Por Pepe (Praesepe) Guerrero.
Miembro activo de la Sociedad Astronómica de Aguascalientes, A. C.
Colaboración de la Sociedad Astronómica de Aguascalientes
Una vez adquirido el dominio del primer paso que es la vista simple a través de la práctica, de manera natural se da el segundo paso, la utilización de binocular. Este accesorio óptico nos permitirá acercarnos un poco más hacia ese “manchón de estrellas” que vemos en la constelación de Tauro arriba de Aldebarán, que cuando lo observamos con binocular, vemos con admiración y asombro que ese “manchón de estrellas” es el querido cúmulo abierto de las Pléyades e incluso, las estrellas que rodean a Aldebarán, son un bello cúmulo abierto de las Hyades.
Sencillamente con un buen binocular estamos en la posibilidad de ver por lo menos 100 objetos celestes interesantes. Ahora surge la pregunta, ¿qué binocular se recomienda para la observación astronómica? Pues bien, hay dos características ópticas importantes en la adquisición del binocular: la potencia y el tipo de prisma que utiliza.
Les comento que cualquier tipo de tubo óptico que tiene lentes en sus extremos tiende a invertir las imágenes. Por eso, el binocular tiene, en su parte central, un par de prismas cuya función es la “enderezar” la imagen. De ahí que al binocular le llaman “prismáticos” y como son dos tubos ópticos iguales simétricos le llaman también “gemelos”. También pluralizan el nombre de binocular expresándolo binoculares (por lo de dos oculares). No importa, se puede llamar binocular, binoculares, prismáticos y gemelos, y esas 4 palabras definen al mismo producto. Algunos países de habla hispana al binocular le llaman “larga vista” por razones obvias.
Para empezar, unos binoculares 7X50. Los hay de tipo “Porro” y “Roof”
Les recomendaría para empezar un binocular 7X50.
¿Qué significa “7X50”? El primer y segundo dígitos expresan la potencia o aumento del binocular: 7X, es decir, aumenta por 7 veces lo que se ve a simple vista y los dos últimos dígitos “50” nos dicen el diámetro en milímetros de los lentes primarios del binocular. Este dato de la potencia y diámetro lo encontramos impreso en el cuerpo del binocular. De acuerdo al tipo de construcción del binocular los hay básicamente en dos tipos: Porro y Roof.
El binocular tipo “Porro” es muy conocido, pues tiene una protuberancia en forma triangular en el centro del binocular, porque la disposición y acomodo de los prismas erectores tiene esa forma triangular cuyo fin es la de eficientizar la transmisión de luz. Ese tipo de binocular “Porro” es el que recomiendo ampliamente para observación astronómica por su poca pérdida luminosa.
En el binocular tipo “Roof”, el diseño de los prismas erectores es circular o cuadricular y es más complejo su ajuste que en el binocular tipo “Porro”. Es muy fácil distinguir el binocular “Roof”, porque los tubos ópticos están rectos, no tienen deformaciones. Ese tipo de binocular es muy bueno para la observación diurna, por eso es ampliamente utilizado por los aficionados a las aves y los cazadores por su poco peso. Puede utilizarse para observación astronómica, aunque en lo particular he utilizado más el binocular tipo “Porro” y es muy eficiente.
Para concluir este paso les comento que utilizo un binocular 10X50 tipo Porro, aunque hay muy buenos de 15X70 o de 25X100 y algunos con Zoom integrado, pero el costo aumenta grandemente, además que son más pesados y requieren de un adaptador y un tripie para fijarlos y utilizarlos.
Adaptador y tripié, para evitar los ligeros temblores de pulso
Sobre este punto es importante señalar que independientemente del tipo de binocular a utilizar, invariablemente nos movemos y tenemos un “temblor” o pulso natural que conforme pasa el tiempo de observación se va perdiendo por el cansancio y llega un momento en que “todo se nos mueve” a la hora de ver con binocular, entonces recomiendo dos accesorios que serán bienvenidos: el adaptador y el tripie. El adaptador se acopla al binocular y éste nos permite fijarlo en un tripie, haciendo más cómoda, grata y duradera nuestra observación astronómica.
Les comento que el ocular derecho de la mayoría de los binoculares tiene movimiento circular de enfoque. Recordemos que tenemos un par de ojos y con uno de ellos vemos mejor que con el otro, o tenemos preferencia de visión con alguno de ellos y como una de las cualidades del binocular es la de permitirnos la visión estereoscópica y con ella apreciar en tercera dimensión natural, es importante que ambos oculares estén enfocados de manera individual para cada ojo.
Cómo enfocar los binoculares
El procedimiento de ajuste del ocular derecho es sencillo. Primero, con ambos ojos abiertos observamos un objeto lejano, lo enfocamos lo mejor posible con la perilla central de enfoque, ahora cerramos el ojo derecho y con el ojo izquierdo abierto, movemos la perilla central de enfoque hasta enfocar correctamente. Luego cerramos el ojo izquierdo y abrimos el derecho y sin mover la perilla de enfoque central, movemos circularmente el ocular derecho hasta enfocar correctamente la imagen. Una vez realizados los pasos mencionados, nuestro binocular está ajustado a nuestra vista y listo para realizar observaciones. Naturalmente si hay otra persona que quiera utilizarlos tendrá que ajustar el binocular a su vista.
Hay binoculares que tienen ajuste de ocular en ambos oculares y se sigue la secuencia anterior para ajustarlos. Este sistema de ajuste de enfoque es más preciso, pero hace que el binocular aumente de precio, por lo hay que valorar este punto.
También hay binoculares que son resistentes al medio ambiente (humedad, polvo y lluvia) y si les cae algo de agua no les pasa nada, además los rellenan con gas nitrógeno para que no se empañen cuando hay severas diferencias de temperatura. Es obvio que los binoculares con estas características son costosos.
Es necesario realizar una buena investigación de mercado sobre el precio y características del binocular que utilizaremos para la observación astronómica. Consultar a astrónomos aficionados con experiencia en su utilización para que ellos nos asesoren y nos den explicación de los puntos críticos a considerar y probar del binocular que queremos adquirir. También podemos consultar en libros y revistas especializadas.
Sólo resta dejar pasar un tiempo razonable de práctica de observación astronómica a simple vista, utilizando cartas celestes y con binocular y así estar preparados para pasar al tercer y último paso: la observación astronómica con telescopio de aficionado.
Esto continuará en la siguiente edición. |