Existe entre las ciudades españolas de Madrid y Barcelona una añeja rivalidad en cada aspecto de la vida que va desde el deporte (ahí tienen al Real Madrid y al Barcelona, que compiten en la cancha y fuera de ella) hasta la cultura, la atención a la salud, la economía... y en materia de Arquitectura no podía ser menos.
La nueva terminal en el aeropuerto madrileño de Barajas hacía esperar la réplica de los catalanes, que se dio hace algunas semanas al inaugurar la obra del arquitecto Ricardo Bofill Vela que se ha comparado por su apariencia a un avión, a un pájaro o a una espada. Pero sea lo que sea, la nueva Terminal 1 de El Pratt es ya una referencia en materia de Arquitectura.
Ricardo Bofill es nacido en Barcelona aunque sus orígenes arrancan de familias judías afincadas en Valencia. Desde hace años, Bofill es uno de los máximos exponentes de la arquitectura catalana, española y europea y director de su propio taller de arquitectura que además de colegas suyos cuenta con egresados universitarios en diversas disciplinas que van desde ingenieros hasta sociólogos.
Medio millón de metros construídos y 55 millones de pasajeros
La Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona tiene medio millón de metros cuadrados y capacidad suficiente para el manejo de 55 millones de pasajeros al año. Además de la estética, cuidaron mucho de la funcionalidad, ya que según dice Bofill, los aeropuertos actuales dejaron de ser solamente un lugar para embarcar y recibir pasajeros, pues en la actualidad son instalaciones donde las personas trabajan, descansan, hacen negocios, comen, van de compras, se reúnen y pasan ahí muchas horas.
Funcionales, cómodos, agradables y económicos
Por ello, además de funcionales deben ser cómodos, favorecedores de la eficiencia en la operaciones, agradables a la vista, tener una visión de futuro ya que la aviación va siempre a la frontera de los descubrimientos, ser un icono o símbolo de la ciudad y también deben de resultar económicos.
De hecho, la Terminal 1 de Barcelona se completó en plena época de crisis económica y se apretaron un tanto en los gastos, aunque económico lo que se dice económico no lo fue ya que necesitó de tres mil millones de euros.
Bofill, que ha realizado obras en toda España y a cuya autoría se deben algunas de las obras casi emblemáticas de Barcelona, se reafirma como uno de los grandes de la Arquitectura en la actualidad y como todos los arquitectos es alabado y criticado simultáneamente por su estilo y sus obras. Porque el mayor crítico de un arquitecto es… otro arquitecto. |