Tenía yo apenas 18 años. Un buen amigo, Gastón Zamarripa, me invitó a probar suerte en el equipo de futbol de la entonces Universidad Bonaterra. Fue un miércoles de marzo del 2000, y desde entonces no he dejado de pisar los pasillos de esa institución. Ahí por el mes de octubre de ese año, conocí a Don Carlos Llano. Lo recuerdo bien porque apenas se inauguraban las actividades en el Aula Panamericana, cuando nos invitaron a una de aquellas semanas Bonaterra que se hacían para conmemorar un año más de la fundación de la universidad. Fue entonces cuando conocí a Don Carlos Llano, el pilar fundacional de la Universidad Panamericana y Patrono Fundador de la Bonaterra. Le escuché una conferencia que me dejó impactado, ese hombre era un pozo de conocimientos, pero además, era como un sintetizador de lo complejo porque hacia comentarios tan elevados que yo no comprendía nada. Pero luego, los aterrizaba para que “los filósofos de a pie”, como yo, pudiéramos comprender lo que nos decía.
Hoy, después de varios años de aquellos primeros recuerdos sobre Don Carlos Llano y después de haberlo conocido mejor tanto en lo personal como a través de sus escritos, conferencias y su participación cívica, veo que los hombres que se van, de alguna manera se quedan en las cosas que hacen y que dejaron hechas para que otros las heredemos y les demos continuidad.
Uno de esos recuerdos es una nota técnica que me diera mi preceptor cuando cursaba el segundo semestre de la carrera, y que se titulaba “La excelencia fuera de contexto” y que citaba al Doctor Llano cuando decía “la excelencia es un cúmulo de cosas pequeñas bien hechas” y que hacía referencia precisamente a realizar constantemente bien, las cosas simples y pequeñas, ya que con el tiempo nos darían grandes logros.
Recuerdo también su libro titulado “Viaje al Centro del Hombre” en el que de una manera sencilla explica la urgencia de volver a centrar las cosas por los fines humanos, más allá del poder y el logro del éxito propuesto por una cuestión económica, y propone una recomposición humana que regrese la dignidad a su propia existencia. En verdad un gran libro.
Asímismo, cuando tuve la oportunidad de estudiar el Curso de Formación Social de la USEM, la Unión Social de Empresarios de México, volví a encontrar al Doctor Llano en muchos escritos y documentos que esa asociación usa como respaldo de su formación y que reflejan la Doctrina Social Cristiana, base fundacional de ese organismo social. Carlos Llano fundó también la revista ISTMO, una propuesta para promover el liderazgo con valores, tan necesario hoy en día.
Ahí, recuerdo unas palabras dedicadas al Doctor Llano por el entonces Rector de la Universidad Bonaterra, Jesús Magaña: …no es fácil hablar de una sola de sus facetas porque todas se entrelazan y bifurcan... Y Jesús tenía razón, Llano dejó una herencia de conocimiento impresionantemente amplia, habló y estudió un sinfín de temas, todos avocados a construir una sociedad llena de hombres íntegros y por qué no decirlo, también santos.
Así pues, yo que hace unos años, conocí a ese hombre excepcional, hoy puedo decir que “fui influenciado por su pensamiento” de una manera preponderante en las cosas que hago. Especialmente grabada tengo una de sus últimas participaciones ciudadanas, cuando presentó una ponencia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para defender la vida. Fue una propuesta contundente, sencilla, directa, como siempre fue él.
Eso me animó a defender la vida y a seguirlo haciendo hasta hoy, cuando coordino junto con otras personas, el “Movimiento Sí a la Vida”, para promover una Ley de Protección a la Vida Humana.
He titulado este comentario Cuando los hombres se van, ya que hemos perdido un hombre muy valioso y que dejó un tesoro invaluable. Un tesoro que, aquéllos que lo conocimos, tenemos la obligación de cuidarlo y difundirlo. Y quienes no lo conocieron, tienen una gran oportunidad de hacerlo por sus obras, por sus escritos de filósofo, conocer por sus hechos a un hombre filósofo, uno de los pocos que la humanidad ha dado en la era posmoderna y que durante su vida transformó la sociedad, dándole un nuevo giro de mejora esperanzadora.
Descanse en paz Don Carlos Llano Cifuentes, idealista, fundador de la Universidad Panamericana, formador de empresarios y de profesionistas útiles a la sociedad, hombre generoso, leal amigo de cientos de personas, factor de cambio social, líder. |