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Otto Granados Roldán:
- Licenciatura en Derecho, por la Universidad Nacional Autónoma de México
- Maestría en Ciencia Política, por el Colegio de México
Actualmente
- Profesor-investigador de tiempo completo en el Tecnológico de Monterrey
- Co-dirige programas académicos de capacitación para funcionarios públicos en el Centro de Estudios sobre México de la Unión Europea y la Fundación Ortega y Gasset
- Director del Instituto de Administración Pública del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), a nivel de todo el sistema.
- Imparte conferencias y seminarios en México y en el extranjero, y realiza actividades editoriales y de consultoría.
Cargos ocupados
en el Sector Público
- Consejero del Fondo de Cultura Económica y de BANOBRAS
- Secretario Particular del Secretario de Educación Pública
- Oficial Mayor de la Secretaría de Programación y Presupuesto
- Director General de Comunicación Social de la Presidencia de la República
- Gobernador del estado de Aguascalientes (1992 a 1998)
- Consejero de la Embajada de México en España
- Embajador de México en Chile
Aguascalientes, Ags.- No consigo entender por qué parece haberse expandido una inadmisible ola de mojigatería, eso sí: selectiva, a estas alturas del partido. Véase si no.
Con ocasión del escándalo desatado por las presuntas pillerías cometidas por un ayuda de cámara del Papa Ratzinger se encontró, entre otras cosas, un cheque por 100 mil euros donado por el propietario de una, también presunta, universidad española. Los medios le siguieron la pista al dueño de esta institución y, sólo de pasada, se supo que el empresario es un personaje cercano al Opus Dei que confiesa y exhibe, orgulloso, que es católico ferviente, patrocinador constante del Vaticano y padre de 14 hijos. Sí: 14.
Para como está el mundo de desordenado y caótico, me resulta incomprensible que, más allá de lo que esa prole supone en términos de casa, comida y sustento, todavía haya alguien que traiga a este valle de lágrimas a 14 inocentes que ni en sus peores pesadillas pidieron apersonarse en él. Nadie dijo nada, desde luego, porque al final del día el español y su señora eligieron, libremente, procrear un batallón digamos excesivo, en mi opinión.
En cambio, todos pusieron el grito en el cielo, los medios en primer término, al descubrirse unos videos donde una calenturienta política costarricense, nada mal por cierto y a la sazón viceministra, le manda un mensaje más que explícito a su amante en turno, o bien cuando un distinguido miembro de la familia real británica, nada menos que el tercero en la línea sucesoria, aparece desnudo corriéndose una farra en un hotel de Las Vegas, aparentemente con un par de apetecibles amigas.
¿Qué tiene todo esto en común? Que al final del día los involucrados en estas anécdotas hacen en la intimidad de su vida privada lo que les da la gana sencillamente porque tienen todo el derecho a ello. Nada más ni nada menos.
Algunos alegarán que son situaciones distintas y que una cosa es incrementar la militancia para la obra del Supremo y otra, distinta, languidecer ante las tentaciones carnales. No hay tal: la vida privada es eso, privada, y nadie tiene derecho alguno a husmear en las camas de los demás.
Lo más lamentable no es que los conservadores pueblerinos se desgarren las vestiduras, sino que los medios, principales defensores y beneficiarios de la libertad, no atinen en defenderla, mediante un tratamiento mesurado o una explicación contextual de los hechos, cuando se trata del ejercicio que otros hacen de ella. Eso, bajo cualquier rasero, es inadmisible.
Parece mentira que en pleno siglo XXI se viole tan impunemente la elegancia de la discreción, la sobriedad informativa y el sentido común, y que nadie abra la boca para reprobarlo.