El próximo domingo, 7 de noviembre, el Papa Benedicto XVI dedicará el templo de la Sagrada Familia, en Barcelona, España, en una ceremonia que será transmitida a todo el mundo. Después de ese día, será llamada la Basílica de la Sagrada Familia.
Por lo general, los autores imprimen su sello a las obras que producen: así sucede con los pintores, escultores, escritores y arquitectos. Pero hay algunos casos extraordinarios en los que la propia obra es la que moldea al autor; uno de esos casos es la Sagrada Familia con el arquitecto Antonio Gaudí.
La construcción comenzó en el año 1882 y 118 años después aún no está terminada, aunque se estima que en unos cinco años más quedará totalmente completa. La razón de la tardanza, además de la complejidad y la magnitud del proyecto, es que se ha financiado solamente con las aportaciones de los católicos catalanes y de unos años para acá se ha comenzado a cobrar por las visitas turísticas a las obras, que son ya una auténtica obra de arte de alcance mundial.
Gaudí se incorporó al proyecto en el año 1883 y trabajó simultáneamente en el en el diseño del edificio y en la supervisión de la construcción hasta el año 1915. A partir de ahí y hasta su muerte en el 1926, Gaudí se dedicó por completo a la Sagrada Familia, al grado de vivir al pie de las obras, y sufrir grandes penalidades económicas ya que el proyecto no ha recibido ayudas oficiales en ninguna de sus etapas y todo ha dependido de las aportaciones voluntarias.
La construcción de una casa para Dios influyó de tal manera en el arquitecto, que de manera paulatina experimentó un acercamiento a la vida cristiana al grado que llevó una vida de santidad en el ejercicio de su profesión y al fallecer ya se le consideraba como un hombre ejemplar. Por haber vivido las virtudes cristianas en un grado heroico, su caso mereció que se iniciara un proceso para buscar su beatificación y el proceso superó ya la etapa diocesana y se encuentra en la etapa de la Santa Sede.
Pero la bondad del proyecto no se ha manifestado solamente en lo espiritual. Cada año, más de tres millones de personas visitan el templo a pesar de los inconvenientes de que sigue en construcción y admiran la arquitectura de Gaudí, inspirada en la naturaleza y que ha venido a revolucionar el concepto arquitectónico y constructivo, al estar planteado en base a formas aparentemente complicadas pero que resultan sumamente sencillas: los paraboloides hiperbólicos, las formas en que se expresa la misma naturaleza.
El proyecto de la Sagrada Familia consta de un espacio amplio para el templo, capillas laterales y áreas de catequesis. Tiene en su conjunto 18 torres, la más importante de ellas será la central que estará dedicada a Jesucristo y tendrá una altura de 167 metros.
Aunque se estima que la terminación de las obras será dentro de unos cinco años más, la Sagrada Familia se ha convertido ya en una creación que no puede dejar de visitarse cuando se hace un viaje a España y de manera especial a Barcelona.
La Sagrada Familia es una de esas obras excepcionales en las que el creador se ve moldeado a su vez por su propia obra. Gaudí dejó su sello en el proyecto, pero él mismo fue el primero de los beneficiados y de los influenciados por la propia obra. |