logo

DE COLEGIOS Y FAMILIAS
Asignatura pendiente: educar en los sentimientos
  • No basta la simple inteligencia para ser pleno
  • Educar los sentimientos es educar la voluntad
  • Saber encuadrar las dificultades y contradicciones
Aguascalientes, MÉXICO a 07 de diciembre del 2009

 
 
 
 
 
     
  Enviar comentario Imprimir Enviar a un amigo Buscar en DESDElared  

Por Carlos Fonz

Ya les he contado que en ocasiones nos reunimos un grupo de matrimonios para cenar y platicar de las mil y una cosas que nos suceden a los padres de familia en el proceso de educar a los hijos y de sugerir ideas a los hijos para que eduquen a sus hijos, ya que algunos de nuestros amigos son jóvenes abuelos.

Pues hace unas semanas surgió en ese grupo la plática acerca de algo que se advierte en la mayor parte de las películas, telenovelas y programas de TV: inestabilidad emocional.

Una de las señoras comentó en la última reunión que le sorprende comprobar que en la mayor parte de los programas o en las películas se presentan personas que aparentemente son del todo exitosas: gozan de una holgada situación económica, disponen de muchas comodidades y hasta lujos en sus casas. No se ve que tengan problemas de salud, son simpáticos y agradables, pero … a la menor contradicción pierden los estribos: azotan las puertas, golpean el teléfono, destrozan la vajilla y cosas por el estilo. Y terminan encerrándose en su habitación al grito de ¡quiero estar sólo, no me molesten!

Esos comportamientos televisivos y fílmicos son ya imitados no solamente por niñas caprichosas, sino por jóvenes madres de familia y hasta por vetustas señoras. Y la irritabilidad extrema y frecuente manifiesta, entre otras cosas, inestabilidad emocional: todo depende de cómo me siento.

Hace casi un siglo que se descubrió la posibilidad de medir el coeficiente intelectual: la capacidad neuronal de establecer las conexiones que nos permiten el aprendizaje, la comunicación, el razonamiento. Pero hace apenas unos años se descubrió que la inteligencia así entendida es incompleta y cada vez más se enfatiza en la inteligencia emocional y en la inteligencia social.

Para ser exitosa realmente, una persona no depende sólo de su capacidad intelectual sino que cuenta mucho su relación con los demás, sus habilidades para conectar con otras personas, entenderlas, convencerlas, enriquecerse y enriquecerlas con el trato mutuo. Y para todo ello es indispensable la estabilidad de las emociones y de los sentimientos.

Educar en los sentimientos, algo que no hacen colegios ni familias

En la sobremesa con mis amigos, otro comentaba que eso educar en los sentimientos es una de las grandes lagunas de la actividad educativa actual, pero especialmente una deficiencia de las familias.

No es sano que un hijo o una hija estén a merced del comportamiento caprichoso de amigos, amigas, novios o novias. La felicidad y la estabilidad dependen en buena parte de la propia persona que sabe lo que es, lo que vale, a dónde va, cómo quiere ir y lo que puede tomarle de tiempo y de esfuerzo alcanzar ese objetivo.

Si los demás lo comprenden, lo tratan bien y lo ayudan, es bueno. Pero si los compañeros no lo entienden ni lo apoyan, no por ello tendrá que derrumbarse todo. Para ello estamos los padres y las madres de familia, los abuelos y las abuelas: para enseñar que el comportamiento de otros puede afectarnos, pero no abatirnos; puede ayudarnos, pero no derrotarnos. Que las incomprensiones y hasta las traiciones son algo que duele, pero no por ello debemos claudicar en los ideales y en los propósitos.

Educar en los sentimientos se fundamenta en educar la voluntad. Y por ello ante una negativa de cualquier tipo resulta una inmadurez reaccionar a gritos, azotar las puertas, estrellar la loza , golpear el teléfono o aislarse para lamer sólo las heridas.

Esas situaciones de inmadurez solamente terminan bien (y eso en ocasiones) en las series de TV y en las películas.

En la vida real, la felicidad y la plenitud tiene mucho de estabilidad en los sentimientos. De encuadrar en lo que realmente valen las actitudes y los comportamientos de amigos y compañeros. Asimilar las dificultades y las contrariedades es algo que logran los que tienen verdadera inteligencia emocional y social, que va mucho más allá de las mediciones simples del coeficiente intelectual.

 
 
Twitter
Linkedin
15
 

Algunas otras notas que puede leer en DESDElared

El matrimonio, abierto a la vida


La hija que salió embarazada


Todo un mundo de conocimientos, sin pagar por ello


La niñez mexicana, en clara desventaja para su desarrollo, frente a los países de la OCDE


Las mujeres son ahora menos felices que los hombres


Por genética, las mujeres son más parlanchinas que los hombres


Para cuidar a los niños pequeños: ¿guarderías o abuelos?

 
Si alguno de los anuncios que aparecen en nuestro portal llegara a parecerle inadecuado de un medio de este tipo, le agradeceremos
que nos lo haga saber en el apartado Comentarios que aparece en cada una de las informaciones, y nos diga cuál es el URL correspondiente.

desdelared.com.mx

4

3

2

1

Desarrollo: Desde Aguascalientes, S.A. de C.V.
© Para la reproducción parcial o total de DESDELARED.COM.MX, en cualquier medio, se requiere citar la fuente.