La pérdida del trabajo, la ruptura de una relación, la muerte de un ser querido o una enfermedad grave son claros ejemplos de situaciones reales difíciles de enfrentar en la vida. Sin embargo, lo más importante no es lo que nos pasa, sino cómo reaccionamos ante ello para poder recuperarnos, nos dice la psicoterapeuta Claudia Bermúdez.
“La capacidad de recuperación no es un rasgo de personalidad innato, ya que implica una serie de procesos que incluyen pensamientos, acciones y conductas, que pueden aprenderse y desarrollarse.
“Tener una buena capacidad de recuperación no significa no sentir nada o mostrarse indiferente, por el contrario, el dolor emocional es algo normal en personas que han vivido acontecimientos de este tipo. Y cuanto más traumático sea el acontecimiento, más se verán afectadas”.
Claudia explica que el camino hacia la recuperación suele ser difícil y doloroso, pero posible. “Por eso es muy importante que la persona esté conectada con lo que siente, lo reconozca y aprenda a manejarlo”.
Si la realidad dolorosa se evade o se niega, con el tiempo se generará un malestar mayor y más prolongado que incluso podría afectar al cuerpo, al manifestarse en las enfermedades conocidas como psicosomáticas.
“Todas las personas tenemos experiencias y vivencias significativas. De ellas es de donde se obtienen los factores que intervienen en la capacidad de recuperación, los cuales se conocen como recursos psicológicos”, nos dice Claudia. |