Colaboración de la Sociedad Astronómica de Aguascalientes
Por. Pepe (Pressepe) Guerrero.
Miembro activo de la Sociedad Astronómica de Aguascalientes SAA
Les comentaba en una entrega pasada que el telescopio refractor galileano de la marca “Mizar” es de pretensiones modestas y limitadas, un “juguete” para los niños, aunque este pequeño y limitado telescopio puede detonar en algún niño o adulto el gusto por la observación del cielo y en la posterior adquisición de un mejor telescopio, y como ejemplo sería el Meade DS-2090 que está en venta en tiendas de Aguascalientes por un precio de alrededor de $3,800.00, Hace dos años adquirí uno y es “mi chiquiado”, “mi niño hermoso” y les voy a explicar porqué lo estimo en gran medida.
Antes de entrar en detalles, les comento cómo diferenciar los dos telescopios más populares (por precio) como el refractor y el reflector.
El refractor galileano, llamado así en honor a Galileo Galilei, que retomando un diseño previo de un holandés pulidor de lentes Hans Lippersey, construyó un rudimentario telescopio con dos lentes colocados a los extremos pulidos por él y pudo ver los cráteres de la Luna, las fases de Venus, Júpiter y sus famosas 4 lunas: Io, Calisto, Ganímedes y Europa.
Por ser Galileo el primero que las vio y describió, se les llamó en su honor “las lunas Galileanas” y en este 2009 que está por finalizar, se celebra el “Año Internacional de la Astronomía” para conmemorar los 400 años del inicio de la observación astronómica a través de un telescopio sencillo construido por el genio de Toscana y Florencia.
Tiempo después, otro grande de la ciencia y astronomía, Isaac Newton en Inglaterra, creó el telescopio reflector. La diferencia de ambos telescopios consiste en el que construyó Galileo es de dos lentes (objetivo y ocular), y que al pasar la luz por ellos, ésta se refracta. Por eso, a ese tipo de telescopio se le llama refractor “galileano”. En el telescopio creado por Newton, la luz se refleja a través de dos espejos y se ve a través de un ocular, y se le llamó telescopio reflector “newtoniano”. Así pues, dentro del círculo de astrónomos aficionados es común escuchar cuando mencionan que su telescopio es un “galileano” (refractor) y el del otro es un “newtoniano” (reflector), y como refractor y reflector casi suenan igual y para evitar confusiones se les define como lo describo líneas atrás.
Les comentaba de mi telescopio Meade, “mi chiquiado”. Es telescopio refractor galileano como el Mizar que describí en una colaboración anterior. Para empezar, su apertura es de 90 mm, dando una potencia real de 180X con una potencia máxima de 213X, lo cual no está nada mal. Tiene una longitud focal de 800 mm, igual que el Mizar (por cierto, antes de que se me olvide, lleva ese nombre de Mizar por una bella estrella binaria ubicada en el centro de la “cola” de la constelación de la Osa Mayor (Zeta Ursae Majoris), para que la vean, está hermosa y forma un asterismo triangular con Alcor (80 Ursae Majoris) y SAO 28748.
¿Qué hace diferente al telescopio Mizar?. Este telescopio Meade tiene montura altazimutal robotizada controlada por computadora interna, cuya base de datos alberga la información de más de 32,000 objetos celestes, ¡guau!
Utiliza sólo 8 pilas alcalinas doble “A” (12 voltios) y da una duración aproximada de observación de 15 horas continuas, siguiendo al objeto celeste deseado (se ajusta a la velocidad de rotación de la Tierra).
Además, su apuntador es de punto rojo y cuenta con 5 oculares: 25, 20, 17, 12 y 6 mm cada uno, todos son “MA” (Modificied Apochromatic = Apocromático Modificado), lo cual le da calidad a la observación. Si de momento se acaba la energía de las pilas, este telescopio tiene opción de manejarse manualmente, aflojando los tornillos sujetadores de la montura y del tubo. Para ahorrar la compra de tantas pilas alcalinas y proteger el medio ambiente, les sugiero que compren pilas recargables de Hidruro Metálico, que manejen una corriente de 2,500 ma (mili-amperes) y tienen la característica de que se pueden recargar por lo menos unas 500 veces antes de que pierdan eficiencia. Ahora bien, si quieren utilizar una batería sellada de plomo ácido de 12 voltios y 7 amperes de salida, les garantizo una observación de 36 horas continuas. Ustedes deciden.
Este telescopio Meade utiliza control remoto por cable desde el cual se escriben los datos de forma alfanumérica, saliendo en la pantalla del mismo control remoto la información que requiere de su puesta a punto. Realmente es un buen telescopio el Meade DS-2090; vale la pena invertir en él. Les comento que, me ha dado grandes alegrías, satisfacciones y experiencias el utilizarlo, pues he aprendido mucho con él. En pocas palabras, es un buen telescopio para iniciarse en la práctica astronómica en serio.
Unas palabras para un componente importante de cualquier telescopio. Me refiero al apuntador óptico. Este componente tiene la función de coadyuvar a facilitar el apuntado del telescopio al objeto celeste que se desea observar. Es un pequeño monocular de poca potencia (5X) que tiene una gratícula interna muy parecida a la mirilla que utilizan los rifles de alta potencia para apuntar con precisión al blanco y que en este caso es apuntar con precisión al objeto celeste y que está colocado en una base fijada al cuerpo del telescopio cercana al área de enfoque del telescopio.
Su orientación y ajuste previo es importante, pues al mirar por el buscador el objeto celeste, éste deberá aparecer por el campo visual del ocular de menor potencia (25 ó 20 mm) lo más centrado posible. Recomiendo se realice durante el día el ajuste del buscador en conjunto con el ocular de baja potencia, apuntando a un objeto lejano, que puede ser una torre, una antena, un tinaco de agua, (viéndolo desde la azotea de su casa), etc.
Naturalmente los objetos que se ven a través del apuntador óptico aparecen de cabeza, situación que no tiene importancia durante la noche, pues es igual si se ve el objeto celeste de cabeza o al derecho. La práctica hace que esos pequeños detalles de ubicación óptica de la imágenes no tengan importancia en la observación astronómica, al menos en la de aficionados.
Una vez que hemos logrado ajustar nuestro apuntador (leer previamente las instrucciones de ajuste en su manual, pues hay de varios tipos), podemos apuntar a donde queramos sin ningún problema, ya que lo veremos en el ocular. De no ser así, volver otra vez a ajustarlo hasta que coincida.
Lo mismo se aplica para el buscador de punto rojo: éste, en lugar de monocular óptico, tiene un diodo emisor de luz de color rojo de tipo láser, cuya luz golpea en una superficie semitransparente del buscador y tiene la ventaja de no invertir las imágenes, pues se ven tal cual, sin ningún tipo de aumento, solo se ve un punto rojo y con ese punto rojo ajustamos nuestro buscador hasta que aparezca centrado en nuestro ocular de baja potencia.
También podemos ajustar el brillo del punto rojo en algunos apuntadores (como en Meade). Tiene un interruptor de dos pasos que nos permite seleccionar un bajo o alto brillo y otros apuntadores de punto rojo. Tiene una perilla ajustable que podemos girar para controlar el brillo del punto rojo a nuestro gusto. Ambos tipos de apuntadores utilizan una batería de litio de 3 voltios de tipo botón plano que podemos conseguir en cualquier parte (al menos eso espero).
Bueno, se me acabó el espacio, así que nos vemos en la próxima colaboración.
Pepe Guerrero, miembro activo de la Sociedad Astronómica de Aguascalientes, A.C. www.saags.org |