Acudir a la Virgen para que ayude a
instaurar una sociedad más justa y solidaria
Pedir que termine la pobreza, corrupción y violencia
Necesario, evitar el odio y la venganza,
Convertir El Cubilete en un lugar de reconciliación
2012-03-25
Aguascalientes, Ags.- Con un llamado a acudir a la Virgen de Guadalupe para que ayude a instaurar una sociedad más justa y solidaria que termine con el sufrimiento que causan la pobreza, la corrupción, la violencia doméstica, el narcotráfico, la crisis de valores o la criminalidad, el Papa Benedicto XVI culminó los mensajes dirigidos a México y a América Latina.
Ante una multitud estimada en torno al medio millón de personas, aunque solo 310 mil llevaban un boleto de invitación oficial, Benedicto XVI celebró la Misa dominical en el Parque Bicentenario en Silao, Guanajuato.
A la celebración acudieron desde cardenales y obispos latinoamericanos, los candidatos a la Presidencia de la República en el actual proceso electoral de México, familias y católicos provenientes de todo el país, además de el Presidente Felipe Calderón con su familia.
“En estos momentos en que tantas familias se encuentran divididas o forzadas a la migración, cuando muchas padecen a causa de la pobreza, la corrupción, la violencia doméstica, el narcotráfico, la crisis de valores o la criminalidad, acudimos a María en busca de consuelo, fortaleza y esperanza”, dijo el Papa en un mensaje leído antes de rezar el Angelus.
Con estos sentimientos, añadió, deseo poner nuevamente bajo la dulce mirada de Nuestra Señora de Guadalupe a este País y a toda Latinoamérica y el Caribe. Le suplico ahora que su presencia en esta querida Nación continúe llamando al respeto, defensa y promoción de la vida humana y al fomento de la fraternidad, evitando la inútil venganza y desterrando el odio que divide.
Minutos antes, durante la homilía pronunciada dentro de la Misa pidió que "por eso es justo que, por encima de todo, este santuario (el Santuario de Cristo Rey, en el Cerro del Cubilete) sea un lugar de peregrinación, de oración ferviente, de conversión, de reconciliación, de búsqueda de la verdad y acogida de la gracia. A él, a Cristo, le pedimos que reine en nuestros corazones haciéndolos puros, dóciles, esperanzados y valientes en la propia humildad".
Al final de la ceremonia, que llamó la atención por lo preciso de su organización y el orden con que se realizó, el Papa bendijo un paquete de 190 imágenes de la Virgen de Guadalupe que entregará a los obispos de todo el continente que se reunirán por la tarde con él en la Catedral de León.