El ser humano siempre se ha sentido atraído por la posibilidad de superar las leyes del azar. De ahí que apostar en cantidades moderadas sea una manera de entretenerse que puede ayudarle a adquirir habilidades de socialización y a desarrollar la creatividad. Pero cuando la persona se excede, entonces se vuelve un problema serio que puede desembocar en la enfermedad que se conoce como juego patológico.
El juego patológico, también denominado juego compulsivo o ludopatía, es un trastorno progresivo y crónico, nos dice la psicoterapeuta Claudia Bermúdez. Y desgraciadamente, se acompaña de un deterioro individual, familiar y social.
Surge de la incapacidad de la persona para controlar su conducta de juego, que le lleva a invertir cada vez más tiempo y dinero en él, desatendiendo otras áreas significativas de su vida. "Puede recurrir a engaños familiares desde intentos fallidos de dejar de jugar, incremento de la irritabilidad y preocupación por conseguir más dinero hasta la falsificación o robo”.
Claudia Bermúdez comenta que así como el alcoholismo y el tabaquismo son fenómenos que se presentan en las personas más vulnerables psicológicamente, quienes caen en el juego lo hacen para escapar de sus problemas o para mitigar estados de ánimo depresivos o de malestar generalizado.
Precisa que durante periodos de estrés aumenta la necesidad de jugar, y a su vez, los problemas que surgen por jugar intensifican la conducta de juego. Se cae así en un círculo vicioso.
“En el tratamiento del jugador compulsivo es importante que deje de jugar, pero no es suficiente si no modifica su estructura de personalidad. La tarea de un grupo de autoayuda permitirá trabajar sobre lo real: dejar de jugar y pagar las deudas. Un tratamiento psicoanalítico le permitirá encontrarse con su historia donde este síntoma lo constituye como sujeto”.
Sintomas del ludópata
- Fracaso en resistir el impulso. Puede o no existir resistencia consciente a materializar dicho impulso.
- Sensación creciente de tensión antes de llevar a cabo dicho acto.
- Experiencia de placer al realizar estos actos. Inmediatamente después puede haber o no sentimientos sinceros de culpa.
Fases en el jugador compulsivo
Fase de ganancia
- Como al principio hay suerte, el individuo se anima a apostar con frecuencia.
- La mayoría de los jugadores sociales no van más allá de esta fase.
Fase de pérdida
- Empieza a perder, y entonces juega más para recuperar lo perdido.
- Comienza a endeudarse. Cree que al apostar más tendrá más oportunidad de ganar.
- El individuo comienza a jugar solo y las relaciones familiares, laborales y sociales empiezan a deteriorarse.
- La presión de los acreedores aumenta y el jugador confiesa a la familia su realidad, al menos en parte. Pide un voto de confianza y solicita dinero para salir de los apuros.
Fase de desesperación
- Aumenta el tiempo que le dedica al juego
- Se endeuda aún más hasta llegar a delinquir para conseguir dinero.
- Se desgasta el interés sincero de los familiares por el problema hasta que la persona queda aislada.
- El jugador cree que la solución a sus problemas está en el juego y su único objetivo es jugar.
- Emerge un estado de pánico a causa de:
- La gran deuda
- La ansiedad por devolver el dinero
- El sufrimiento que produce la alienación de la familia y amigos
- El desarrollo de una reputación negativa en la comunidad
- El deseo de recuperar las placenteras sensaciones de las ganancias
Fase de crisis
- Derrumbe emocional. Entra en crisis la relación consigo mismo, las familiares, laborales y sociales.
- Las presiones y la falta de dinero incrementan el riesgo de buscar dinero en forma ilegal.
- En esta etapa, pocos jugadores son capaces de continuar en su empleo o negocios.
- Aún ahora se producen algunas ganancias ocasionales que conducen a un juego más intenso y a mayores pérdidas.
- Las ideas sobre suicidio como vía de solución de todos los problemas, aparecen en varios jugadores patológicos.
Si quiere contactar a la psicoterapeuta Claudia A. Bermúdez Borja, escríbale al correo electrónico clalmondpsi@yahoo.com.mx
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