Como todo partido, el PAN hace lo normal al promover, de cara a las elecciones de 2011 y 2012, una estrategia de polarización política en la cual el PRI representa la tragedia y el PAN (con otros) la consolidación de la democracia y el acceso al paraíso prometido.
Pero a una contienda electoral se va no sólo a espantar con el fantasma del pasado, sino que es indispensable ir con las credenciales necesarias para demostrar que saben gobernar, que gobiernan bien y dan resultados y que, por ende, merecen una nueva oportunidad. ¿Cuentan con ellas?
El ejemplo de Aguascalientes, donde el PAN gobernó los últimos años aunque al cuarto para las doce hayan expulsado de sus filas al último ejecutivo, es revelador de la mayor incompetencia, corrupción y vulgaridad que se haya registrado en ese estado.
La primera consecuencia de la falta de visión, de sofisticación intelectual, de capacidad política y administrativa y de los abusos sistemáticos en que se incurrió fue que el estado perdió su orientación estratégica y su dinámica de crecimiento.
De acuerdo con Inegi, la economía estatal pasó de representar en 1998 alrededor de 1.1% del PIB nacional a 1.04 en 2004 y a 1.03 en 2008. Esto quiere decir que el tamaño de la economía decreció ligeramente en términos relativos y que, a diferencia de otros estados que aportan más que el tamaño de su población, Aguascalientes produce menos en proporción al porcentaje de su población, que es de 1.1% del total nacional en el censo 2010.
El segundo gran lastre es que Aguascalientes perdió competitividad en todos los reportes especializados divulgados este año. En el del Tecnológico de Monterrey cayó del lugar número 2 que tenía en 1999 al 10 en la actualidad. En el del IMCO descendió del sitio número 3 al 5. Y en el de El Colegio de la Frontera Norte se fue del 7 al 12, y de las siete variables que este último incluye la relacionada con “gestión de gobierno” obtuvo una calificación aún peor: 18 a nivel nacional.
El tercer regalo envenenado es el precario estado de las finanzas públicas. De acuerdo con la SHCP, de 1998 a 2004 la deuda pública total del estado registrada en esa secretaría —la cual no incluye cadáveres en el clóset — se fue de 197.3 millones de pesos (mdp) a 621 mdp, y de 2004 a 2010 (cifras a junio) a 2686 mdp. Esto quiere decir que mientras en 1998 cada aguascalentense debía 213 pesos, ahora debe 2 317, casi once veces más.
Peor aún: esos pasivos contratados por el gobierno panista no fueron en su totalidad a inversiones realmente productivas, sino para proyectos caprichosos, de elevadísima opacidad y de dudosa planeación estratégica.
¿Éste es el tipo de resultados que el PAN ofrece para los próximos años y con esas cuentas piensa presentarse a las siguientes elecciones? Vaya cartas de presentación |