Güémez es un municipio del estado de Tamaulipas que lleva ese nombre en recuerdo de uno de los Virreyes de la época colonial. El municipio quizá no sería tan conocido si no fuera por un famoso personaje oriundo de esa tierra, El Filósofo de Güémez.
Si es verdad que la risa brota al darse cuenta del absurdo, El Filósofo de Güémez se mueve a sus anchas en ese territorio. Sus frases resultan tan obvias que al expresarlas con seriedad nos hacen ser conscientes del absurdo y causan risa.
Posiblemente, el filósofo ni siquiera existió, sino que es creación de alguna persona. La leyenda comenzó a crearse cuando la Universidad Autónoma de Tamaulipas publicó la primera recopilación de las frases célebres del supuesto filósofo, y su fama creció a la par que las dudas sobre su verdadera identidad.
Algunas publicaciones en periódicos norteños hablan de que el verdadero filósofo de Güémez pudiera estar entre tres posibilidades.
- Don José Calderón, el carpintero del municipio, alegre, dicharachero y conocido de todos.
- Don Juan Mansilla Ríos. Un ingenioso maestro que enseña Matemáticas, Física y Filosofía.
- El mismo pueblo de Güémez, que ha ido recopilando razgos de ingenio popular y el desparpajo picarón del norteño.
Cualquiera que sea el autor, las frases del Filósofo son ya conocidas y usadas en México y en algunas regiones del sur de los Estados Unidos.
Algunas reflexiones del Filósofo de Güémez
- Si no llueve para el último día del mes… ya no llovió este mes
- Si dos montan al mismo caballo, de seguro uno va atrás
- Todo lo que de aquí pa´allá es subida… de allá pá acá es bajada
- ¿Por qué estamos cómo estamos? Pues porque somos como somos
- Cuando el gallo canta en la madrugada puede que llueva mucho, que llueva poco o que no llueva nada
- Pa´que el barco flote, a fuerza tiene que … estar en el agua
- Los que de jóvenes no se murieron… de viejos no se escapan
- Si dos perros corretean a una liebre y el de adelante no la alcanza, el de atrás … menos
- Unos salen a tirar... y otros tiran a salir
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