A la Navidad se le ha relacionado con unión familiar, alegría y reencuentro. Sin embargo, mucha gente cae estos días en la depresión, pues ven en esta tradición la soledad, los problemas familiares, la falta de dinero, la frustración laboral y los sentimientos de devaluación personal.
Lo importante es encontrar la paz interior y brindarla a los demásDurante estas fechas, las personas tienden a reflexionar sobre su vida personal, nos dice la psicoterapeuta Claudia Bermúdez. “Hay un cierto encanto de nostalgia”.
“Se gasta dinero que no se tiene para comprar regalos que otros no necesitan o para impresionar a gente que no nos simpatiza, e incluso se regala a personas que ni siquiera son conocidas, como sucede con los intercambios en el trabajo.
“Otro motivo de conflicto es la convivencia familiar. Se reencuentran familiares que tenían por lo menos un año sin verse, lo cual ocasiona que el ambiente se cargue de expectativas que difícilmente serán satisfechas. Además de iluso, es enfermizo esperar que las personas con las que volveremos a departir se comporten como la última vez que las vimos”.
Conflictos familiares más comunes
Las situaciones se viven con más intensidad
Los festejos navideños enfrentan a todas las familias a tareas y decisiones complejas: dónde reunirse, quiénes serán invitados, qué regalos dar…
Si bien los conflictos están presentes todo el año en una familia, en estas fechas se viven con mayor intensidad pues se oponen al espíritu que supuestamente debe vivirse. Y así, cuando una persona no llega a tiempo a la cena, es un motivo de enojo más grave que cuando es impuntual en otros momentos.
Más tiempo juntos, más conflictos
Los conflictos brotan con más fuerza en estos días, por el mayor tiempo del que dispone la familia para estar junta.
Muchas veces se pasa por alto que las costumbres que cada quien ha creado con la familia que ha formado pueden chocar con las de hermanos y/o primos.
Las demandas afectivas de abuelos, padres e hijos pueden dificultar la toma de decisiones. También se encuentran en esta situación los adolescentes, quienes cuestionan las tradiciones familiares.
La economía
Cuestiones que tienen que ver con la economía también ensombrecen el espíritu navideño. La Navidad enfrenta a las familias a gastos excepcionales y los diferentes criterios de decisión pueden influir en el incremento de la frustración y enojo.
Ausencias y reencuentros
Estas fechas parecen remarcar el paso del tiempo, y así se resiente con mayor profundidad la ausencia de algún ser amado, pero también el reencuentro con parientes poco apreciados.
¿Qué hacer para tener una Navidad feliz?
- Planear con calma qué se quiere hacer.
- Consultar con el bolsillo qué se va a comprar. Así se evitarán tensiones, mal humor y resentimientos.
- No caer en le trampa de la felicidad impuesta por los modelos comerciales de alegría, belleza, dinero y familias perfectas. Todo esto acaba en la frustración, pues la realidad es otra.
- Para encontrarse con uno mismo es necesario retirarse para pensar en soledad. Es saludable pensar en los seres queridos y a cada uno hacerle un regalo significativo: brindar tiempo, compartir un consejo, una sonrisa o una palabra de afecto.
- ¿Qué comer? ¿Qué vestir? ¿Qué hacer? son preguntas que estresan y desestabilizan el estado anímico. Para evitarlo, es necesario el acuerdo familiar, ya que la comida y/o la cena deben ser del agrado de todos.
Depresión navideña
Algunas personas desarrollan en esta época del año un estado de ánimo tal que guarda mucha similitud con la depresión, pues se encuentran tristes y melancólicas.
Las principales causas son:
- Recuerdos de seres queridos que han muerto o viven lejos. Como la atención se centra en esas personas, se es incapaz de ver el resto del ambiente, como otros familiares que sí están, situaciones nuevas, el momento actual, etc.
- El no poder comprar lo que se quiere provoca que muchas personas se refugien en pensamientos negativos.
¿Qué hacer para estar mejor?
- Tratar que los recuerdos de los fallecidos se conviertan en algo agradable, reflexionando sobre lo que aportaba esta persona a las fiestas.
- Pedir ayuda para superar los malos momentos.
- Como todas las familias tienen problemas, es importante aprovechar las fiestas para desconectarse un poco de la actividad habitual.
- No dejarse llevar por la publicidad, sino encontrar el propio nivel de satisfacción.
Disfrutar de una Navidad saludable
- Compartir el tiempo. Llevar un rato de alegría a quienes viven solos.
- Recibir la Navidad como una fiesta más en la que se convivirá con las personas que más se quieren.
- No esperar que todos los problemas personales desaparezcan sólo por la fecha.
- Reconocer los logros durante el año.
- La Navidad no debe basarse en la compra de regalos. Una visita, una llamada telefónica o enviar una tarjeta es más significativo que un obsequio caro.
- Tener mucho cuidado de no endeudarse.
Si pasadas estas fechas y a pesar de los esfuerzos realizados por pasarla bien, no se logra un resultado adecuado, es conveniente buscar ayuda profesional. |