Todo arquitecto, al inicio de un proyecto, se enfrenta al desafío de manchar la hoja en blanco, de plasmar un concepto e iniciar un proceso que implica la búsqueda del equilibrio entre asuntos de composición y la cobertura de necesidades de una sociedad que demanda el cambio y el consumo constante, de una sociedad de contrastes.
Cualquier proyecto implica enfrentarse al reto de resolver la necesidad de habitabilidad de una sociedad que se caracteriza por ser la que presenta la mayor cantidad de problemas no sólo sociales, políticos o económicos, sino de impacto ambiental.
Somos una sociedad que en muy pocos años ha agredido tanto el medio ambiente, que ha perturbado el equilibrio existente entre las diversas formas de vida que habitan el planeta, ocasionando con ello efectos destructivos cuya trascendencia se empieza a sentir. Un ejemplo palpable de ello es el cambio climático y por ende la extinción de algunas especies tanto vegetales como animales.
Es por ello que el arquitecto debe tener mayor capacidad de respuesta e involucrarse más, a fin de solucionar o frenar el impacto que tiene el hecho de edificar un proyecto.
La manera como están construidas las viviendas y edificios en las ciudades, así como los procesos que se siguen en su construcción, genera un importante consumo de energía y produce muchos deshechos; es necesario resaltar que desde su concepción y hasta ser habitados, tanto en edificios como viviendas, no se interrumpe esta situación.
Actualmente se ha empezado a hacer conciencia al respecto, generando preocupación entre los arquitectos por el medio ambiente y su conservación. Esto ha ocasionado que se asuman diferentes posturas ideológicas que van desde la propuesta de su cuidado a través del uso de tecnologías, hasta el cambio de hábitos en la forma de vida. Lo cierto es que, sea una postura u otra, es importante modificar nuestras conductas.
Reciclar materiales, para aminorar el impacto sobre el medio ambiente
Una propuesta bien aceptada por la gran mayoría de los arquitectos que tienen esta conciencia, es la posibilidad de hacer uso del concepto de reciclado de materiales, el cual no es un planteamiento reciente. Sin embargo, sí lo es el hecho de la necesidad urgente de reciclar y dar un nuevo uso a los objetos con la finalidad de impactar en menor medida el medio ambiente, lo que resalta la importancia de que se implementen estrategias y acciones desde la formación de los estudiantes de arquitectura y diseño.
Una manera de fortalecer esta formación profesional con conciencia ecológica es desarrollar proyectos desde las aulas que no sólo cubran necesidades sociales utilitarias, sino que tengan como objetivo el diseño de espacios a través de la recuperación y reutilización de materiales tanto al momento de conceptualizar el proyecto como al construirlo.
Conocer las propiedades de los materiales que se utilizan
Un aspecto que facilita el desarrollo de proyectos de esta manera es el conocimiento de las cualidades de materiales como el papel, el cartón, las latas, el poliestireno o el polipropileno. Cuando se conocen a fondo los materiales, es posible obtener con ello amplios beneficios, ya que se descubre que tienen gran cantidad de aplicaciones. Cuando materiales, como los empaques y las bolsas se desechan simplemente después de utilizarlas se concentran en importantes cantidades, que son difíciles de biodegradar. El conocimiento de los materiales permite, sin embargo, convertir estas desventajas hacia el medio ambiente en ventajas en pro de obtener diseños productivos y con menor impacto ambiental.
Si aunado a esto los arquitectos aplican los recursos compositivos aprendidos a lo largo de sus estudios en la creación de espacios, esto dará como resultado espacios no sólo innovadores sino doblemente respetuosos con el medio ambiente porque no se están generando nuevos deshechos al construirlos.
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