Seguramente Usted conoce casos así, o Usted mismo es uno de estos casos: abuelos que viven una “nueva” paternidad o maternidad, es decir, que cuidan o atienden de nuevo a niños pequeños, sus nietos.
Es una constante en los países desarrollados europeos que se vean pocos niños, y que esos pequeños estén a cargo de personas mayores. Al salir de los jardines de niños y de los colegios, en los parques y en las calles, se ven los niños acompañados de abuelos o abuelas. Este fenómeno comienza a darse también en Aguascalientes, y para que se presente, deben confluir varios factores:
1.- Que la calidad de vida y la atención en materia de salud permitan llegar a edades avanzadas con buenas condiciones de salud.
2.- Que las hijas y los hijos casados tengan cónyuges que trabajen además fuera de casa y que sus ocupaciones resulten tan absorbentes que no puedan atender a sus hijos. Esto hace que entren al rescate los abuelos.
3.- Que los abuelos se hayan retirado o jubilado a una edad en que pueden valerse por sí mismos y además echarse a cuestas el cuidado de sus nietos pequeños.
Aunque no se mencione específicamente en ninguna conversación, hay una constante en casi todos los casos: los abuelos y abuelas aceptan con gusto la responsabilidad, ya que la tarea es gratificante, pero se sienten un tanto cansados ante la inagotable energía de los niños.
Las universidades se ocupan de los abuelos
Recientemente, investigadores universitarios europeos se han dedicado a estudiar el tema, como la profesora Lourdes Pérez Ortiz de la Universidad Autónoma de Madrid, que presentó el tema “La estructura social de la vejez en España. Nuevas y viejas formas de envejecer”.
Los abuelos, dice la investigadora, valoran mucho la compañía de los nietos, especialmente si son pequeños, pero hay que ser prudentes para no cansarlos con la natural inquietud de los niños.
Para los abuelos, tener la oportunidad de colaborar en la formación de los nietos representa una “segunda oportunidad” para corregir errores que cometieron en la educación de sus propios hijos.
Ese y otros estudios revelan que los abuelos, además de ser pieza fundamental para el mantenimiento de la unidad familiar, portadores de la historia y tradiciones de la familia, son importantes mediadores en los conflictos entre padres e hijos.
Son menos exigentes, pero saben por qué serlo
Resulta natural que los abuelos no sean tan “exigentes” como deben serlo los padres en la educación de los hijos, aunque siempre deben trabajar en el mismo sentido. Sin embargo, la experiencia que les da el haber criado y educado a varios hijos, les permite no ser tan inflexibles y estrictos sobre algunos puntos en concreto. Han desarrollado la capacidad de saber qué es lo verdaderamente importante en la educación, sobre lo que no se debe ceder, y qué otros aspectos son accesorios y no merecen que el desgaste de exigir su cumplimiento preciso.
El Doctor Jorge Pla Vidal, del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra, también en España, ha desarrollado un curso para que los abuelos aprovechen su experiencia y se actualicen a fin de cumplir su objetivo de ser más útiles a los hijos y a los nietos.
“Los abuelos, dice, tienen un papel insustituíble como escuela donde desarrollar las virtudes y los afectos: pueden modular los aspectos más tensos de la convivencia entre padres e hijos, cooperan en las tareas del hogar cuando su salud lo permite y aportan una visión menos parcial en todas las situaciones”.
Es importante reconocerlos y agradecerles
La relaciones entre abuelos-nietos son muy distintas de la de los padres-hijos, ya que ni los abuelos tienen la misma responsabilidad sobre los nietos que la que tienen los padres, ni los nietos sienten la necesidad de rebelarse contra los abuelos.
“A los abuelos les satisface mucho colaborar en la educación de los nietos y que los hijos manifiesten respeto a esa labor. Pero no les agrada que los hijos los consideren solamente como “un recurso para liberarse de sus hijos” y que los utilicen como simples “cuidadores de nietos”, sin valorar todo lo que los abuelos pueden realizar.
Cuando eso sucede, dice el Doctor Pla Vidal, los abuelos se estresan y presentan problemas de ansiedad y depresión. Especial estrés les causan los problemas matrimoniales de los hijos como las discusiones, desavenencias, separaciones, maltratos y divorcios.
“El papel de los abuelos es fundamental, concluye, porque tienen la experiencia, la sensatez, el criterio y el amor para ayudar en la educación de los nietos. La sociedad debe valorarlos, aprovecharlos y reconocerlos. Los abuelos pueden ayudar a convencer a sus hijos de que el principal negocio son sus propios hijos, y que deben dedicar tiempo a convivir con ellos y a reforzar su matrimonio. |