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La Virgen de Guadalupe en el peto de Hidalgo
A 200 años de la Independencia, la imagen
que aglutinó a los libertadores volverá a mostrarse
  • “Esta Señora ha sido escudo en mi bandera…”
  • Se acondiciona un sitio digno para conservarla
Aguascalientes, Ags., México. 11 de septiembre, 2008

 
 
 
 
 

 

     
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Peto de la VirgenDos imágenes han identificado y unido a México desde hace siglos, coinciden en afirmar historiadores y estudiosos nuestro país: la primera es la del águila que devora a la serpiente y la otra es la Virgen de Guadalupe.

La Vírgen de Guadalupe, desde unos pocos años después de la conquista de Tenochtitlán por Hernán Cortés, fue un símbolo religioso y un símbolo de identidad de los mexicanos, de todas las etnias, de todas las edades, procedencias y condiciones.

Por ello, cuando hace 198 años, en septiembre de 1810, Miguel Hidalgo iniciara en Dolores una lucha por la Independencia, tomó en sus manos una imagen de la Virgen de Guadalupe bordada en seda sobre pergamino que le habian regalado una monjas de Querétaro para usarla como peto.

Esa imagen, que acompañó a Hidalgo hasta su muerte, y localizada después de varias décadas, hoy es propiedad del Estado de Aguascalientes y se quedará aquí, en un espacio digno que está en acondicionamiento y que será abierto en 2010, con ocasión del Bicentenario de la Independencia de México.

Una historia plena de avatares

Cómo llegó esa imagen a Aguascalientes

“Esta Señora Madre de Dios ha sido la que he llevado de escudo en mi bandera, que marchaba delante de mis huestes, en las jornadas de Aculco y Guanajuato…”, declaró Hidalgo al entregar el peto en julio de 1811, para entonces ya preso en Chihuahua y sujeto a dos juicios. Uno eclesiástico en el que se le degradó del estado clerical, y uno militar, que lo condenó a muerte. Horas después de entregar la imagen, Hidalgo fue fusilado.

La imagen no se entregó a las religiosas Teresitas de Querétaro como fue la voluntad del ajusticiado, sino que se envió a Durango donde estaba la autoridad eclesiástica de la que dependía Chihuahua y desde donde se le instruyó el proceso para degradarlo del estado clerical y despojarlo de las vestiduras sacerdotales.

Años después, se supo que la imagen estuvo en poder de un historiador y coleccionista duranguense que luego fue Ministro en el Imperio de Maximiliano y que le hizo al Emperador un regalo muy especial: la imagen de la Vírgen de Guadalupe que llevara Hidalgo.

En la guerra que acabó con la vida de Maximiliano se perdió nuevamente el rastro de la pieza (hay indicios de que fue llevada a Austria) y se tuvieron noticias de ella por fotografías existentes en el Archivo General de la Nación a principios del Siglo XX. Antes de la salida de Don Porfirio Díaz de la Presidencia de México, se decía que estaba en manos de un europeo, José Contulión.

Avanzado el Siglo XX, el peto con la imagen de la Virgen de Guadalupe fue regalado por el Presidente Miguel Alemán al General García Barragán, quien la heredó a sus hijos con el compromiso moral de que no fuera sacada del país, y ellos a su vez la heredaron a sus descendientes.

Hace dos años se estableció contacto con el gobierno de Aguascalientes para ofrecer en venta la pieza, dado que la historia de México registra la estancia de Hidalgo en lo que ahora es territorio de Aguascalientes. La operación se pactó en tres millones de pesos.

 
 

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