En Aguascalientes nos encontramos con que la Estación y los Talleres del Ferrocarril son quizás las construcciones industriales con más valor histórico y patrimonial y tal vez las más representativas de este tipo en el estado, o al menos las más conocidas.
Los Talleres del Ferrocarril se iniciaron en 1897
Los Talleres Generales de Construcción y Reparación de Máquinas y Material Rodante del Ferrocarril Central en Aguascalientes iniciaron su construcción en 1897 y se terminaron en diciembre de 1903. Las enormes instalaciones ocuparon una superficie aproximada de 80 hectáreas, donde los talleres, las bodegas, las terminales de carga y de pasajeros tienen un estilo que fue característico de la revolución industrial europea, en el cual dominaba la utilización de procesos de construcción industrializados con base en el acero.
Si bien este sistema constructivo de estructura metálica remachada fue innovador para esa época, actualmente es el que (entre otras cosas), hace que estas obras tengan un valor histórico arquitectónico.
Mayor conciencia de respetar el Patrimonio Cultural
Recientemente se ha adquirido conciencia de que el género de arquitectura industrial también forma parte del patrimonio cultural, y la UNESCO ha iniciado una política dirigida a preservar los edificios industriales y su maquinaria, ya que este tipo de construcciones se han convertido en monumentos industriales, tecnológicos, arquitectónicos, históricos y culturales que son muy representativos de una época.
Entendemos por patrimonio cultural “los bienes tangibles e intangibles que una sociedad recibe o hereda de sus antepasados con la obligación de conservarlo para transmitirlo a las siguientes generaciones”(1), y por patrimonio cultural arquitectónico, se entiende que son “las edificaciones representativas de una sociedad en una cierta etapa histórica”.
La arquitectura industrial es un género un tanto olvidado por los arquitectos, a pesar de que es un tipo de arquitectura donde se puede desarrollar mucho a nivel arquitectónico. Existen magníficos ejemplos, como el laboratorio proyectado por el arquitecto Juan Sordo Madaleno o los laboratorios proyectados por el arquitecto Ricardo Legorreta, quien también proyectó la planta de la Compañía Chrysler en Toluca, la fábrica de motores de la Renault, en Durango, etc., y otros más, los cuales sería una lástima perder.
El llamado reciclaje o reutilización de edificios existe desde la arquitectura prehispánica y la época de la colonia, llegando a nuestros días. Es una buena opción para la conservación de los edificios industriales con valor histórico patrimonial, ya que dada su buena iluminación, la gran superficie construida, el aprovechamiento del espacio arquitectónico y sus amplios accesos, permiten a estos edificios poder ser reutilizados en muy variados usos.
Cuidado al respetar sus valores y características
Sin embargo, hay que tener cuidado con esta reutilización de los edificios industriales, ya que se corre el riesgo de que se conviertan solo en un simple contenedor (o caja), y que al modificar su destino no se conserve su esquema y forma arquitectónica, ni se respeten los valores y las características de la arquitectura industrial, además de su relación con el contexto.
Haciendo la debida consideración a la modificación de sus programas arquitectónicos originales ya que se pueden alterar sus estructuras espaciales y con ello su valor histórico, y su propia identidad (así como esa especie de memoria de su época), no debe olvidarse que al modificar los espacios arquitectónicos de un edificio existente, hay que readaptarlos a los nuevos programas, pero siempre con respeto al inmueble y su pasado, para lo cual los nuevos espacios arquitectónicos deberán de respetar y responder a los ya existentes (a diferencia de la arquitectura nueva donde los espacios se adaptan a un programa arquitectónico definido).
Es importante recalcar que estos edificios deben de tener una función útil a la sociedad y no desligarse de los usuarios ni de los programas arquitectónicos que ellos demandan. Estos cambios o modificaciones se realizarán con respeto a los inmuebles y su pasado, ya que las modificaciones, o incluso las pérdidas que sufran, alterarán su integridad, lo que provocará la pérdida de sus valores originales y mermará cada vez más su autenticidad y su relación con el contexto físico e histórico.
En México y en Aguascalientes existen algunos edificios de arquitectura industrial que tienen valor histórico, los cuales deben protegerse y conservarse adecuadamente para las futuras generaciones, aunque para ello sea necesario la reutilización de estos edificios, ya que esto nos permite rescatar y conservar el inmueble, modificando su destino pero conservando su integridad y decoro histórico, resguardando su forma, esquema y contexto.
Destruir esos edificios sería un verdadero despilfarro
La destrucción de estos edificios sería no sólo un verdadero despilfarro material, sino también cultural, lo que traería como consecuencia perder de manera irreversible e irreparable el patrimonio cultural, ocasionando con esto un cambio destructivo de los valores histórico-culturales contenidos en esos inmuebles. Implicaría, además, la destrucción de un contexto determinado que rompería la fisonomía, imagen y tradiciones o referentes urbanos.
Por desgracia, la ley que debiera proteger este tipo de arquitectura en México no incluye nada sobre este género (Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas, expedida en 1972 y vigente actualmente).
Aguascalientes no ha conservado gran cosa de su primer pasado industrial, se acabó la Fundidora, luego el Ferrocarril…
(1) Carlos Chanfón Olmos.
|