Aguascalientes, Ags.- Cuando hablamos de educación y de países, Finlandia es el 'aplicado de la clase'.
Ese país nórdico de Europa, que parece el jamón del sandwich entre Noruega y Suecia por un lado y Rusia por el otro, un país en el que hay casi tantos baños sauna como habitantes, ha ocupado desde el inicio los primeros lugares en la prueba PISA (Program for International Student Assessment), que mide los sistemas y los resultados educativos de los países.
¿Cuáles son las prácticas que hacen a los estudiantes del sistema educativo de Finlandia estar siempre en los primeros lugares globales? ¿Qué podemos aprender los mexicanos de ese país con menos de 5 y medio millones de habitantes y uno de los climas más fríos del planeta? ¿Por qué miles de estudiantes de muchos países quieren aprovechar sus programas de intercambio en Finlandia?
Sin tratar de agotar el tema, las respuestas pudieran estar en los siguientes aspectos:
Entender bien en quiénes recae la responsabilidad de educar
En Finlandia parecen haber comprendido bien que el proceso de educar corresponde en primera instancia a los padres de familia y que las instituciones educativas van en segundo lugar. Pero al mismo tiempo, las escuelas y las autoridades educativas entienden bien que no pueden suplantar a los padres, solamente apoyarlos en las tareas educativas. Y se cuidan mucho de no interferir en cuestiones que corresponden esencialmente a las familias, como son los aspectos éticos y religiosos de la formación de los niños.
Pero ello implica que los padres colaboran en apoyar el aprovechamiento académico de sus hijos ayudándoles a hacer los deberes y tareas, llevándolos a las bibliotecas y fomentar en ellos la inquietud por aprender. Finlandia ocupa los más altos índices mundiales en cuanto a la edición de libros por habitante y se inculca el hábito de la lectura en los niños.
Calidad educativa basada en educadores de calidad
Una de las ocupaciones con mayor reconocimiento social en Finlandia es la de profesor de educación básica.
A lo largo de los años, en Finlandia se han convencido de que para dar, primero hay que tener, y de que para educar con calidad es imprescindible contar con docentes de calidad. Por ello, aun en los niveles básicos del proceso educativo, para ser maestro se requiere no solamente del grado de licenciatura sino además de un grado de maestría. Y los procesos selectivos para acceder al magisterio son extraordinariamente cuidadosos en cuanto a los conocimientos, aptitudes y actitudes de los candidatos.
Confianza y afecto, pilares de la educación
A lo largo del proceso educativo, el docente cuenta con ganarse la confianza de los alumnos en base a evitar castigos, reproches y en ocasiones hasta las evaluaciones. Un ejemplo de ello es que hasta más de la mitad de la educación obligatoria, que es de nueve años, no existen las calificaciones basadas en un sistema numérico (en base a 10 o en base a 100) ni alfabético (en relación al orden de las letras del alfabeto). Con ello, tanto alumnos como docentes trabajan en un clima relajado y de cierta informalidad.
No hacer diferencias sociales
Dado que en el sistema educativo finlandés predominan las escuelas públicas y a ellas asiste prácticamente la totalidad de los educandos, no se hacen distinciones a causa de la clase social de las familias y todos se miden con el mismo rasero. El sistema educativo provee de la matrícula escolar, uniformes, libros y materiales escolares, la comida del mediodía en la escuela y el trasporte en aquellos casos en que la vivienda queda lejos de la escuela.
Grupos escolares poco numerosos
Aunque no se conoce de números precisos respecto a los alumnos que pueden caber en cada grupo, se sabe que especialmente en los primeros años de la educación básica son siempre grupos reducidos y que aún en los niveles más altos no superan a la treintena.
Clases de Civismo, Ética y Filosofía desde los primeros años
Al contrario de lo que sucede en países como México, en Finlandia las clases de Civismo, Ética y Filosofía están en los programas de estudio desde los primeros grados de la educación básica. Se ha comprobado que representan una buena base para la construcción de actitudes positivas entre los estudiantes, y apoyan el clima de confianza que priva en las escuelas y en la relación profesor-alumno.
Clases y atención especial, en caso de ser necesario
El sistema educativo de Finlandia contempla que en ciertos casos será necesario tener con algunos alumnos cuidados especiales, especialmente cuando hay dificultades para el aprendizaje. En esos casos y mientras dure la necesidad, se dan clases especiales a quienes requieran de ellas. Todo esto se traduce en que no es frecuente el hecho de que algún alumno deba repetir de año.
Lo anterior ha originado que un alto porcentaje de los alumnos que egresan de la educación media tengan disposición para enfocarse a carreras relacionadas con las ciencias, las matemáticas, la investigación…
Como puede verse, aún países tan pequeños en habitantes como Finlandia, pueden aportar grandes experiencias para la mejora de los indicadores de la calidad educativa. |