al máximo la fortaleza que le proporciona su constitución como sistema universitario con presencia en todo el país, a través 33 campus, de sedes en México y Latinoamérica, de los más de 300 convenios de intercambios académicos que tiene firmados con universidades nacionales e internacionales, así como de las varias oficinas de enlace con las que cuenta en el resto del mundo.
En el portal electrónico de su Red de Incubadoras (www.emprendetec.com) confluyen a diario, cientos de emprendedores y empresarios, así como académicos, tutores, asesores especializados y posibles inversionistas, que comparten como objetivo común el aprovechamiento de las oportunidades de negocio que el entorno actual brinda. El modelo no es perfecto, está lejos de serlo, pero se encuentra en constante transformación, buscando adecuarse a las necesidades de la economía del conocimiento.
Este modelo persigue, además, los más altos ideales que aquellos que la familia Mancuso encontró para rescatar a la ciudad de Batavia en 1959. Los tiempos han cambiado, mas la problemática sigue siendo la misma: ¿cómo generar oportunidades de negocio y al mismo tiempo coadyuvar al desarrollo de la comunidad? La respuesta no es sencilla, y la tarea por encontrarla es de todos. Grandes problemas exigen grandes resultados, y para ello, es preciso pensar en grande.
¿Eres emprendedor y te interesa incubar tu empresa?
Visítanos. www.emprendetec.itesm.mx |