Después de varios meses de negociaciones, medios de comunicación europeos anunciaron esta mañana que la corporación norteamericana General Motors y el fabricante de autopartes Magna, donde participan inversionistas canadienses y austriacos, llegaron finalmente a un acuerdo en todos sus puntos para vender Opel, la División Europea de General Motors.
Con esta operación, el gigante norteamericano abatido en los últimos años por la competencia de los autos japoneses y por la crisis financiera y económica, avanza en sus planes de aligerarse al vender la tercera de cuatro divisiones en las que tomaron la decisión de desinvertirse.
Como se recordará, Hummer fue adquirida por un consorcio chino, Saab fue recuperado por inversionistas suecos apoyados por el gobierno de aquel país, Magna se quedará con Opel y solamente faltaría encontrar comprador para la División Pontiac, que ha sido por la que menos interés han mostrado hasta ahora los inversionistas.
En las últimas semanas, además de un claro repunte en las ventas norteamericanas, General Motors ha dejado claro que está dispuesta a regresar por la posición de liderazgo que ejerció durante muchos años en el sector, sólo que ahora con la apuesta por vehículos más compactos y altamente eficientes en el consumo de combustible. La semana pasada presentó un modelo que será revolucionario en esta sentido, ya que rompe con todos los paradigmas en cuanto a economía en el consumo y en reducción de emisiones contaminantes.
Los términos del acuerdo para la venta de la División Europea de General Motors, pudieran darse a conocer en los próximos días. Al parecer, la operación tendría el apoyo del banco ruso Sberbank. |