Es más o menos normal que cuando hay alternancia electoral la administración entrante suela criticar con severidad a la saliente, aunque es un gesto político peligroso, como bien lo sugirió aquí Pablo Hiriart a propósito del cambio de gobierno en Zacatecas, donde se dijo, en concreto, que las finanzas públicas del estado están en quiebra.
¿Es exactamente así? Veamos.
Con cifras de Hacienda, el saldo de la deuda de 664 millones de pesos a junio de 2010 es el mayor que ha alcanzado Zacatecas en los últimos once años y el cual se presenta tras una tendencia a la baja de -25.2% en los años previos. Pero dicho monto equivale al 0.7% de su PIB (frente al promedio nacional, que es de 2.1%) y al 9% de las participaciones totales del estado.
De 2007 a junio de 2010 la deuda estatal, en términos per cápita, se incrementó dos veces y media, al aumentar de 186 pesos por habitante a 482 pesos; sin embargo, este nivel se encuentra aún lejos del promedio nacional, ubicado en los 2,485 pesos por habitante.
En lo que respecta a los años para el vencimiento de dicha deuda, según el IMCO, se encuentra también en una posición por debajo del resto del país, ya que tiene un plazo de aproximadamente cinco años para liquidar el saldo, una cuarta parte del plazo promedio nacional. A este respecto, Moody’s aumentó la calificación crediticia de Zacatecas al pasar de A2.mx a A1.mx.
Las razones son dos: una es que el estado cuenta con una sana estructura de deuda, que representa el 1.3% del total de los ingresos, y en corto tiempo ha liquidado la mayor parte de los diferentes saldos de deuda. La otra es que el instituto estatal de pensiones, uno de los más saludables del país, tiene reservas para cumplir con los desembolsos requeridos como mínimo hasta el año 2022, gracias al fondo con que cuenta y las contribuciones que recibe.
Ésta es la parte positiva de la historia.
La negativa es, como pasa de hecho en todo el país, que la autonomía fiscal del estado es muy baja, pues únicamente recauda 3% del total de sus ingresos (porcentaje que viene desde hace una década) y está lejos del 8% de la media nacional, lo que lo hace muy dependiente de los recursos federales.
Añádase que la señora García, por mala planeación del gasto, se excedió 31% en el ejercicio presupuestal acumulado entre 2006 y 2008, nivel superior al promedio del país, que fue del 24% en ese lapso, y que la proporción del gasto dedicado a la nómina burocrática es de las mayores del país (66%), aunque no tan lejos de otros ocho estados que andan entre 67 y 74%.
Zacatecas es, tan sólo, una muestra del derroche estatal. Nada menos, pero nada más. |