Qué raro. Ahora resulta que de la noche a la mañana y “sin tener vela en el entierro”, propios y extraños opinan del proceso de selección interna de candidatos en el Partido Acción Nacional, sobre todo, luego de que el Gobierno del Estado se sintiera aludido.
Primero fue el líder de la CANACAR, Roberto Díaz. Después, el Presidente de una agrupación de abogados. Luego la senadora priísta Norma Esparza. Y por último, el doctor Rafael Urzúa Macías, Rector de mi querida Universidad Autónoma de Aguascalientes. ¿Cuál fue la constante en todos? Que pusieron el grito en el cielo, se desgarraron las vestiduras y se convirtieron en los defensores de todos y cada uno de nosotros, los habitantes de Aguascalientes, al criticar y tratar de invalidar las declaraciones que el Senador Jorge Ocejo Moreno emitió respecto de las causas que motivaron la designación del contador público Martín Orozco como candidato del PAN a la gubernatura.
Por mi parte, entiendo muy bien las posturas de los tres primeros, claramente ligados al PRI y quienes ven la paja en el ojo ajeno pero no ven la viga en el propio. Pero como orgulloso ex-alumno de la más importante institución educativa de nuestro estado, veo con preocupación y tristeza que el Rector, quien debe ser el máximo garante de la autonomía universitaria, se haya atrevido a abrir la puerta rumbo a la decadencia de tal valor institucional.
Es una verdadera lástima que en su afán de congratularse con unos y agradecer los supuestos apoyos de otros, se haya prestado a un absurdo juego, opinando de algo que ni le atañe ni le corresponde, puesto que desconoce los fundamentos reales de tal determinación y sobre todo, porque la misma pertenece al quehacer muy íntimo de una institución política.
El riesgo de que los partidos quieran intervenir en la Universidad
Pero más delicado aún y aunado al hecho de que esa opinión se presenta como comprada o presionada por alguien, es que con sus declaraciones, el Rector ha derrumbado cualquier posibilidad de defensa y respeto de la autonomía universitaria, ya que al criticar a quien únicamente fue el portavoz de una decisión unánime que única y exclusivamente corresponde al PAN, a su vida interna y a sus procesos legítimos de elección interna, abre la posibilidad de que a partir de ahora y en consecuencia, los partidos políticos se sientan con el mismo derecho y la posibilidad de opinar e intervenir en el devenir universitario, en sus quehaceres y en sus decisiones. Lamento decirlo, pero por quedar bien con sus nuevos padrinos, el Rector ha abierto una puerta que no será fácil volver a cerrar.
Qué pena que tantos años de esfuerzo y de congruencia de sus antecesores al defender el concepto axiológico de la “autonomía universitaria”, el Doctor Urzúa los haya echado por la borda al “hacerles segunda” a todos esos actores políticos que se dicen “lastimados” por las declaraciones del Delegado del CEN del PAN en nuestro estado, atreviéndose a declarar que dichas aseveraciones (que por cierto están perfectamente documentadas, fundamentadas y apegadas a Estatutos y Reglamentos), agreden a todos los aguascalentenses. ¡Hágame usted el favor! Yo sólo le pido que me aclare quién lo nombró, junto con los demás “ofendidos”, en el vocero oficial de todos nosotros, porque al menos a mí, como a muchísimos más, no nos afectaron en lo más mínimo los argumentos esgrimidos por el Senador en cuestión.
Proyectar sombras, en vez de luz
Tal vez le hayan “agredido” a usted las afirmaciones del representante del PAN porque con ello, los ofrecimientos y las promesas que algunos precandidatos y gente del gobierno le hayan hecho, se pueden venir abajo. Pero de eso a generalizar y asegurar que nos ha agredido y ofendido a todos, es un total absurdo y una muestra más del oscuro juego que han fraguado los obsesivos del poder, y en cual, parece que ha caído, olvidando el enorme contenido de nuestro lema universitario “Se lumen proferre”, ya que lejos de estar proyectando luz, da la apariencia de sólo proyectar sombras.
Por ello y con todo respeto, si quiere hablar de lo que realmente nos agrede como sociedad, hay cosas más relevantes que sí lo hacen y no son falacias.
Como sociedad nos agrede la inseguridad, la falta de oportunidades
Lo que sí nos agrede es la desbordante inseguridad que ha transformado nuestra vida diaria, afectando nuestro patrimonio y nuestras formas de convivencia. Agravando lo anterior el hecho de que a quienes ahora usted respalda nos ofrecieron y garantizaron erradicarla.
Lo que sí nos agrede es ver que la pobreza sigue vigente en nuestro estado, mientras algunos se empeñan en hacernos creer que somos del primer mundo, construyendo puentes, centros de convenciones y arenas para espectáculos.
Lo que sí nos agrede es ver que la educación no es prioridad y que mientras miles de muchachos se pierden por no tener las oportunidades y los apoyos suficientes para continuar con su formación, millones de pesos se tiran a la basura en publicidad inútil y en pagar favores políticos. Y que quienes debieran de estar exigiendo que la educación fuera un asunto estratégico para invertir, se ocupen en opinar de asuntos ajenos a ellos.
Lo que sí nos agrede es que no hay dinero para becas estudiantiles, pero sí hay para pagar cientos de asesores, espectaculares, campañas y viajes.
Lo que sí nos agrede es que piensan que somos estúpidos, y que nos bastan “el pan y el circo” para dar por satisfechas nuestras necesidades básicas.
Lo que sí nos agrede es ver que mientras nuestros muchachos siguen perdiendo sus valores, las únicas opciones que se les dan son más antros y menos oportunidades de desarrollo.
Lo que sí nos agrede es que un pequeño grupo quiera imponer el candidato de su contentillo, queriendo adormecer nuestra conciencia en base a la repetición sistemática de mentiras y quienes por mandato, pretenden distorsionar o callar la verdad.
Todo eso, señor Rector, sí nos agrede y no las verdades que un forastero nos vino a decir, no obstante que ya las sabíamos o al menos, las suponíamos.
Y recuerde: “A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César”.
Gracias y hasta la próxima, si el destino nos lo permite. |