Los modelos económicos son por su naturaleza cambiantes. Son cambiantes porque la economía no es más que una manifestación cultural de las sociedades y éstas, a su vez, lo hacen continuamente.
Los hábitos de consumo marcan la pauta y éstos están sufriendo una tendencia a igualar, dentro de las posibilidades de los consumidores, los de países evolucionados. Debiendo entender que éstos últimos no necesariamente tienen los mejores patrones de consumo, cualitativamente hablando.
Los países industrializados están entrando a una nueva etapa que va en la doble vía de la alta tecnología y en la de los servicios de alta sofistificación. La manufactura de corte tradicional se ha desplazado hacia países del tercer mundo, en los que la mano de obra barata y con cierto grado de calificación, da la pauta de atractividad para las inversiones del gran capital.
Hoy día está claramente marcada la división entre los que poseen el dinero y la tecnología, y los que poseen mano de obra barata y se encuentran deseosos de recibir inversión. Estos últimos son aquellas naciones, que por un determinismo geográfico y social, han sido los eternamente atrasados, víctimas del colonialismo europeo en el siglo XIX y del norteamericano a lo largo del siglo XX. Básicamente me refiero a África y a Latinoámerica.
La historia de los países del continente americano ha sido un ejemplo de explotación de sus riquezas naturales con la complicidad de sus gobiernos corruptos, a fin de cuentas títeres de los explotadores. Cosa similar ha sucedido con muchos estados africanos, como Argelia, El Congo, Marruecos y Liberia, que son algunos ejemplos de rapiña llevada al extremo de la pauperización que hoy día padecen. El colonialismo que han sufrido estos países ha sido el de una primera etapa, entendida ésta como de una sola vía, es decir, los beneficios fueron básicamente para el capital y muy poco para los que lo generaban, muy al estilo de lo escrito por Carlos Marx.
El modelo de explotación basado en las materias primas, si bien no ha desaparecido del todo, va en retroceso y está siendo desplazado por uno más sofisticado, el del translado de operaciones de manufactura de baja tecnología a otros mercados laborales de bajo costo que permiten obtención de utilidades con productos genéricos, debido a los ahorros en su manufactura y buenas condiciones de inversión. Las bondades de este modelo para el capital han atraído al juego mundial a nuevos jugadores que incluso en su momento fueron victimas de la primera fase del modelo. Estos países son conocidos como el grupo BRIC, nombre compuesto por las siglas de cuatro importantes jugadores en el nuevo torneo mundial del capital. Estos son Brasil, Rusia, India y China, que solos forman cerca del 18 % del PIB mundial. Su importancia en el comercio global está fuera de toda duda y en breve quizá hasta representen un reto para la Unión Europea y los EE UU.
Estos países más o menos recién llegados al escenario global, han vuelto sus esfuerzos hacia África, ya que representa mano de obra barata y un enorme mercado de consumidores. De ahí que no será raro que en breve comencemos a ver productos hechos en un país de esa región.
El año pasado el intercambio comercial de China con el continente africano fue de más de 142,000 millones de dólares y podría predecirse que esta cantidad aumentará en los próximos años. Por otro lado, la India y Brasil están incrementando notablemente el monto de sus inversiones en este continente. Este flujo significa que el capital que está fluyendo hacia esta región necesariamente no lo hace hacia otros países, pues su poder de atracción no es lo suficientementefuerte. Tal parece ser el caso de México.
El gran capital es frío en su toma de decisiones y para hacerlo analiza numerosos factores que van de lo político a lo económico, pasando por la estabilidad social, la seguridad y el grado de educación y calidad de la misma. Sin pretender ser catastrofista creo que en estos últimos años México no ha sido lo suficientemente atractivo para el capital extranjero; el pésimo modelo económico y la poca competencia de los gobiernos, lo han provocado.
Por el lado del sector empresarial mexicano, éste, con contadas excepciones, ha tenido una actitud de miras cortas, orientada fundamentalmente hacia el norte y hacia el uso de tecnologías casi obsoletas. Ello corresponde con la actitud pequeña del gobierno, que no propicia una educación de alta calidad y el consecuente desarrollo de tecnología.
El modelo neoliberal de proteccionismo, si es que no de hasta complicidad, ha facilitado en México el enriquecimiento de unos pocos y la pobreza de una enorme mayoría, ha condenado al país a caer en crisis periódicas que significan atrasos y a una creciente pauperización. La educación nacional es de baja calidad y los planes de tecnología son pobres. ¿Cómo podremos esperar atractividad para el capital? El grupo BRIC está marcando la pauta para el mercado de las inversiones y del comercio internacional. Esta nueva corriente puede dejarnos atrás y una vez más perderemos una oportunidad por falta de visión de nuestros gobernantes. |