Juan Pablo II se le recuerda por muchos motivos: por sus viajes, por sus libros, por la trascendencia de sus acciones, por los cambios que indirectamente provocó en la política y en la geografía política del mundo, por su capacidad de sufrimiento y desde luego que por su buen humor.
Porque se requiere de un gran sentido del humor para romper la solemnidad con frases como aquella que dijo cuando lo envolvía el entusiasmo de nuestra gente
“El mexicano, sabe rezar… sabe cantar… pero sobre todo sabe ¡gritaaar!"
Muchos hemos sido testigos de ese buen humor.
Pero tal vez no todos hemos tenido la oportunidad de ver a un Papa que se reía de buena gana y a carcajadas.
Si alguien tuvo la gracia de hacerlo reír así ese fue el entonces estudiante de Derecho Diego Pool, un español que en la actualidad es ya profesor de Derecho en una universidad española, pero que hace algunos años viajaba la Semana Santa a Roma entre los miles de estudiantes de todo el mundo que desde hace décadas acompañan al Papa, y que actuaba ante él caracterizado como Jappo, el payaso. Diego, es decir Jappo, casi lo mataba de risa con su humor blanco y casi sin palabras.
Para ver algunas de las actuaciones de Jappo ante Juan Pablo II, dar click aquí.
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