Si bien tener un bebé es un acontecimiento muy satisfactorio, hay que tener presente que también genera agotamiento.
Y esa fatiga que experimenta la madre después de dar a luz, puede ir acompañada también de tristeza o de alguna forma leve de depresión que empieza la primera semana después del parto, y dura de dos a seis semanas.
Los expertos consideran que esas sensaciones son provocadas por los cambios hormonales (bajos niveles de estrógeno), fatiga y sueño interrumpido. Los síntomas pueden ser sentimientos de agotamiento, confusión y nerviosismo.
“En el período posparto, muchas mujeres lloran de manera frecuente”, nos dice la psicoterapeuta Claudia Bermúdez. “Se muestran sensibles y la irritabilidad se desencadena por cualquier incidente. En algunos casos, la madre puede llegar hasta perder interés por el bebé. Por lo general, después de este periodo se restablece el estado anímico sin necesidad de tratamiento”.
Sin embargo, hay que tener presente que en una de cada 10 mujeres puede presentarse una situación más compleja, como es la depresión posparto. “Empieza cerca de dos semanas después del parto, pero algunas veces puede no presentarse sino hasta seis meses después de dar a luz. Algunas veces, la depresión puede tener una explicación clara, pero la depresión posparto parece no tener sentido”, nos dice Claudia.
Síntomas de la depresión posparto
- Sentimientos de inadecuación
- Incapacidad para resolver problemas cotidianos
- Pérdida de la concentración o memoria
- Desesperación
- Pensamientos de muerte o suicidas
- Desinterés por el bebé o preocupación excesiva por su salud
- Culpabilidad
- Ataques de pánico
- Sensación de estar "volviéndose loca"
- Dolores de cabeza
- Palpitaciones o hiperventilación.
Qué hacer
Si Usted o alguien que Usted conoce experimentan cualquiera de esos síntomas, conviene buscar ayuda. “Los estudios demuestran que la depresión no tratada tiene efectos de largo plazo sobre las madres y sus bebés. También causa tensión en los matrimonios y puede generar depresión en los padres”, nos dice Claudia.
Si bien la depresión posparto no puede prevenirse, algo que puede ayudar es planificar con anticipación.
Claudia señala que con miras reducir las posibilidades de que ocurra la depresión se han propuesto varias acciones prenatales. “El objetivo es ofrecer una transición a la maternidad, tales como clases prenatales, ayuda de personas de apoyo como cónyuges, parientes, amigos y vecinos. Las futuras madres son alentadas a verbalizar sus temores y ansiedades antes de que llegue el bebé y continuar estas discusiones incluso antes del parto. Esta clase de enfoque educativo con atención específica al aspecto psicosocial del embarazo es muy prometedor”.
Las causas
Si bien en ocasiones no se encuentra una razón clara que explique la depresión posparto, las causas más frecuentes son:
- El parto pudo haber dejado una sensación de pérdida y vacío.
- El bebé muy demandante, exigente, llorón o con algún problema de salud hace estresante su cuidado.
- Problemas de tipo económico, laborales, familiares, poco apoyo por parte de del padre del bebé.
- Experiencias dolorosas vividas por la madre cuando fue hija pueden influir en el modo en que percibe su propia maternidad.
- La maternidad puede llegar a ser una tarea dura que genera frustración e ira. La sociedad tiende a considerar la maternidad como algo instintivo, cuando lo cierto es que la falta de experiencia y aprendizaje pueden llevar a la madre a un estado de miedo e incertidumbre.
- La madre puede sentirse aislada. Si ha tenido que dejar el trabajo, puede sentirse resentida y afectada por la pérdida de ingresos propios.
- Efecto de los cambios hormonales tras el parto.
Qué hacer
Claudia Bermúdez comenta que lo primero por hacer ante la depresión posparto es reconocer el problema.
“Muchas madres deprimidas no son conscientes de que tienen una enfermedad y se sienten avergonzadas de tener que admitir cómo les ha afectado su reciente maternidad. Algunas creen que si dicen cómo se sienten alguien puede llegar a criticarlas. Hay que tranquilizar a la mamá e intentar convencerla de que ella no es una madre caprichosa, extravagante o mala y de que otras padecen la misma enfermedad. La depresión posparto es muy frecuente y con tratamiento oportuno, sin duda mejorará. Hay que advertir a la paciente que el tratamiento necesitará tiempo para hacer efecto y que es necesario continuar con el apoyo hasta que se recupere por completo”.
Pero, además, es importante involucrar al padre del bebé, ya que si está resentido y no comprende hasta qué punto su esposa sufre, podrán surgir más problemas en la relación. “El marido de la paciente también se sentirá aliviado por el diagnóstico y por recibir consejos sobre cómo actuar. La ayuda práctica con el recién nacido, una actitud comprensiva y afectiva serán apreciadas aún cuando la depresión desaparezca”.
También hay que darle a la madre la oportunidad de poder hablar de manera tranquila con un interlocutor empático, comprensivo y no crítico. “Puede significar una gran ayuda para la paciente y para quienes la rodean, incluyendo al bebé. Los tratamientos psicológicos especializados constituyen una gran ayuda”, finaliza Claudia. |