De chico, esa canción la cantaba una niña que vivía por mi casa, y bueno … que me gustaba. Esa canción, que tiene una entonación imperdible, es hoy el cántico de todos aquellos que nunca pronosticaron los días de lluvia en febrero y el frío duradero por todo lo que va del nuevo año.
Contra todos los pronósticos, contra todos, incluso contra los del mismo grupo cercano a Martín Orozco, hoy resulta que él es el candidato oficial de un PAN que se veía desvencijado y debilitando ante un priísmo al que de pronto se le olvidó cómo se hacía la política para mantener el poder, pero que poco a poco fue recordando.
Y volviendo a Martín Orozco, resulta que además de todo, este personaje cuenta en realidad con una ventaja importante: no sólo es famoso entre los panistas y algunos prianistas que hay en su partido, sino que es popular entre muchos que no se consideran a sí mismos como partidarios de alguna ideología política. Como dice un amigo mío, Martín es el “Pedro Infante” de Aguascalientes; es popular, de alguna manera, en cada uno de los estratos sociales del estado.
Este anuncio, dado entre controversias legales, entre enojos y disgustos políticos, ha abierto otra vez una puerta en la política que no se veía desde hace mucho: una designación (que para quienes no somos políticos, es casi como un dedazo pero en este caso como 40 dedazos ya que procede de todos los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PAN). Y una designación además que lleva todo o una importante parte de la validación social de un estado urgido de líderes naturales en los puestos políticos.
Yo estaba en una reunión social cuando me llegó un mensaje ese jueves (para variar era jueves, que no fue negro, sino azul), y no lo creía, sobretodo, porque independientemente del proceso penal que se le sigue a Martín Orozco, estaba todo el aparato político tanto de gobernantes como de la oposición para no dejarlo llegar. Y es más, creo que muchos ya vaticinaban lo peor.
Sin embargo, la luz se impuso a la oscuridad, en un acto sin miramientos, un señor de apellido Ocejo y de nombre Jorge, vino a hacer —en el argot de los medios de comunicación— fuertes declaraciones para destapar a quien era y es el más querido y famoso de los políticos actuales, y fuerte candidato a ganar la gubernatura de este estado. Esto viene a resaltar aquel encuentro que tuve con un amigo, amigo de otro que fue quien comenzó todo este alboroto, donde le comenté que yo no encontraba algún motivo legal en lo de Martín Orozco, y le dije además, que de salir vivo de esta, sería muy difícil quitarlo del camino a la gubernatura, que ya de por sí se ve difícil de ganar con el candidato de unidad del PRI. Digo, las cosas como son. Pues creo que se está saliendo con la suya y además dejando en claro que no hay nada qué perseguir, y eso no lo digo yo, lo dirá la ley.
¿Qué sigue?
Como dijo el maestro Sabines, yo no lo sé de cierto, pero supongo que se va a poner bueno. Con un órgano electoral en medio de un cambio de dirigencia y un priísmo que lo menos que se esperaba era este revés político, mi deseo para todos es que las aguas transiten en paz, y que no suceda con tanto ensuciadero lo que en la última elección de diputados federales, que el abstencionismo haya sido el gran ganador.
Creo que las cartas están echadas, y al parecer hay buenos candidatos para elegir, sugiero pues, que analicen el suyo y que cuando empiecen las campañas, que se respeten estos hombres y mujeres que se han decidido a contender para llevar las riendas públicas.
Por otro lado, Lorena Martínez, la candidata oficial del PRI a la alcaldía es una carta fuerte. Es más, ahí sí no sé como le van a hacer los panistas para ponerle un candidato que le compita fuertemente. Imagínese lo que podría haber pasado si la contienda fuera Martínez contra Orozco, pero bueno esa, esa es otra historia.
La verdad, con tanta confusión, me permito felicita al Contador Orozco, por su designación y a los panistas por entrar en razón. Me permito enviar también felicitaciones a Lorena, quien goza de mucha popularidad y a ambos, a Orozco y Martínez, los conmino a que hagan una dupla de trabajo por Aguascalientes en caso de llegar a la gubernatura y a la alcaldía, respectivamente.
Me despido con la canción con que titulé este comentario: ¡Martinillo, Martinillo, ¿dónde estás, dónde estás? Toca la campana, toca la campana, din don dan, din don dan… |