Han sido motivo de gran revuelo en los foros políticos de Aguascalientes, así como en las conciencias de muchos ciudadanos, las designaciones previas de los candidatos a contender por la gubernatura.
De un muy recién tiempo atrás, se ha estado gestando en un interesante sector de la ciudadanía, una toma de conciencia con respecto a los partidos y a los políticos en sí. No deseo decir que este despertar sea de la población en su totalidad, nada más lejos de ello, pero sí lo ha sido entre las clases más educadas y por lo mismo con más conciencia.
Tengo la edad suficiente para recordar gobiernos del PRI, como los ha habido desde Luís Echeverría, pasando por José López Portillo y otros más, y entre los más conspicuos, resalta el de Carlos Salinas. La visión de estos presidentes, con excepción del señor Salinas, fue pobre y miope, además por supuesto hábil en el mal manejo de las finanzas públicas. Durante largos años no fueron capaces de resolver el problema de la creciente pobreza, sino que hasta la incrementaron con la aplicación de una política económica errónea e injusta, el neoliberalismo que les fue dictado desde Washington. La corrupción y mal gobierno de estos presidentes provocaron el cambio que se dio en el año 2000, por el hartazgo provocado en la sociedad.
Después de este fuerte golpe, el PRI pareció dar señales de un cierto cambio, que desgraciadamente fue desmentido por el gobierno de Sonora, con la desgracia de las muertes de niños en una guardería, cuyos responsables hoy día no han sido castigados.
Cuando el PAN llegó al poder de forma contundente, cristalizó las ilusiones de muchos millones de mexicanos que votamos por ello, sin embargo, duro fue el despertar. La falta de oficio en el gobierno, la inexperiencia e inmadurez de muchos funcionarios públicos, dejaron un gran desencanto en la ciudadanía, cuyos efectos se vieron en la apretada votación de las pasadas elecciones. Quiero pensar que el actual primer mandatario, el señor Calderón, tiene deseos de hacer bien las cosas. Su lucha contra el narcotráfico aunque mal planeada, y en cierto modo carente de estrategia, corresponde a un deseo de rescatar al Estado mexicano de la sujeción del crimen organizado. Muy desafortunadamente, su modelo económico continúa la línea impuesta desde afuera y con ello contribuye al aumento de la pobreza y al enriquecimiento monstruoso de unos cuantos. La mayoría de sus programas en la línea de combate a la pobreza, no son sino caridad con un tinte político y lo más importante es que no contribuyen a atacar el origen del problema, que es de orden estructural y por lo que requiere de medidas de fondo, como el cambio de modelo económico, que jamás se van a atrever a hacer.
Con esas referencias de tipo macro, es fácil entender las líneas de los partidos a nivel estatal, ya que no pueden ser sino reflejo del pensamiento y actuar nacional de cada uno de sus órganos políticos, que debiéramos esperar que hayan madurado lo suficiente como para entender que la ciudadanía ha cambiado y en ciertos aspectos inclusive los ha rebasado.
Yo y muchas personas que conozco, vamos a votar por el candidato que verdaderamente presente un plan de trabajo realista, con visión internacional y con un compromiso para llevarlo a cabo, que incluya la renuncia en caso de no poder cumplirlo.
Atrás quedaron los tiempos en que se votaba a ciegas por un color o una supuesta ideología
Creo que los tiempos en que se votaba a ciegas por un color o una supuesta ideología, han sido dejados atrás. El candidato idóneo será aquel que sea capaz de concebir un futuro de amplias relaciones con el gran capital, de modo de buscar inversiones y orquestar planes de desarrollo conjunto. La visión hacia fuera, hacia Europa y hacia China va a ser fundamental. Ya basta de mirar únicamente hacia el vecino del norte. Un candidato abierto a las nuevas corrientes, maneras de pensar y negociador, es el que conviene a Aguascalientes.
Considerando que el campo de la política no es muy propicio para ejercer las virtudes, quiero pensar en una persona que tenga la grandeza para olvidar agravios y rencores y vea únicamente hacia adelante, y lo que es muy importante, que tenga la habilidad de rodearse de colaboradores que vean mucho más allá del estado y del país, incluso aún si no son de su mismo partido. Lo peor que podría hacer el triunfador sería colocar en puestos clave a sus amigos para pagar favores. Éstos no siempre son los mejores funcionarios.
Aguascalientes se merece lo mejor. El interés del estado esta por encima de grupúsculos y amiguetes del ganador, que únicamente ven el arribo a un puesto público para medrar y adquirir poder que se los permita. |