Ya que nuestros diputados están encarrerados en profundizar el desastre fiscal, que ha hecho de México uno de los países con menor recaudación en proporción al PIB y en el que, según la encuesta Latinobarómetro, de toda América Latina es donde más “justificable” se encuentra no pagar impuestos, pues entonces seamos, al menos esto, serios.
Si de populismo e irresponsabilidad se trata, hagámoslo como Dios manda. Andrew Swift, un periodista de Foreign Policy , encontró que las locuras fiscales se multiplican rápidamente.
En China, por ejemplo, las autoridades impusieron un impuesto al “pastel de luna”, una tarta de masa rellena de semillas de loto y yemas de huevo o “lo que al cocinero le apetezca meter”, que es un plato especialmente popular en otoño.
Como muchas empresas dan estos pasteles a sus empleados, les entregan cupones para que los intercambien por ellos en las tiendas del barrio y se regalan a funcionarios en calidad de soborno, la Lolita china puso en marcha una inspección de más de 3,100 empresas tras la cual reclamaron 30 mil millones de yuanes (unos 4 mil 200 millones de dólares) en impuestos atrasados por los pasteles y los cupones.
En Suecia, la agencia tributaria, la Skatteverket , la emprendió contra cientos de strippers que no habían pagado los impuestos correspondientes al dinero recibido por encuerarse en línea. Dag Hardyson, responsable de la investigación, contó que, al principio, a la agencia le había costado identificar a algunas de las strippers y que los sistemas tecnológicos automatizados no habían identificado con precisión a los culpables. El fisco calcula que dejaron de ingresar más de 40 millones de coronas suecas (5.2 millones de dólares). La explicación de Hardyson fue que como son “chicas jóvenes, se puede ver por las fotos, quizá no están bien informadas sobre la ley”.
En Sudáfrica, debido a los acuerdos con la FIFA que exigen una drástica exención fiscal a todos los anfitriones de Copas del Mundo, el gobierno aceptó crear una burbuja fiscal alrededor de los estadios y otras sedes oficiales del Mundial que hizo que todas las ganancias de las ventas de artículos en ese entorno estuvieran libres de impuestos.
Finalmente, en Holanda, Margarita Rongen, directora de Heksehoeve (“granja de brujas” en neerlandés), ofrece un curso de un año que comprende embrujos, herbología, pociones y adivinación, entre otras materias, al cual acude gente de todas partes del mundo. Una de sus alumnas reclamó ante las autoridades fiscales que, dado que el curso servía para “ampliar sus conocimientos profesionales” como profesora de historia de la Edad Media, tenía derecho a deducir su costo, unos 3 mil dólares. El tribunal fiscal le dio la razón.
Y en México, los diputados ¿quieren tan sólo reducir el IVA y dejar intocados unos 200 regímenes de exención? Por favor, no se queden cortos y que viva la fiesta. |