Hace unos días, tuve la oportunidad de ver un programa de televisión de la afamada revista National Geographic, que recorre el mundo para mostrarnos sus maravillas, cosas raras, curiosas y las distintas maneras de vivir en el planeta. Estoy seguro que los lectores habrán visto sus interesantes documentales.
El tema de este programa era el de la frontera de los Estados Unidos con México, y en él se trataban las situaciones que diariamente se presentan en un paso fronterizo. Como es de suponerse, el enfoque que le dan las autoridades norteamericanas es el de la seguridad y los esfuerzos que realizan para salvaguardar la de su país. Muestran las acciones que llevan a cabo, pero sin llegar al detalle del uso de la tecnología que emplean, pero dan una idea bastante aproximada de su modo de operar. Es realmente interesante el énfasis que ponen en mostrarse compasivos pero rigurosos con la aplicación de la Ley.
Si eso es verdad, casi podríamos afirmar que a los migrantes ilegales los tratan mejor las autoridades estadounidenses de lo que lo hacen las nacionales. El abultado número de quejas y denuncias de los organismos de Derechos Humanos hacen pensarlo así. El Programa Paisano que se implementa año tras año da una pauta de cómo se mueven las cosas por allá. El continúo flujo de personas hacia los EUA, que casi podríamos llamar invasión pacífica, muestra el fracaso de muchos años de mal manejo de la economía del país, que pone en duda la capacidad de nuestros gobernantes para conducirlo.
Cada una de las personas que huyen en búsqueda de mejores oportunidades, representa una historia de desesperación que les lleva a tratar de iniciar una aventura de resultados inciertos, que puede llegar incluso a la muerte.
En el programa mencionado, se mostró la captura de unos migrantes que intentaban llegar a un incierto destino, caminando por el desierto de Arizona. En el rostro de uno de ellos se reflejaba el miedo, un gran desencanto y una cierta pérdida de sentido de la existencia, al verse atrapado por la Patrulla Fronteriza de los EUA.
Este programa se grabó en Nogales, Arizona, pero es la historia repetida todos los días en los pasos fronterizos. A tal grado nuestros gobiernos han aceptado el fracaso nacional, que ya hasta pretenden luchar por una aceptación por parte del gobierno norteamericano para legalizar a los numerosos migrantes ilegales.
La válvula de escape que representa este movimiento es invaluable para los gobiernos nacionales, pues de no contar con ella, las presiones sociales serían enormes y quién sabe qué camino podría tomar el descontento de tantas personas.
Los mexicanos sumidos en la pobreza, quizá 60 millones, son la base numérica para esta migración, pero éstos carecen del dinero suficiente para iniciar el proceso; así de pobres son.
Malo es que exista una migración ilegal, pero muy malo es que los pobres nacionales de solemnidad, los millones antes mencionados, estén incrementándose continuamente y que desafortunadamente carezcan de esperanzas de mejoría.
En dicho programa se hace mención a lo que constituye una verdadera lacra, el narcotráfico dirigido al enorme mercado que son los EUA. Presentaron penosas escenas en las que los intentos de contrabando estaban avaladas con la presencia de niños pequeños, lo que demuestra la poca moralidad de algunas personas que los usan como distracción.
La enorme mayoría de los mexicanos que habitan en el vecino país del norte, sin duda alguna vez cruzaron la frontera por los mismos motivos, y quizá con contadas excepciones, les ha ido bien o al menos mucho mejor de lo que hubieran podido esperar aquí.
El resentimiento y frustración de muchos millones de paisanos que viven del otro lado de la frontera está comenzando a gestar un movimiento de corte unificador, que pretende formar un partido político para tratar de enmendar el rumbo económico y social de México.
Por otro lado, el malestar hacia la clase gobernante y a su mal manejo del país se podría manifestar con tal claridad, que daría pie a cambios radicales que afectarían intereses de partidos, grupos y personas.El voto duro en personas que comen y viven bien, es algo imposible. En caso de seguir avanzando la formación de dicha agrupación, la preocupación comenzaría a manifestarse en el gobierno y pondría en juego todas las malas artes posibles para evitarla o al menos dilatarla.
Los mexicanos de allende la frontera representan cerca de 22,000 millones de dólares en remesas anuales, o sea que capacidad económica no les falta para influir. Ahora lo que necesitan es seguir el largo y tortuoso camino de la burocracia que sin duda les pondrán enfrente, en las figuras de instituciones, leyes y reglamentos.
Mientras en este país tan rico potencialmente hablando, no cambien los partidos, el gobierno y la conducción económica del mismo, dos cosas al menos seguirán sucediendo de modo constante: primero el incremento del número de pobres y segundo, como consecuencia directa, la migración ilegal hacia Norteamérica. |