Por Arq. Cuauhtémoc García Ledesma.
Catedrático de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Aguascalientes Colaboración de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Aguascalientes
La Arquitectura surge de la creatividad del arquitecto, del manejo de la tecnología y del conocimiento ambiental, pero al mismo tiempo, corresponde a ellos elaborar diseños sustentables y atractivos.
Sin embargo, actualmente esto no es suficiente, ya que a raíz de la crisis ecológica que estamos viviendo se hace necesario considerar también la utilización de los recursos renovables, como pudiera ser la energía solar.
A ese respecto cabe señalar que cada día llega a la tierra energía solar en cantidades casi quince mil veces más abundantes que la energía requerida en todo el planeta.
En México se tiene una abundante radiación solar aunque casi no cuenta con sistemas fotovoltaicos, razón por la cual se requiere de un análisis y una revisión del regionalismo para definir un regionalismo ecológico adecuado a las condiciones y características de cada país, ya que no se puede unificar a la arquitectura como si fuera un mueble depositable en cualquier lugar del mundo.
Actualmente, la investigación de fuentes alternativas de energía es una preocupación del arquitecto, y entre esas fuentes están la energía eólica, la solar y la geotérmica. Sin embargo, la aplicación de estos nuevos conceptos energéticos en el diseño arquitectónico requiere de un largo y complicado proceso de investigación, análisis, experimentación y reflexión, además de que los resultados de una arquitectura “ecológicamente correcta” deben de ser estéticos ya que hasta ahora buena parte de la eco-arquitectura es estéticamente burda.
Esta idea surgió en la cumbre mundial de Río de Janeiro (en 1992), con el fin de frenar el proceso autodestructivo de las sociedades industrializadas, y liberarlas de la trampa del progreso unidimensional.
Es parte de la responsabilidad de nuestra disciplina la revisión ecológica de la arquitectura, explorando nuevos conceptos energéticos para contribuir a mantener viable la sustentabilidad del planeta, con diseños inteligentes, responsables y estéticos de arquitectura, que contribuyan con una parte esencial de la sustentatibilidad.
A la fecha, con la crisis ecológica que vivimos, se da un uso irresponsable y no sustentable de recursos naturales básicos, como el agua y el aire, que nos llevan a una deuda ambiental. Y por si esto fuera poco, vemos que aún en muchas ciudades del mundo existen políticas urbanas que todavía favorecen el culto anacrónico al automóvil.
Y esto no sólo se da en las mega ciudades del mundo, sino que está presente casi en todo nuestro país. Tenemos un culto al automóvil, siendo que conviene reducir, si no es que abandonar, el uso indiscriminado del automóvil en las ciudades a través de una planeación urbana integral que mejore el transporte público, poniendo ciclopistas por toda la ciudad, etc.
Para poder acercarse a la sustentabilidad, conviene abandonar la suburbanización segregada y retomar el modelo de la “ciudad compacta” para acercarse a la sustentabilidad.
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