Aguascalientes, Ags. Al regresar a casa después de una reunión de amigos, puede suceder que la señora haga sutilmente un reclamo a su marido: "no abriste casi la boca en toda la noche. Parecía que no estabas contento". Y lo más probable, es que el hombre replique: "pero cuándo querías que interviniera, si las mujeres no dejaron de hablar continuamente, sólo que las hubiera interrumpido".
Y es que la vieja cuestión de que son más parlanchinas las mujeres que los hombres parece haberse resuelto definitivamente con un estudio científicamente hecho que deja las cosas en claro: constitutivamente, genéticamente comprobado, que las mujeres disfrutan de platicar, y si tienen con quien, lo hacen de manera continua. Del tema ni siquiera se preocupe, cualquiera es bueno.
La investigación realizada por la psiquiatra inglesa Luan Brizendine demuestra que a la hora de hablar ni siquiera hay comparaciones. Una mujer cualquiera emite el día más de 20 mil palabras, en tanto que los hombres andan alrededor de las 7 mil palabras diarias habitualmente.
Para explicar el caso, dice la doctora Brizendine, “hagan de cuenta que en cuestión de palabras las mujeres tenemos una autopista de ocho carriles en tanto que los hombres apenas cuentan con lo que sería un camino vecinal de un carril por cada sentido”.
Para la mujer, aunque no sea consciente de ello, platicar es uno de los grandes placeres de la vida y las hace sentir bien. Para los hombres, hablar es simplemente la manera de comunicarse con otros y muy de tarde en tarde, quizá de expresar parte de sus emociones o inquietudes.
Al parecer, según la psiquiatra y escritora, la mujer está genéticamente determinada para hablar y partes de su cerebro le facilitan la función.
Así es que no hay que preocuparse si en las reuniones de amigos las señoras hacen un grupo aparte para hablar y hablar, y no incorporan a los maridos en sus pláticas. Eso no tiene remedio ni vuelta de hoja. Así son ellas.
Ah... y ni se inquiete en tratar de entenderlas… |